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18/11/2013 07:18 CET | Actualizado 17/01/2014 11:12 CET

Un espacio abierto al encuentro

El pasado día 3 El País publicaba una carta abierta a la Conferencia Política que acaba de celebrar el PSOE. Que nadie pretenda ver operaciones estéticas, si acaso éticas, o intentos de desembarco partidario. El único que nos interesa es el asalto democrático a la Normandía del PP.

El pasado 3 de noviembre el diario El País publicaba una carta abierta a la Conferencia Política que acaba de celebrar el PSOE. Personalidades como Pilar del Río y Baltasar Garzón suscribían este texto junto a otros independientes y miembros de diversos partidos de la izquierda española, como Izquierda Unida, Izquierda Abierta y el propio partido socialista. En la misiva hacíamos un llamamiento a la socialdemocracia para que se reencontrara con la ciudanía progresista, por medio de un giro hacia la izquierda, reconociera errores del pasado y asumiera un nuevo camino en el presente y hacia el futuro en un sentido muy diferente del desarrollado en su última etapa de Gobierno. El texto, genérico, bien podría ser suscrito por una gran amplitud y diversidad de personas con sensibilidades plurales en la izquierda, en los movimientos sociales y en los sindicatos y mareas. Responde a un deseo y a una voluntad de encuentro y reencuentro de la política con la gente y de las personas con la política.

Somos muchas y muchos los que pensamos que no es posible seguir así. Necesitamos trasladar la indignación ciudadana a las instituciones. Necesitamos que nuestros representantes se acerquen a la gente para que nos sintamos más y mejor representados. Si convertimos, como quiere la derecha, el malestar ciudadano en una crítica a la política, el Partido Popular seguirá aprovechando la debilidad de la izquierda para desarbolar los últimos vestigios del bienestar que con tanto esfuerzo hemos conquistado.

No tenemos la solución a todo, pero sí las ganas de construir alternativas en común para solucionarlo. Este foro abierto bien puede servir de encuentro para demostrar que es posible el acuerdo. Que el dialogo en la izquierda no puede basarse sólo en gobiernos compartidos, que apoyamos. Que la izquierda debemos elaborarla de forma conjunta, día a día, en las instituciones pero también en la calle. Con la gente. Por eso es bueno que separemos la política de las meras alianzas en los ejecutivos, para hablar de objetivos comunes. Y hacerlo con la ciudadanía. Con su lenguaje y, sobre todo, con sus necesidades.

De ahí que este colectivo pretenda consolidarse con estos fines. En este Espacio Abierto coincidimos personas con distintos grados de implicación y una gran pluralidad de sensibilidades. Ninguno de los firmantes va a renunciar a sus ideas, ni a sus militancias, porque precisamente el éxito de nuestros planteamientos está en la demostración de que es posible el encuentro desde la diversidad si el objetivo es el mismo. Que nadie pretenda ver en este grupo operaciones estéticas, si acaso éticas, o intentos de desembarco partidario. El único desembarco que nos interesa es el asalto democrático a la Normandía del Partido Popular. Las personalidades que nos han dado su apoyo han respaldado y seguirán respaldando cuantas iniciativas de suma en la izquierda social y política consideren que aportan valores de unidad, compromiso y solidaridad ciudadana frente a la derecha. En ese sentido su identificación con este colectivo terminó el día que suscribimos el mismo texto. De la misma manera que tantas y tantas personas que después nos han brindado su firma y su ánimo, ya sea a título individual o desde sus respectivas y plurales organizaciones de izquierda, serán bienvenidas aunque hoy todavía sea desconocido su apoyo. El mismo valor y reconocimiento tienen para nosotras y nosotros sus diferentes grados de compromiso.

Algunos de los firmantes hemos participado en dicha Conferencia. Yo incluso he podido votar perteneciendo a otro partido de la izquierda. Compartí espacio, un espacio abierto, con personas que tenían otro carné en el bolsillo. Juntos teníamos, tenemos, el mismo objetivo, la derrota de la derecha. Por eso en ese palacio de congresos tintado de rojo, todas y todos éramos uno de los nuestros.