Un agente del FSB ruso a Ivan, un estudiante que huyó a España: "Empieza a cansarme que no cojas el teléfono, no nos hagas ir a buscarte"
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Un agente del FSB ruso a Ivan, un estudiante que huyó a España: "Empieza a cansarme que no cojas el teléfono, no nos hagas ir a buscarte"

Un estudiante ruso revela cómo fue coaccionado para espiar a la oposición antes de escapar a España, con mensajes, amenazas y chantaje. 

Un estudiante ruso que huyó a España revela amenazas del FSB tras negarse a espiar. Mensajes y presión muestran cómo actúa la inteligencia rusa en Europa.Semenova

Un estudiante ruso de 21 años llamado Iván como nombre al azar para proteger su seguridad, ha destapado cómo funciona desde dentro la presión del Servicio Federal de Seguridad de la Federación de Rusia (FSB). Su historia, reconstruida a partir de mensajes y llamadas proporcionadas al medio Politico, muestra una mezcla de amenazas, manipulación y vigilancia constante que no terminó ni siquiera cuando logró huir a España. 

"Empieza a cansarme que no cojas el teléfono. No nos hagas ir a buscarte". Ese fue uno de los mensajes que recibió meses después de abandonar Rusia. Una frase que expresa perfectamente el alcance de la presión: ni la distancia ni el exilio garantizan escapar del control.

De estudiante a informante forzado

Todo comenzó en el verano de 2023. Iván fue interceptado en el aeropuerto de Moscú por agentes del FSB tras regresar de un viaje. Le retiraron el teléfono y el pasaporte, y lo llevaron a una sala para interrogarlo.

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Allí le mostraron pruebas de su relación con el grupo opositor Vesna, declarado "extremista" por las autoridades rusas. La oferta fue directa: colaborar como informante o enfrentarse a hasta 15 años de prisión.

Aceptó. Pero no por convicción. Lo hizo para ganar tiempo. A partir de ese momento, comenzó una relación constante con los agentes, principalmente a través de Telegram. Dos perfiles claros: uno más cercano, casi paternal; otro abiertamente intimidatorio. Una estrategia clásica de "policía bueno, policía malo". 

Qué le pedían: infiltrar y delatar

Las instrucciones eran concretas. Debía recuperar contactos con antiguos compañeros opositores, muchos ya en Europa, y recopilar información sobre sus actividades, redes y apoyos.

Los agentes no se conformaban con datos generales. Querían detalles: quién ayudaba a los exiliados, en qué países estaban, qué organizaciones los apoyaban. Incluso pedían informes sobre manifestaciones en ciudades europeas como Berlín. "Descríbelo todo. No me hagas perseguirte", le escribieron tras una protesta contra la guerra en Ucrania.

El giro: doble juego y huida

Pero Iván decidió no colaborar realmente. Contactó con uno de los activistas a los que debía espiar y le contó lo ocurrido. Juntos idearon un plan: entregar información irrelevante o falsa mientras preparaba su salida del país.

A principios de 2025, logró escapar. Tras un viaje complejo, llegó a España, donde ahora espera asilo. Lo sorprendente es que durante meses los agentes no parecieron darse cuenta. Seguían escribiéndole como si siguiera en Rusia.

Hasta que empezaron las sospechas. "¿Por qué te fuiste al extranjero? Será mejor que me llames enseguida", fue uno de los últimos mensajes. Después, silencio.

Una estrategia que va más allá de Rusia

El caso de Iván no es aislado. Expertos como Andrei Soldatov, analista de los servicios de inteligencia rusos, advierten de una estrategia más amplia: crear redes de informantes dentro de los propios círculos de exiliados.

El objetivo es doble. Por un lado, obtener información sobre opositores al Kremlin en Europa. Por otro, generar desconfianza entre ellos y debilitar su actividad.

Un ejemplo reciente es el caso de un activista ruso juzgado en Polonia, acusado de espiar a otros exiliados tras haber sido reclutado antes de abandonar Rusia.

Exilio bajo presión

Lejos de encontrar seguridad total, muchos exiliados rusos en Europa viven en una situación frágil. Problemas legales, económicos y familiares los hacen vulnerables. Según el investigador Kirill Shamiev, esa vulnerabilidad los convierte en "objetivos valiosos" para los servicios de inteligencia rusos.

Además, la sospecha constante complica su vida diaria. “Vivimos en un clima de desconfianza”, admiten varios opositores. No saber quién puede estar colaborando con Moscú dificulta cualquier organización.

Un problema también para Europa

El fenómeno plantea un desafío directo a los países europeos. Por un lado, deben proteger a los exiliados. Por otro, evitar infiltraciones y actividades de espionaje.

Algunos gobiernos ya han endurecido las condiciones de visado o los controles sobre ciudadanos rusos. Pero los expertos advierten que cerrar puertas puede empeorar el problema.

La clave, dicen, está en la integración. Porque cuanto más aislados estén los exiliados, más vulnerables serán a la presión.

MOSTRAR BIOGRAFíA

Te paso lo de la bio: Redactor de El HuffPost. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Valladolid y Máster en Comunicación Corporativa en ESERP, ha trabajado como redactor, editor y coordinador en Grupo Merca2, así como redactor en Infodefensa y Business Insider, además de colaboraciones en otros medios y blogs como Wall Street International o La Voz del Basket. También realiza críticas de cine desde hace años.

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