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22/11/2015 10:01 CET | Actualizado 22/11/2016 11:12 CET

Carta abierta a las madres de bebés arcoíris

heather spohrDa miedo tener un bebé después de sufrir una pérdida. Después de sufrir un aborto, no existe un dolor normal provocado por el embarazo; después de perder a tu hijo, no existe un estornudo normal. Has aprendido, de la peor manera, que no hay nada asegurado en la vida.

Estoy en contacto con muchas personas que han sufrido la pérdida de hijos pequeños o de bebés, y en los últimos meses he notado un aumento de nacimientos de bebés arcoíris. Para aquellos que no lo sepan, un bebé arcoíris es aquel que nace después de un aborto, de un parto de un bebé muerto o de la pérdida de un hijo pequeño: es el arcoíris que aparece después de una tormenta. Dos de mis hijos son bebés arcoíris, así que ya he pasado por esto dos veces: mi hija Annabel nació después de la muerte de mi bebé de 17 meses, Madeline, y mi hijo James vino al mundo después de un aborto.

Mi primer bebé arcoíris.

Querida madre arcoíris:

¡Felicidades por el nacimiento de tu hijo! Sé lo difícil que ha sido anunciar el nacimiento de este bebé, sé que ha supuesto una mezcla de culpabilidad y de júbilo. Quieres sentirte emocionada por esta nueva vida que has traído al mundo, pero también quieres mostrar tus respetos a esa vida que ya no está aquí. Mantendrás este tira y afloja durante toda tu vida, pero cada vez será más fácil.

Es normal estar asustada. Es normal tomárselo con calma. Incluso es normal si no estás entusiasmada. Has aprendido, de la peor manera, que no hay nada asegurado en la vida. También es normal tener esperanzas y hacer planes. Sí, el bebé se lo merece, pero tú también te lo mereces.

Da miedo tener un bebé después de sufrir una pérdida. Después de sufrir un aborto, no existe un dolor normal provocado por el embarazo; después de perder a tu hijo, no existe un estornudo normal. Trátate con cuidado. Cuando te ofrezcan ayuda, acéptala, y pídela cuando la necesites, aunque no te salga. Para mí, eso supuso pedir que alguien se quedara despierto cuidando del bebé mientras yo dormía porque no podía descansar a no ser que alguien más estuviera despierto. Sabía que era una tontería, pero no podía relajarme sin saber que alguien estaba vigilando a mi hijo.

Incluso lidiar con cosas prácticas es difícil. ¿Podrás soportar dar a tu nuevo bebé las cosas de tu hijo fallecido? ¿Aunque ese hijo no tuviera la oportunidad de utilizarlas? Te molestará no poder considerarlas como cosas heredadas normales en vez de verlas como las cosas que dejó tu hijo, otro recuerdo de lo injusta que es la vida.

Por supuesto, habrá gente que crea que te encontrarás mejor con la llegada de un nuevo bebé. No entenderán por qué sigues estando triste. Otros opinarán que eres una persona horrible por atreverte a seguir adelante, como si tener otro hijo significara que estás sustituyendo al que ya no está. Nunca lo entenderán, los muy afortunados. Ignóralos.

El día que nació Annabel fue uno de los mejores de mi vida. El día en que la trajimos a casa fue uno de los más difíciles. No estaba preparada para lidiar con mis emociones, completamente descontroladas gracias a las hormonas posparto. Lloraba apoyándome en su pequeña cabecita muy a menudo. Sentía que mi corazón se hinchaba y se rompía a la vez, y me superaba. Te ruego que tengas un sistema de ayuda, ya sea un doctor, un psicólogo, un grupo de apoyo, un amigo u otra madre arcoíris. Asegúrate de tener este apoyo porque te ayudarán a levantarte antes de que te des cuenta de que te has caído.

En los últimos seis años y medio, he aprendido que la vida aún puede ir bien (incluso genial) después de una pérdida impensable. Hubo un tiempo en el que me habría horrorizado el simple hecho de escribir esa frase, pero ahora puedo hacerlo sabiendo que es la verdad, aunque todavía trabajo para superar el sentimiento de culpabilidad.

Cada día que pase podrás respirar un poco más hondo. Cada día que pase querrás a tus hijos -a todos- un poco más, hasta que llegue un día en el que el amor supere al dolor.

Felicidades por tu precioso arcoíris.

Mi segundo bebé arcoíris.

Este post fue publicado originalmente en el blog The Spohrs Are Multiplying.

Este artículo apareció con anterioridad en la edición estadounidense de 'The Huffington Post' y ha sido traducido del inglés por Irene de Andrés Armenteros