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Rusia sale al paso a la jugada de Trump y defiende sus intereses petroleros en Venezuela

Rusia sale al paso a la jugada de Trump y defiende sus intereses petroleros en Venezuela

Putin ha enviado un submarino para escoltar un petrolero que EEUU intentó confiscar frente a las costas de Venezuela, informa 'The Wall Street Journal'.

El hasta ahora presidente venezolano, Nicolás Maduro, estrecha la mano de su homólogo ruso, Vladimir Putin, en su última visita a Moscú, el 7 de mayo de 2025.
El hasta ahora presidente venezolano, Nicolás Maduro, estrecha la mano de su homólogo ruso, Vladimir Putin, en su última visita a Moscú, el 7 de mayo de 2025.Getty Images

Rusia afronta la toma de Nicolás Maduro del poder en Venezuela como un golpe propio, porque cae un aliado (otro más), porque con él hacía negocio y porque, además, parte de su seguridad estaba en sus manos y ha fallado, a ojos del mundo. Sin embargo, la asertividad de Donald Trump, el presidente de Estados Unidos, le abre la puerta, a la vez, a comportamientos similares en territorios de su interés, como Ucrania. Así que en esa disyuntiva se mueve. 

Sus reacciones hasta ahora han ido en esta línea: condena pero limitada a la retórica. Pero en las últimas horas se ha sabido de un movimiento para, al menos, proteger sus intereses energéticos: Vladimir Putin ha enviado un submarino para escoltar un petrolero que EEUU intentó confiscar frente a las costas de Venezuela, informa hoy The Wall Street Journal (WSJ).

Según el diario, que cita como fuente a un funcionario estadounidense, Moscú ha enviado un submarino y otros medios navales para escoltar al petrolero, anteriormente conocido como "Bella 1", que lleva más de dos semanas intentando evadir el bloqueo de Washington a buques sancionados cerca de Venezuela, uno de los pasos previos que dio la Casa Blanca antes de proceder a la detención de Maduro, el pasado fin de semana. 

Parte de la flota fantasma

El barco no logró atracar en Venezuela ni cargar petróleo. Aunque está vacío, la Guardia Costera estadounidense lo ha perseguido hasta el Atlántico, en un intento de tomar medidas contra una flota de petroleros que transportan crudo ilícito por todo el mundo (la conocida como flota fantasma), incluyendo el que procede del mercado negro vendido por Rusia, recuerda EFE.

La tripulación del buque repelió un intento norteamericano de abordarlo en diciembre pasado y se adentró en el océano Atlántico. Mientras la Guardia Costera lo seguía, la tripulación pintó una bandera rusa en un costado, lo rebautizó como "Marinera" y cambió su matrícula a rusa.

Rusia ha mostrado su preocupación por las incautaciones por parte de EEUU de petroleros que transportan su petróleo ilícito por todo el mundo e impulsan su economía, y ha tomado la inusual decisión de permitir que los barcos se registren en Rusia sin inspección ni otras formalidades, según expertos consultados por el WSJ.

Rusia ha solicitado a Estados Unidos que detenga la persecución de ese buque, según indicaron al diario otros tres funcionarios estadounidenses, y su Ministerio de Asuntos Exteriores declaró que estaba siguiendo con preocupación la situación en torno al petrolero.

No obstante, la Guardia Costera de EEUU ha continuado el seguimiento del buque en el Atlántico Oriental, donde ahora navega a unas 300 millas al sur de Islandia rumbo al Mar del Norte.

Entre Ucrania...

El incidente con el petrolero se produce en un momento en que Washington y Moscú mantienen disputas diplomáticas sobre Ucrania, lo que amenaza con complicar las conversaciones. Rusia aún no ha aceptado el marco de paz propuesto por Estados Unidos y Ucrania, pero las negociaciones se mantienen, algo más soterradas que hace un par de semanas, en parte por la Navidad, en parte por los nuevos planes de Trump en América Latina

El senador estadounidense Mark Warner, del Partido Demócrata, ha denunciado públicamente que la andanada contra Maduro puede llevar a que Putin abandone la mesa de negociaciones y haga lo propio, o sea, lance una operación contra el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, a quien ya quiso neutralizar al inicio de su "operación militar especial", iniciada hace casi cuatro años. 

