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22/10/2012 09:16 CEST | Actualizado 21/12/2012 11:12 CET

Baja la temperatura, es salud

No se resfría uno por frío, se contagia con virus que se mantienen en sitios cerrados y cálidos. Es más fácil contagiarse en el metro que no por andar descalzo por casa. Por favor, por tus hijos, baja la calefacción.

Últimamente no se oye hablar de otra cosa, lees un periódico y es el tema principal, los telediarios nos insisten una y otra vez, hasta en el Huffington es portada, los amigos, los pacientes, todo el mundo habla de la crisis y yo no había citado en ningún artículo el asunto. Esto no podía seguir siendo así y la voy a utilizar como justificación para pensar que ni siquiera en tiempos de crisis y de ahorro, nos decidimos por el ahorro energético.

Yo no entiendo de energía nuclear, ni de energías alternativas, ni siquiera entiendo de economía energética, solo quiero hablar de la temperatura.

Gastamos grandes cantidades o pequeñas a nivel particular en calefacción para la casa, 21 o 22º para sentirnos a gusto. Claro eso en el salón que es grande y donde está el termostato, pero el resto de las habitaciones se ponen a 24 o 25º, a veces más. Temperatura ideal para estar en manga corta y tirado en el sillón, porque si tienes que hacer la más mínima actividad o tienes que jugar a la wii con los chicos, pues a sudar tocan. Los niños no paran, saltan, juegan y siempre están sudando. No digamos si hay un bebé en casa: se sube uno o dos grados el termostato para que no pase frío.

Todo esto parecería razonable. Yo la pago y la pongo a lo que me da la gana porque puedo, tengo una casa, tengo trabajo, ya me solidarizaré el domingo en misa con una moneda. Es una demostración de fuerza, de poder y dominio, yo homo sapiens evolucionado controlo a la naturaleza agresora.

Vale, pero, ¿y si fuera al revés? Si fuera nuestra actitud la que nos agrede, si fuera la naturaleza con sus bajas temperaturas invernales la que nos intentara proteger en vez de atacarnos gratuitamente. Los nórdicos, admirados por muchas razones, pasan mucho frío, noches interminables durante el inverno y temperaturas bajo cero habituales les han hecho evolucionar haciéndose amigos de la naturaleza y desarrollando costumbres como no poner calefacción en la planta de arriba de la casa donde se duerme, o poniendo a los niños a dormir siestas en la terraza a temperaturas siempre bajas, edredón nórdico sí pero respirando aire frío. Lo han considerado desde siempre y lo siguen considerando una medida de salud que a nosotros nos horroriza. En otros países del norte y centro de Europa se habla de temperaturas máximas para dormir los niños de 19 grados.

Nosotros recomendamos para la fiebre bajar la temperatura ambiental, para la laringitis aire frío, para las bronquiolitis y todo tipo de mocos la temperatura alta no es buena. Además el ambiente seco que produce la calefacción alta irrita y reseca las vías aéreas, reaccionando estas bien irritándose o bien produciendo más mocos para compensar. Los virus necesitan calorcito; se encuentran mejor en ambientes cerrados y cálidos como la clase de la escuela o cualquier otro colectivo reducido que se os ocurra. No se resfría uno por frío, se contagia con virus que se mantienen en sitios cerrados y cálidos. Es más fácil contagiarse en el metro que no por andar descalzo por casa.

En tiempos de crisis volvamos la mirada atrás y pensemos que se pueden modificar algunas de nuestras actitudes, costumbres nuevas, costumbres de ricos consumistas, costumbres no respetuosas con el entorno. Quizás una calefacción más baja en casa con una chaquetita, sea una opción sana.

Por favor, por tus hijos, baja la calefacción.

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