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16/12/2016 08:08 CET | Actualizado 16/12/2016 08:08 CET

Tres años de guerra en Sudán del Sur: una generación de niños está en riesgo

unicefMientras en todo el mundo los niños se preparan alegremente para las vacaciones de navidad, miles de niños en Sudán del Sur siguen atrapados en una guerra que está destrozando el país desde 2013. Y otros miles seguirán viviendo con el miedo a ser reclutados a la fuerza por los grupos armados.

Foto: © UNICEF/UN037267/Lomodong

Mientras en todo el mundo los niños se preparan alegremente para las vacaciones de navidad, miles de niños en Sudán del Sur siguen atrapados en una guerra que está destrozando el país desde 2013. Y otros miles seguirán viviendo con el miedo a ser reclutados a la fuerza por los grupos armados.

Deng (nombre ficticio) tenía 15 años cuando fue forzado a unirse a un grupo armado después de acudir engañado a un mercado donde había soldados poniendo vídeos y música para atraer a los niños del lugar. Un grupo de chicos fue llevado a unos barracones y se les obligó a formar parte de una guerra que ha dejado decenas de miles de muertos y casi dos millones de personas desplazadas (tanto dentro del país como refugiados en países vecinos).

Algunos de estos chicos murieron en batallas. Otros, como Deng, se convirtieron en guardaespaldas de los generales y comandantes, y el resto desempeñó diferentes papeles. Según el Mecanismo de Evaluación e Información de Naciones Unidas, que hace seguimiento de graves violaciones contra los niños, incluido el reclutamiento y uso de niños por parte de fuerzas y grupos armados, más de 17.000 niños han sido reclutados en Sudán del Sur desde que comenzó el conflicto hace tres años. Se ha secuestrado a niños en sus escuelas y comunidades para utilizarlos como soldados, guardaespaldas, porteadores y mensajeros. Las niñas han sido secuestradas y han sufrido explotación sexual como esposas de los militares.

Pero aunque el reclutamiento infantil sigue, también ha habido momentos para la esperanza. En 2015 la facción Cobra, un grupo armado del este del país, liberó a 1.750 niños y a 5 niñas. En lo que va de año el Ejército de Liberación Popular de Sudán del Sur (SPLA, por sus siglas en inglés) y otras fuerzas de seguridad nacional del norte del país han liberado a 32 niños. Otros 145 fueron liberados por el SPLA en la Oposición y la facción Cobra a finales de octubre.

Los niños son liberados a la Comisión de Desmovilización, Desarme y Reintegración, que, con el apoyo de UNICEF y otras ONG, pone en marcha programas para reintegrar a los niños en la vida civil y darles una segunda oportunidad para retomar su infancia.

La esperanza es que los líderes militares con niños en sus filas actúen para salvar a una generación vulnerable en este joven país.

UNICEF y sus aliados empiezan rápidamente a buscar a las familias de los niños liberados por todo el país y reúne a todos los que puede. Aquellos cuyas familias no son localizadas se llevan a familias de acogida en sus comunidades. Después reciben regularmente la visita de los especialistas en protección infantil para garantizar que se integran bien, que van a la escuela y que no están en riesgo de ser reclutados de nuevo.

No todo el reclutamiento infantil es forzoso. Muchos niños se unen -o vuelven- a grupos armados voluntariamente. El dinero es un poderoso incentivo en un país tan empobrecido como Sudán del Sur, donde las tasas de desnutrición aumentan rápidamente y productos sencillos están fuera del alcance de muchas familias. "Algunos niños ganan entre 500 y 700 libras sudanesas", contó Deng a UNICEF. "Usan el dinero para comprar ropa a sus familias".

Los niños liberados, así como los niños vulnerables de sus comunidades, reciben apoyo para evitar unirse o volver a los grupos armados. Tras la liberación de los 1.755 niños, más de 3.000 niños recibieron kits de ganadería y agricultura, y formación sobre cría de animales y agricultura para ayudarles a ellos y sus familias a recomenzar su vida civil y evitar la tentación de recibir un salario militar.

El reclutamiento de niños por parte de grupos armados constituye una grave violación de sus derechos, y es uno de los problemas más graves que sufren los niños de Sudán del Sur debido a la guerra. Más de un millón de niños se ha visto obligado a abandonar la escuela en un país que ya tenía una de las tasas de asistencia más bajas del mundo. En lo que va de año UNICEF y sus aliados han tratado a más de 170.000 niños menores de cinco años con desnutrición severa, más del doble que en 2015. Casi 10.000 niños siguen separados de sus familias, mientras que se estima que 860.000 sufren angustia psicológica.

En 2009 el SPLA firmó un plan de acción con la ONU sobre los niños asociados a grupos armados. Este plan se revisó en 2012 y se adquirió un nuevo compromiso en 2014. También en SPLA en la Oposición firmó un plan con la ONU en enero de 2016, para acabar con y prevenir el reclutamiento, asesinato y mutilación de los niños. Pero estos grupos apenas han tomado medidas.

"No quiero ser soldado", dice Deng, aliviado por haber dejado atrás su Kalashnikov y su uniforme para volver con su familia. "Si siguiera siendo soldado, cuando sea viejo tendría mala conciencia".

La esperanza es que los líderes militares con niños en sus filas actúen para salvar a una generación vulnerable en este joven país.

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