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27/04/2018 07:35 CEST | Actualizado 27/04/2018 07:35 CEST

Tres cosas que debes escuchar si nunca te las han dicho

Marco Arcangeli

Este artículo podría tener títulos como "Tres cosas que deberíamos pensar de nuestra pareja", "Tres cosas que los padres deberían repetir a sus hijos" o incluso "Tres cosas que deberíamos expresar con asiduidad a quienes más queremos". Sin embargo, hoy quiero dirigirme directamente a ti.

Recientemente, terminando la última sesión de una formación para personas jubiladas, una mujer, emocionada, me entregó una carta. En ella, entre otras muchas cosas, escribió: "Gracias porque en 68 años, nunca nadie me había dicho 'tú vales' de la forma tan clara en la que lo has hecho tú".

Pasamos diez o veinte años en escuelas; veinte o treinta años en un hogar y puede que más tiempo con una pareja, y es innumerable el número de personas increíbles que jamás han escuchado lo bellas que son.

Este artículo es solo para recordarte las tres frases que conozco que más vidas han cambiado (empezando por la mía). Es para que las leas, las repitas y, sobre todo, las compartas con las personas que te importan de verdad.

1 | Eres increíble

Si pudiera destacar de mí una cualidad, sería la de detectar los talentos de los demás. Allá donde estoy descubro estas fortalezas: el liderazgo de ese director, la humildad de esa panadera, la plenitud de esa empresaria o la alegría de ese recepcionista. ¡Vivimos rodeados de talento!

Vamos a una cafetería, recibimos un trato extraordinario y aún así algunos insensatos afirman: "Es su trabajo". Están locos, no es su trabajo, ¡esa persona es una artista! Tiene la capacidad de trabajar diez horas con estrés y tener energías suficientes para hacerte a ti el día más feliz.

Es fácil entrenar la capacidad de reconocer el talento; lo difícil es dar el siguiente paso y entonces cambiar tu mundo de verdad: ¡comunicarlo!

Cuando recibas un trato increíble, cuando admires a una persona, cuando conozcas a alguien impresionante, cuando te sorprenda la inteligencia, felicidad o humildad de alguien que te rodee, por favor, díselo con la misma certeza que yo hoy te quiero recordar esto a ti: ¡eres increíble!

Nadie que nos importe debería vivir con la duda de si vale o no.

2 | Confío plenamente en ti

Durante años entrené equipos de fútbol juvenil y constaté que un adolescente en el que tú confías, puede sentirse completamente inseguro si tú no se lo expresas con claridad. Antes pensaba que solo le ocurría a los niños, ahora tengo claro que la inseguridad no tiene edad.

El valor muchas veces se entiende como la capacidad de alguien para enfrentarse a situaciones arriesgadas; sin ser arriesgado, parece que requiere más valor mirar a una persona a los ojos, ponerle las manos encima de los hombros y, con voz fuerte, decirle: ¡confío plenamente en ti!

Un gesto de diez segundos que puede cambiar una vida; al menos a mí me la cambió cuando mi profesora y mis padres, al suspender en el colegio, me convencieron de que podría estudiar lo que yo quisiese.

¡Confía en ti! ¡Comparte tu confianza con los demás! y, sobre todo, cuida a las personas que confían en ti para algo, sea grande o pequeño, porque esa confianza es uno de los bienes más preciados que tendrás. Me creas o no, aunque no tengan el valor para decirlo, cerca, tienes a personas que confían en ti.

3 | Tú decides

Viktor Frankl llamaba, con acierto, 'la libertad última' a la capacidad que tiene el ser humano para decidir su actitud en cada momento. Este año he comprendido que esa libertad es una gran responsabilidad.

Vivimos cada día con la posibilidad de usar nuestra comunicación para el bien. Tenemos cada momento la posibilidad de decidir lo que hacer, decir, a dónde viajar o cómo hablarnos. El caso es que no solo es difícil hacerlo bien, sino que muchas de esas cosas ya las han decidido por nosotros.

Vivimos con un ruido en nuestras cabezas que, con frecuencia, toma las decisiones por nosotros. Un ruido derivado del sistema, de la educación, del entorno o de las familias que te repite una y otra vez: "lo correcto es tener un buen trabajo", "lo lógico es hacer una carrera con salidas", "lo que debes hacer es seguir con esa pareja", "lo que se dice en esas situaciones es 'esto'"...

Sin darnos cuenta, han decidido multitud de veces por nosotros. De forma silenciosa, nos quitan nuestra responsabilidad y, con ella, nuestra libertad.

La tercera y última cosa que, por tanto, quiero decirte es: ¡tú decides! Creo que está bien que un artículo, un amigo, un cartel o un profesor, de vez en cuando nos recuerde algo tan importante como que eres tú quien manda en tu vida, quien decide; y absolutamente nadie más.

Tu libertad es, entonces, la responsabilidad de decidir lo que de verdad quieres hacer. Puedes cambiar de trabajo, estudiar esa carrera, dejar a la pareja, mantener esa vida sacrificada con el propósito de que a tu hijo no le falte de nada o empezar esa nueva etapa en Francia. Y sobretodo, puedes comunicar algo grande a quienes te rodean, o puedes no hacerlo. El caso es que, hagas lo que hagas, debes saber que ¡tú decides!


Si lees este artículo solo existen dos posibilidades: que hayas escuchado previamente estas frases, o que no. Si ya las has escuchado, solo puedo decirte que tienes la responsabilidad, no solo de expandir ese mensaje, sino de agradecer personalmente la labor de quienes te las han dicho. Si nunca las habías escuchado, ten claro que, sin duda, muchas personas creen que eres increíble y confían en ti. Solo tú decides, y mientras mantengas esa responsabilidad, mantendrás esa libertad.

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Si desea compartir este artículo en una revista o blog, le rogamos respete contenido, enlaces e información de autor. Este artículo ha sido publicado originalmente en la columna de Javier Cebreiros.

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