Zelenski, presidente de Ucrania: "EEUU nos pide que nos retiremos del Donbás a cambio de garantías de seguridad, pero eso sería injusto"
Asegura no cerrarse a la negociación pero establece límites claros.

La guerra de Ucrania entra en una nueva fase marcada no solo por el frente militar, sino por la presión diplomática. En una entrevista concedida al diario francés Le Monde, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, lanza un mensaje directo: Kiev no está dispuesta a ceder el Donbás como parte de un eventual acuerdo de paz, aunque esa sea una de las opciones que se deslizan desde Washington y Moscú.
La conversación tuvo lugar en Kiev, en un contexto especialmente tenso. Rusia mantiene una campaña intensiva de ataques con drones, mientras la atención internacional se reparte ahora con la guerra en Oriente Medio. Ese nuevo escenario preocupa en Ucrania: menos foco global puede traducirse en menos apoyo.
El Donbás, una línea roja
El punto más delicado de la entrevista es el territorio. Según explica Zelenski, tanto Rusia como sectores de Estados Unidos plantean una salida que pasaría por la retirada ucraniana del Donbás a cambio de garantías de seguridad. Una opción que el presidente rechaza de plano.
"No podemos abandonar esas posiciones", viene a decir. Y no es solo una cuestión simbólica o política. El Donbás, subraya, concentra algunas de las principales líneas defensivas del país, fortificaciones levantadas durante años que actúan como barrera frente a un avance ruso.
Renunciar a ellas, advierte, abriría la puerta a una progresión rápida de las tropas de Moscú, ya sea inmediata o en el medio plazo. "Sería dejar el camino preparado", sostiene. Para Zelenski, además, aceptar ese intercambio supondría sustituir garantías tangibles —construidas sobre el terreno— por promesas externas cuyo cumplimiento no está asegurado.
A esto se suma otro factor clave: la moral del ejército. Tras años de resistencia, retirar tropas de esas posiciones podría tener un impacto directo en la cohesión y la confianza de las fuerzas ucranianas.
Menos armas, más incertidumbre
El contexto internacional no ayuda. Zelenski alerta de que la guerra en Oriente Medio está desviando recursos y atención. Estados Unidos, principal proveedor de armamento para Ucrania durante buena parte del conflicto, está ahora implicado en otro frente.
Eso tiene consecuencias prácticas: aunque no se ha anunciado ningún recorte formal, Kiev percibe una ralentización en el envío de armas. Y en una guerra donde la defensa aérea es clave para proteger ciudades e infraestructuras, cualquier retraso puede ser crítico.
En paralelo, la decisión de aliviar parcialmente las sanciones al petróleo ruso también preocupa. Según Zelenski, en pocas semanas Moscú ha incrementado significativamente sus ingresos, lo que refuerza su capacidad para sostener el esfuerzo bélico.
Dinero, drones y desgaste
Más allá del terreno, la guerra se juega también en la economía. Ucrania necesita financiación para sostener su industria militar, especialmente en un ámbito que se ha vuelto central: los drones.
Zelenski insiste en que la prioridad no son solo los salarios del ejército, sino la producción de tecnología militar, desde drones de largo alcance hasta sistemas interceptores. Sin ese músculo industrial, advierte, la capacidad de resistencia se debilita.
Aquí entra en juego Europa. Kiev espera un préstamo de 90.000 millones de euros aprobado para 2025, pero bloqueado por Viktor Orbán. El presidente ucraniano pide desbloquear esos fondos o encontrar una alternativa, porque el impacto de ese retraso sería directo en el frente.
Una guerra que no avanza, pero tampoco termina
Pese a la intensidad de los combates, el frente lleva meses prácticamente congelado. Sin embargo, Zelenski rechaza la idea de estancamiento en términos negativos. A su juicio, que Rusia no avance ya es, en sí mismo, una derrota para Moscú.
El coste humano también pesa. Según cifras manejadas por Kiev, las pérdidas rusas superan ampliamente a las ucranianas en los últimos meses, en algunos sectores con ratios de hasta ocho a uno. Un desgaste que, a largo plazo, podría debilitar la capacidad ofensiva rusa.
Negociar sin ceder
El presidente ucraniano no cierra la puerta a las negociaciones, pero marca límites claros. Desconfía de la supuesta voluntad de Vladímir Putin de poner fin a la guerra y cree que la presión internacional sigue siendo insuficiente.
En ese equilibrio entre diplomacia y resistencia, Zelenski deja una idea central: la paz no puede construirse a costa de la seguridad futura del país. Y, en ese esquema, el Donbás no es solo territorio. Es, en sus palabras, una garantía construida "con las manos y el esfuerzo del propio ejército".
Porque, tras más de cuatro años de guerra, la prioridad sigue siendo la misma: mantener la independencia. Todo lo demás, incluso la palabra "victoria", queda en segundo plano frente a ese objetivo.
