Marco Rubio, jefe de la diplomacia de Trump, dándolo todo como DJ en una boda
El secretario de Estado norteamericano fue captado desmelenado en la boda de un familiar, justo antes de ir a ver al papa. Las redes sociales se dividen entre las risas y las críticas.

Marco Rubio tiene ritmo. ¿O no? ¿Lo logra o lo intenta? Es el debate que se ha generado alrededor del secretario de Estado norteamericano, que se ha convertido en el protagonista inesperado del fin de semana tras filtrarse un vídeo en el que se le ve ejerciendo de DJ durante la boda de un familiar.
Las imágenes, que ya son virales, muestran a un Rubio mucho más relajado de lo habitual, manejando los controles de la mesa de mezclas mientras los invitados lo jalean.
El clip, que empezó a circular con fuerza en plataformas como X e Instagram, muestra al político cubano-estadounidense saltando y gesticulando detrás de la cabina. Según fuentes cercanas, el jefe de la diplomacia trumpista no pudo resistir la tentación de pinchar algunos temas durante la celebración familiar, dejando de lado por unas horas la sobriedad que requiere su cargo.
¿Icono pop o distracción política?
Como era de esperar, las redes sociales no han tardado en dictar sentencia. Para algunos, el vídeo es una muestra de cercanía y humanidad. "Es refrescante ver a un político divertirse como una persona normal", comentaba un usuario en redes.
Sin embargo, sus detractores no han desaprovechado la oportunidad para cuestionar si este es el comportamiento adecuado para el jefe de la diplomacia estadounidense, especialmente dada la delicada situación internacional.
La escena ha generado una oleada de memes bajo el apodo de "DJ Rubio", con montajes que sustituyen la música de boda por discursos políticos o himnos patrióticos.
Antes de una semana compleja
Pero la fiesta se termina rápido para el secretario de Estado. Este "momento viral" llega apenas unas horas antes de que Rubio despegue hacia Europa para una serie de cumbres de máxima importancia. El calendario que le espera es, cuanto menos, intenso: reuniones bilaterales y encuentros con aliados europeos en un momento en el que la estabilidad del continente y las relaciones transatlánticas están bajo la lupa.
Mientras en Washington se debate sobre sus habilidades musicales, en Bruselas y Londres esperan al Rubio negociador. El contraste no podría ser mayor: de pinchar éxitos en una pista de baile a lidiar con la crisis energética y los acuerdos de seguridad internacional.
Queda por ver si llevará la misma energía de la cabina de DJ a las salas de conferencias europeas, donde los "temas" que tendrá que tocar serán mucho más complejos y difíciles de bailar.
