María Corina Machado ofrece su medalla del Nobel de la Paz a Trump por su "compromiso por la libertad" de Venezuela
A pesar del regalo, que se antojaba uno de los elementos centrales de su reunión privada con Trump en la Casa Blanca, el líder de EEUU ha vuelto a señalar su 'no' a Machado como líder para la transición en Venezuela.

Que no sea por regalos. María Corina Machado llegó a la Casa Blanca con un presente bien codiciado por su anfitrión, Donald Trump. La flamante premio Nobel de la Paz ofreció en su saludo la medalla conmemorativa del galardón al presidente de EEUU, que aspiraba (o eso creía él) al Nobel y que no niega desde entoncex su desencanto por no haberlo recibido.
Se especulaba mucho sobre si la líder opositora venezolana haría algún gesto para con Trump sobre el Nobel de la Paz, incluso si llegaría a ofrecerle compartirlo... algo que el presidente de EEUU dejó caer como una buena idea.
Machado no ha llegado a tanto, pero sí quiso agasajar al magnate ante su relevante reunión privada de este jueves en la Casa Blanca. Lo ha hecho, ha aclarado después, como gesto para reconocer su "compromiso por la libertad" de Venezuela.
Así ha comenzado una cita fuera de los focos en la que ambos han compartido un almuerzo y un largo rato de diálogo que no se ha saldado del todo bien para la activista venezolana.
Gracias, pero...: la respuesta negativa de Trump
Pese al regalo inicial, Trump le ha insistido en su particular 'no' a ayudar a Machado a convertirse en la líder de Venezuela para el proceso de transición que vive el país desde la captura de Nicolás Maduro. Entre buenas palabras a la presidenta interina, Delcy Rodríguez, Trump ha vuelto a señalarle a su invitada que no cuenta con el "apoyo suficiente" dentro de Venezuela.
Según la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, aunque Trump sí se habría abierto a apoyar una cercana convocatoria electoral, la visita de Machado no ha hecho cambiar la “evaluación realista” que tiene el presidente estadounidense de la situación en Venezuela y sigue considerando que la opositora “no cuenta ahora con apoyo suficiente dentro del país” para liderarlo en el corto plazo. Un diagnóstico que choca con la reiterativa idea que ha repetido Machado sobre que “más del 90% de los venezolanos queremos lo mismo: vivir con libertad, dignidad y justicia”.
La versión de Machado tras el encuentro, sin embargo, ha sido bastante más optimista que la transmitida desde la Casa Blanca. A su salida, la líder venezolana de la oposición ha asegurado a un grupo de simpatizantes congregados en la scercanías de la vivienda del presidente estadounidense que "contamos con el presidente Trump para la libertad de Venezuela", aunque no ha aclarado si el magnate republicano acabó aceptándolo. En todo caso, el gesto ha tenido más de carga simbólica que otra cosa porque el Instituto Nobel ha recordado que el galardón no puede compartirse, transferirse ni revocarse.
María Corina Machado ha calificado su primera reunión con Trump de “excelente” y ha afirmado que pudo trasladarle al presidente "con todo detalle el compromiso que hay en la sociedad venezolana para luchar por una transición que no solo construya instituciones democráticas sólidas, sino que atienda lo más importante: el pueblo venezolano”, aunque ha subrayado que le impresionó "cómo Trump conoce la situación y cómo le importa lo que está sufriendo el pueblo de Venezuela”.
La agenda de María Corina Machado no se ha limitado a almorzar en la Casa Blanca. A lo largo del día también se ha reunido en el Capitolio de EEUU con senadores demócratas y republicanos, un territorio donde suele encontrar aliados mucho más entusiastas que en el ala ejecutiva estadounidense. Así, ante miembros del comité de Relaciones Exteriores, Machado ha agradecido el apoyo recibido por las autoridades estadounidenses cuando abandonó Venezuela para acudir a la ceremonia del Nobel en Oslo. “No estaría aquí hoy, y probablemente ni siquiera estaría viva, de no haber sido por el apoyo recibido de su país”, ha relatado al recordar una huida por mar en la que pasó cuatro horas a la deriva, con olas de casi dos metros y sufrió “una fractura en la columna vertebral”, ha añadido.
El factor Delcy Rodríguez
Tras la captura en Caracas de Nicolás Maduro y de su mujer, Cilia Flores, y su traslado a Nueva York, la Administración Trump ha apostado para la primera fase de la transición por Delcy Rodríguez, a la que el presidente estadounidense ha elogiado públicamente como una interlocutora “muy buena para tratar” una de sus prioridades: garantizar el acceso de Estados Unidos al petróleo venezolano y la reconstrucción económica del país.
En el Capitolio también han surgido voces críticas. El senador demócrata Chris Murphy ha hecho suyas las denuncias de Machado, señalando que la represión en Venezuela “no es diferente ahora que con Nicolás Maduro”. Murphy cuestiona directamente el papel de la Casa Blanca al describir a Delcy Rodríguez como una dirigente que, lejos de facilitar una transición democrática, se afianza “día a día” gracias al balón de oxígeno que le está dando Washington. Ante este panorama, el senador se ha mostrado desconfiado sobre el futuro inmediato del país: “Espero que haya elecciones, pero soy escéptico”.
Mientras todo esto sucede en Washington, el Gobierno interino de Venezuela anunciaba la liberación de decenas de presos políticos, aunque las organizaciones independientes sostienen que Caracas exagera el alcance real de esas excarcelaciones. Un contexto que explica por qué, pese a los gestos y la pompa del Nobel, Machado sale de la Casa Blanca con las manos llenas de elogios, pero vacías de reconocimiento oficial.