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Roland Walker, jefe del ejército británico, subraya que los ucranianos tienen una tasa de letalidad de siete a uno frente a los rusos

Roland Walker, jefe del ejército británico, subraya que los ucranianos tienen una tasa de letalidad de siete a uno frente a los rusos

Pese a ello, sostiene que es complicado hacer estimaciones muy precisas, ya que Rusia apenas publica datos en este sentido.

Roland Wlaker, General del Ejército británicp
Roland Wlaker, General del Ejército británicoPA Images via Getty Images

El jefe del Ejército británico, Roland Walker, ha puesto cifras a una realidad que se repite desde hace meses en el frente ucraniano: por cada soldado ucraniano que cae en combate, Rusia pierde aproximadamente siete efectivos. Aunque tanto Moscú como Kiev manejan los datos de bajas con fines propagandísticos, distintas estimaciones occidentales apuntan a que el coste humano para el ejército ruso está siendo muy superior.

Walker realizó estas declaraciones durante la Conferencia Internacional de Vehículos Blindados celebrada en Reino Unido, donde analizó cómo ha cambiado la guerra terrestre moderna y qué lecciones deja el conflicto en Ucrania. Su principal conclusión es que el campo de batalla ha sido transformado por nuevas tecnologías, especialmente por el uso masivo de drones y municiones merodeadoras.

Un campo de batalla dominado por drones

Según explicó el general británico, los sistemas no tripulados capaces de localizar y atacar objetivos de manera autónoma se han convertido en uno de los elementos más letales del conflicto. Estos dispositivos, empleados por ambos bandos pero especialmente explotados por Ucrania, permiten golpear posiciones enemigas a bajo coste y con gran precisión.

Durante el mes de diciembre, estimaciones manejadas por el Ejército británico cifran en más de 33.000 las bajas rusas entre muertos y heridos, lo que supone más de mil soldados fuera de combate cada día. Una parte muy significativa de esas pérdidas estaría vinculada al uso de drones de ataque y municiones merodeadoras.

Walker subrayó que, en distintas fases de la guerra, la artillería fue considerada el arma más destructiva del frente. Sin embargo, el protagonismo ha ido desplazándose hacia los drones, que permiten atacar blindados, posiciones defensivas e incluso embarcaciones sin necesidad de contacto directo.

El oficial británico resumió esta nueva realidad en varios puntos clave:

  • Los drones permiten atacar objetivos fuera de la línea de visión directa
  • Las unidades blindadas son ahora más vulnerables que en conflictos anteriores
  • Pequeños equipos de operadores pueden frenar avances completos
  • El coste de destruir vehículos y posiciones es mucho menor que con sistemas tradicionales

Este cambio tecnológico explicaría, en parte, la elevada tasa de letalidad que estaría logrando Ucrania frente a las tropas rusas.

El difícil cálculo de las pérdidas reales

Determinar con exactitud el número de muertos y heridos en la guerra sigue siendo complicado. Rusia apenas publica datos y, cuando lo hace, presenta cifras muy inferiores a las estimaciones independientes. Ucrania, por su parte, tampoco detalla plenamente sus pérdidas.

No obstante, cálculos occidentales sitúan en torno a 415.000 las bajas rusas totales durante el último año, incluyendo tanto muertos como heridos. Si se mantiene la proporción de siete a uno mencionada por Walker, las pérdidas ucranianas serían sensiblemente menores.

Aun así, los analistas recuerdan que el número de heridos suele superar ampliamente al de fallecidos en combate, por lo que la cifra de efectivos fuera de servicio es considerable en ambos bandos. Además, Rusia ha demostrado una notable capacidad para movilizar nuevos soldados, lo que explica que el conflicto continúe tras casi cuatro años de enfrentamientos.

La guerra moderna se gana también lejos del frente

Durante su intervención, Walker insistió en que ganar batallas ya no depende únicamente de lo que ocurre en primera línea. Para imponerse en una guerra prolongada, explicó, es necesario un esfuerzo nacional sostenido.

El general británico resumió esta idea con una frase contundente: los ejércitos ganan combates, pero son los países los que ganan las guerras. La clave está en poder mantener el suministro de armas, municiones y personal durante largos periodos.

El conflicto en Ucrania ha demostrado la importancia de:

  • Mantener una producción constante de munición y armamento
  • Reponer rápidamente las pérdidas de material y personal
  • Proteger las infraestructuras de retaguardia
  • Sostener el esfuerzo económico y político durante años

Walker añadió que la disuasión moderna ya no se mide solo por la presencia de tropas, sino por la capacidad de resistir y regenerarse en un conflicto prolongado.

Pese a las enormes pérdidas humanas y materiales, Rusia continúa mostrando capacidad para mantener el combate, lo que indica que la guerra está lejos de concluir. Sin embargo, si la proporción de bajas señalada por el jefe del Ejército británico se mantiene, el coste humano para Moscú seguirá creciendo a un ritmo muy superior al de su adversario ucraniano.