La situación deja a Putin en una posición difícil. Es posible que utilice la operación, efectivamente, para justificar su propia invasión de Ucrania: Ha acusado repetidamente a Occidente de tener un doble rasero, citando, por ejemplo, la guerra en Irak y el bombardeo de la OTAN en Yugoslavia.

Putin ha desconfiado de EEUU durante mucho tiempo y ha criticado reiteradamente a Washington por interferir en los asuntos de otros países, describiendo esta estrategia como uno de los factores que socavaron las relaciones entre Rusia y Occidente. Es probable que la captura de Maduro en su propio dormitorio refuerce los temores del Kremlin respecto a los esfuerzos de cambio de régimen liderados por Estados Unidos.

Sin embargo, la retórica agresiva estadounidense sobre el derecho al liderazgo en "su propio hemisferio" sintoniza con la propia visión del mundo del Kremlin, que sostiene que Rusia tiene derecho a promover agresivamente sus intereses a lo largo de sus fronteras.

Moscú imaginó una vez una victoria rápida en Ucrania, pero a casi cuatro años de su invasión a gran escala, sus tropas siguen estancadas en el este de Ucrania, un marcado contraste con la rapidez de la operación de Trump en Venezuela.

Durante el último año, Putin ha esperado inclinar a Washington a favor de Moscú y debilitar el apoyo internacional a Kiev. Esto ha ido acompañado de un notable cambio de tono: los funcionarios rusos, encabezados por Putin, han evitado generalmente las críticas directas al presidente Trump, quien siempre ha puesto sobre la mesa propuestas de paz para Ucrania favorables a los intereses de la Federación. 

Vladimir Putin durante su visita a Kursk, zona que estuvo ocupada por Ucrania, en 2024Mikhail Svetlov

... y los negocios

En lo que respecta a su relación con Venezuela, Rusia se ha convertido en uno de los aliados clave del país, con vínculos de larga data que abarcan la cooperación energética, proyectos petroleros y suministros de armas. Entre 2005 y 2017, Moscú vendió a Caracas armas por un valor superior a los 11.000 millones de dólares, incluidos aviones Su-30 y sistemas de defensa aérea S-300, además de realizar ejercicios militares conjuntos.

El secretario de Defensa de EEUU, Pete Hegseth, se burló el lunes de la utilidad de esos equipos. "Parece que esas defensas aéreas rusas no funcionaron tan bien, ¿verdad?".

Desde 2006, Moscú también otorgó un estimado de 17.000 millones de dólares en préstamos y líneas de crédito, según cálculos de la agencia Reuters. Estas fueron inversiones políticas más que económicas. Maduro fue uno de los pocos líderes mundiales que reconocieron a Crimea como rusa cuando Moscú se anexionó la península del mar Negro en 2014, y respaldó la invasión de Ucrania.

Venezuela era uno de los últimos aliados incondicionales de Rusia. La detención de su líder representa un nuevo revés para los regímenes amigos de Rusia, en un momento en el que Moscú está obsesionado con la guerra en Ucrania.

Y hay antecedentes similares recientes. En Siria, las fuerzas de oposición derrocaron al aliado de Rusia, Bashar al-Ásad, en 2024. Irán, otro socio cercano de Moscú, sufrió ataques estadounidenses contra su programa nuclear hace unos meses, con poca resistencia visible por parte de Rusia.

En conjunto, estos casos plantean preguntas incómodas sobre el valor político y militar de la amistad con Rusia. Apenas el año pasado, Moscú y Caracas firmaron un acuerdo de asociación estratégica, pero cuando las fuerzas estadounidenses fueron a por Maduro, Moscú no tomó medidas para proteger a su aliado.