Puerta cerrada, ventana abierta: Irán anuncia un acuerdo con Omán sobre una nueva ruta de navegación en Ormuz
Ambos países ribereños del valioso estrecho han mantenido negociaciones en los últimos días que, según Teherán, se ha centrado en definir rutas seguras de entrada y salida de buques. EEUU no ha participado en en las conversaciones.

Dice que dicho que si una puerta de cierra, se abre una ventana, al menos. Y eso es lo que ha logrado Irán: la República Islámica sigue negociando con Estados Unidos una paz que no llega, y que tiene la libre navegación en el estrecho de Ormuz como uno de sus puntos clave, pero no ha dejado de buscar salidas en paralelo y ahora ha logrado una, con Omán.
Según se ha sabido en las últimas horas, ambas naciones se encuentran en la fase final para cerrar un acuerdo conjunto que trazará una nueva ruta de navegación comercial a través de ese estrecho, por el que antes de que se iniciara la guerra, el 28 de febrero pasado, cruzaba el 20% del crudo y el gas natural licuado mundial y que hoy permanece prácticamente paralizado tras casi cinco meses de intenso conflicto bélico.
La noticia fue confirmada inicialmente por fuentes conocedoras del proceso a medios como la BBC y confirmada a media tarde de ayer por el portavoz del Ministerio iraní de Exteriores, Ismail Bagaei. Estados Unidos no ha participado en estas negociaciones, en paralelo a las que mantiene con los ayatolás, con Pakistán y Egipto de mediadores.
"Las coordenadas geográficas de la ruta propuesta han sido acordadas por ambas partes y, si determinadas terceras partes no obstaculizan el proceso, la declaración conjunta que recoge los principales puntos del entendimiento se encuentra en su fase final de revisión y redacción", afirmó Bagaei en un comunicado.
Sin embargo, las autoridades de Teherán han subrayado que la firma de este convenio bilateral no garantizará automáticamente la libre circulación de los buques. La reapertura y seguridad efectiva del tráfico comercial dependerá directamente de la conducta de Estados Unidos, acusando a Washington de mantener un bloqueo naval agresivo contra los puertos e intereses de Irán.
"Las conversaciones entre Irán y Omán se han desarrollado durante los últimos dos meses con el objetivo de determinar una ruta de tráfico segura para el transporte marítimo comercial en este estrecho", señaló Baqaei, precisando que las coordinaciones geográficas están acordadas a falta de la revisión técnica final y de que "ninguna tercera parte obstaculice el trabajo".
En la misma línea, el viceministro iraní para Asuntos Jurídicos e Internacionales, Kazem Gharibabadi, enfatizó en entrevista con la agencia IRNA que el convenio en negociación es de carácter estrictamente bilateral: "Es un camino que debe recorrerse exclusivamente entre Irán y Omán; no otorgamos ningún derecho a ningún otro país en esta materia".
Las claves de la propuesta de navegación
La propuesta de navegación en Ormuz supondría un respiro para las empresas y navieras que llevan seis meses bloqueadas en este cuello de botella tan crucial para el comercio y la energía del mundo. Agencias como AP y Reuters han adelantado que el documento pactado contempla un corredor temporal, una una ruta temporal (cuya vida se fija en entre dos y cinco meses) que dividida entre las aguas territoriales de Irán (zona norte para entrada al golfo Pérsico) y Omán (la zona sur para salida hacia el mar de Arabia).
La supervisión será iraní: los clérigos mantendrán la vigilancia y el control de soberanía sobre los buques en los tramos que transiten por sus aguas jurisdiccionales, algo que a EEUU nunca le ha gustado.
También se encargará de la operación de desminado, que para algo fueron ellos los que las colocaron: se contempla un plazo de 30 días para retirar todo en el carril central del estrecho, de forma que la vía quede asegurada.
Teherán exige el cobro de una tasa de entre el 5% y el 7% sobre el valor de la carga y Omán propone un peaje voluntario del 3%, mientras que EEUU exige libertad de navegación sin tarifas, total. Es uno de los puntos esenciales que quedan por aclarar.

