Ya es oficial: EEUU completa con éxito la primera recarga de combustible en vuelo del B-21 Raider, el bombardero de 700 millones de dólares que podrá atacar cualquier punto del planeta sin aterrizar
Con esta prueba superada, el bombardero se acerca a su despliegue operativo, previsto para finales de esta década.
Estados Unidos ha dado un paso clave en el desarrollo de su nuevo bombardero después de que el Northrop Grumman B-21 Raider ha completado con éxito su primera recarga de combustible en pleno vuelo, una prueba decisiva que acerca a esta aeronave a su entrada en servicio.
El ensayo, realizado durante el programa de pruebas, confirma una de las capacidades más importantes del avión: operar a escala global sin necesidad de aterrizar. Según explicó el fabricante Northrop Grumman, este hito demuestra que el aparato podrá “operar a nivel mundial y amenazar cualquier objetivo”.
El reabastecimiento se llevó a cabo con un avión cisterna Boeing KC-135 Stratotanker, una pieza clave para extender el alcance de los bombarderos. Sin esta maniobra, el B-21 ya tendría un rango intercontinental de unos 9.000 kilómetros, pero con ella su autonomía pasa a ser prácticamente ilimitada.
Este nuevo modelo está diseñado para sustituir y complementar a bombarderos históricos como el Boeing B-52 Stratofortress o el Northrop B-2 Spirit, algunos en servicio desde hace décadas. El objetivo es modernizar la capacidad de ataque de largo alcance de la Fuerza Aérea de EE.UU.
El B-21 destaca por su diseño furtivo, pensado más para evitar radares que para alcanzar grandes velocidades. Su estructura compacta y su tecnología de última generación lo sitúan como uno de los proyectos más ambiciosos del Pentágono en los últimos años.
Cada unidad puede superar los 700 millones de dólares, lo que lo convierte en uno de los aviones militares más caros jamás desarrollados. Detrás hay una inversión multimillonaria y una red de cientos de proveedores repartidos por todo el mundo.
Aunque muchos detalles siguen siendo secretos, se espera que el B-21 pueda realizar ataques de alta precisión, incluso en escenarios complejos. Su desarrollo forma parte de una estrategia más amplia para reforzar la disuasión militar en un contexto internacional cada vez más tenso. Con esta prueba superada, el bombardero se acerca a su despliegue operativo, previsto para finales de esta década.