Optimismo diplomático y amenaza militar
Al otro lado del Atlántico, la postura de la Casa Blanca combina expectativas de un rápido entendimiento con advertencias contundentes. Durante una entrevista concedida a la cadena Fox News desde California, el presidente de EEUU, Donald Trump, aseguró que representantes de su gobierno e Irán mantuvieron "conversaciones muy buenas durante todo el día del martes" y vaticinó que el estrecho de Ormuz reabrirá "muy pronto".
"Tuvimos una negociación durante todo el día y parece que las cosas van muy bien. El estrecho se va a abrir muy pronto, o de lo contrario van a recibir un golpe muy duro. Si vuelven a echarse atrás, serán golpeados fuertemente. Lo saben y lo entienden. No tengo otra opción: no pueden tener un arma nuclear", dijo ayer.
El republicano afirmó incluso que las Fuerzas Armadas estadounidenses estaban preparadas para lanzar "el ataque más masivo desde la Segunda Guerra Mundial", pero que accedió a dialogar después de que responsables de Teherán solicitaran negociaciones directas. Posteriormente, en declaraciones a los periodistas en Rancho Palos Verdes, el mandatario estadounidense indicó que la situación avanzaba "muy bien" y que habrá certezas "en las próximas 48 horas".
Pese a las afirmaciones de Trump, la cancillería iraní desmintió formalmente la existencia de reuniones directas cara a cara con funcionarios norteamericanos, aclarando que los contactos se canalizan exclusivamente mediante intermediarios regionales en Mascate, Doha e Islamabad.
Según detalló Gharibabadi, la reapertura efectiva de la vía navegable exige que Estados Unidos cumpla con los compromisos fijados en el Memorando de Entendimiento firmado a mediados de junio con la mediación de Pakistán, el cual estableció un alto el fuego temporal que colapsó semanas después tras la reanudación de los bombardeos mutuos.
Entre las condiciones de Teherán para autorizar el paso comercial destacan el cese del bloqueo naval que la Armada estadounidense ejerce sobre los buques y puertos iraníes; la paralización de las nuevas sanciones económicas impuestas a la República Islámica; el avance en la liberación de los fondos públicos iraníes congelados en el extranjero, y la estabilización de la situación bélica en Líbano.
Irán aseguró anoche que ha recibido mensajes de EEUU en los que Washington expresa su disposición a volver a cumplir los compromisos asumidos en el memorando, pero indicó que aún no ha decidido si accederá a reanudar las negociaciones. "Hemos recibido mensajes de Estados Unidos que indican que está plenamente dispuesto a volver a cumplir sus compromisos", afirmó el viceministro Gharibabadi.
Gharibabadi dijo que Teherán todavía no ha decidido si retomará las negociaciones con Washington y que continúa analizando los mensajes enviados por la Casa Blanca para determinar si existen garantías suficientes de que Estados Unidos cumplirá sus compromisos y evitará una nueva ruptura del proceso. "Todos los mensajes deben ser analizados. Debemos mirar también hacia el futuro para no volver a entrar en un círculo vicioso en el que, dos o tres semanas después, nos encontremos otra vez ante nuevos enfrentamientos militares", afirmó, según EFE.
Esta noche, el presidente de Irán, Masud Pezeshkian, también ha reconocido que "la comunicación" con el líder supremo del país, Mojtaba Jamenei, "es muy difícil ahora", alimentando así la incertidumbre ante el silencio y la falta de apariciones públicas del hijo del exdirigente Alí Jamenei, muerto en un ataque lanzado el primer día de la ofensiva de EEUU e Israel. Eso, también, complica la toma de decisiones sobre las negociaciones con la Casa Blanca. "La comunicación con él es muy difícil ahora", ha declarado Pezeshkian en una entrevista con la radiotelevisión estatal iraní, IRIB, en la que, pese a estas palabras, ha afirmado que la "presencia" del nuevo líder supremo ha dado a la República Islámica "una gran fortaleza para seguir adelante".
El bloqueo del estrecho de Ormuz desde finales de febrero ha provocado una de las peores crisis energéticas de los últimos años. Según la Organización Marítima Internacional (OMI), desde el inicio del conflicto se han registrado al menos 64 incidentes armados contra embarcaciones mercantes en la zona, dejando un saldo de al menos 17 marineros muertos.
A estas cifras se suman los estragos del conflicto directo: el Gobierno iraní reporta más de 3.400 fallecidos por bombardeos aliados, mientras que las Fuerzas Armadas de EE.UU. reconocen 18 bajas militares. En paralelo, la tensión se ha extendido al mar Rojo, donde las milicias hutíes de Yemen -aliadas de Teherán- mantienen ataques contra rutas vinculadas a Arabia Saudita.

¿Desencuentro entre Trump y Hegseth?
En el caso de EEUU, en estos días se ha conocido otro daño importante: el de sus arsenales. Según desveló Reuters, sus Fuerzas Armadas ha agotado casi todos sus misiles de largo alcance y alta precisión en guerra con Irán. Y la prensa del país ha comenzado a informar de supuestos roces al respecto en lo más alto de la administración hasta el punto de que esta madrugada la Casa Blanca ha negado un desencuentro entre el presidente Trump y el secretario de Defensa, Pete Hegseth.
El mandatario habría recriminado al expresentador de Fox, según The Washington Post, que no se le hubiera informado correctamente sobre una grave escasez de munición, que amenazaría con limitar las opciones militares en esta guerra y más allá, en futuros conflictos, por ejemplo, con China.
"Estuve en Camp David con el presidente Trump y el secretario Hegseth. Esto, literalmente, nunca ocurrió, y así se lo hemos dicho al 'Washington Post' en repetidas ocasiones", ha declarado en redes la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, quien ha descrito la noticia como una "historia de mierda vendida a muchos medios por alguien que, claramente, busca desacreditar al secretario" de Defensa. Ha aseverado antes de tachar la noticia como "falsa" que, "por desgracia para ellos, el presidente aprecia mucho al secretario y cree que está haciendo un trabajo magnífico".
