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08/04/2013 08:32 CEST | Actualizado 07/06/2013 11:12 CEST

Ser periodista en el sur de Europa, hoy

Hoy Europa, el sur de Europa, vive su propia guerra sin misiles, sin Kalashnikov, ni M16. Ninguno de nosotros corre peligro de ser asesinado, es la verdad, pero puede morir dentro de ella. Los últimos tres años de crisis en Grecia he intentado ver quién es el enemigo, quienes quieren reducir a la pobreza a millones de personas en los lugares más hermosos del mundo. Oigo cada día argumentaciones acerca de los griegos vagos, los necios españoles, los frívolos italianos, los mafiosos chipriotas.

19 de marzo. Bagdad. Tenemos los nervios destrozados. Que empiece, joder, para que acabemos con esto. Que corra la adrenalina y nos suelte. Que zanjemos nuestras cuentas con el mundo y empecemos a hacer algo. Esta espera es mortal.

Alexis ha abierto una botella de whisky, la huele, bebe un sorbo y prueba el generador. Empiezo a levantar los paquetes de botellas de agua para sacar el teléfono vía satélite escondido. Tengo que llamar a Grecia. Tengo que llamar, como sea. Tengo que llamar. Tomo un trago de wisky. Bagdad desde la parte baja es muy hermosa. Muy hermosa. Cuándo va a empezar, joder, ¿cuándo? Vamos a morir dejados de la mano de la espera. Alexis extiende cuidadosamente la base del teléfono por satélite para que no nos vean desde abajo. Hemos conectado. ¿Por qué no conecta Grecia? ¿Por qué no conecta? ¡Hoy es 20 de marzo, por Dios! Tengo que llamar a Grecia. Verás cómo hoy empiezan los bombardeos.

Cierro los ojos deseando que al abrirlos haya señal de conexión de la otra línea. La abro y conecta o ¿no?

-¿Sí? ¿Me oyes, hijo mío? ¿Me oyes, hijo mío? Malditos satélites y sus señales. Tres segundos de retraso. Oigo su voz o ¿me lo parece?

-Te oigo papá, ¿estás bien?

-Sí, hijo, estoy bien, no me pasa nada, no te preocupes. Hoy es 20 de marzo, te he llamado para felicitarte por tu cumpleaños. Perdona que no esté allí. Lo sabes, ya eres grande.

-Claro, papá. Cuídate.

-Hijo, no sé cuándo volveremos a hablar

Alexis prueba el generador. Yo mis resistencias. La guerra ha empezado. Dentro de mí pienso: Bagdad es hermosa, ¿por cuánto tiempo?

-Alexis, los teléfonos no conectan. Tendremos un ataque. Abre la línea con Grecia, con el canal y mantenla abierta.

Bagdad es hermosa y la vida y esta luz, tremenda. Bebe y continúa su trabajo. El hotel tiembla. Puede que esté ardiendo. Puede que hayamos muerto y no lo sepamos. ¿Estamos muertos o no? ¿Estás vivo, Alexis? Estoy vivo, Estamos vivos. Grecia a la escucha, a la escucha. La guerra ha empezado.

Este texto lo escribí poco después de regresar de aquella guerra, cuando una revista me pidió que escribiera unas palabras acerca de qué es la guerra. Podría haberlo escrito Julio. Lo escribí yo. Fui más afortunado. No tuve ocasión de conocer a Julio. Estábamos frente a frente cubriendo los dos bandos del enfrentamiento/conflicto. Pero creedme, lo conocí muy bien.

Cuando pasa el peligro, acostumbramos a decir grandes discursos, pero siempre valoramos aquellos pequeños instantes que nos separaron de la muerte. Uno de esos instantes determinó que hoy yo esté aquí y Julio falte.

Cuando me dijeron que me habían dado el premio supe que hoy sería difícil para mí. Pero ¿sabéis? Los hombres que viven bajo el mismo miedo, a los que une la misma decisión, el mismo objetivo, son hermanos. Julio es uno de los hermanos que perdí, junto a bastantes en aquella guerra. Otro de ellos fue Taras que me acompañó como operador en Escopia en el 99.

Estoy frente a aquellos que dan al periodista un papel de héroe. Prefiero la imagen del periodista que no estimula/provoca la imaginación sino que camina junto a la sociedad. Puede que la sociedad lo vea y se dirija a él y él puede escucharla. Pero creo que si todavía no estás decidido a morir por algunas cosas, no eres digno de vivirlas.

Hoy Europa, el sur de Europa, vive su propia guerra sin misiles, sin Kalashnikov, ni M16. Ninguno de nosotros corre peligro de ser asesinado, es la verdad, pero puede morir dentro de ella. Los últimos tres años de crisis en Grecia he intentado ver quién es el enemigo, quienes quieren reducir a la pobreza a millones de personas en los lugares más hermosos del mundo. Oigo cada día argumentaciones acerca de los griegos vagos, los necios españoles, los frívolos italianos, los mafiosos chipriotas.

Estas mentiras, estas justificaciones que ponen la alfombra a todas las cosas que preparan, las dicen y las escriben periodistas. El sur de Europa se ahoga en la crisis al mismo tiempo que Alemania se enriquece, porque ese sur de Europa compró armas alemanas, coches alemanes, tecnología francesa, porque consiguió fácilmente préstamos europeos con las ofertas de los banqueros que ahora quieren castigarla. Y ahora tiene que elegir la forma en la que va a morir.

Vivimos una guerra económica, por una parte están los que creen que la economía y los bancos deben delimitar la política y la vida de las personas, y, por otro lado, están los que quieren que la vida de las personas elija la economía. La vida de las personas no puede ser rehén de los mercados, no pueden sobrevivir los números y morir las personas.

Europa no son los sueños de la señora Merkel, ni los rascacielos en la City de Londres, es la cultura de los griegos, de los españoles, la música de los italianos, la filosofía contemporánea de los alemanes y los franceses. Europa no es el diseño de los banqueros, sino de sus ciudadanos.

En esta guerra que está muy bien escondida detrás de promesas de una falsa prosperidad, detrás del consumismo, detrás de la esclavitud de los hombres a los valores establecidos, el periodista está en el medio, como siempre. ¿Cuál es su papel? Registrar lo que ocurre, dirán muchos. Permitidme que discrepe, el registro que hace el periodista no es para justificar la descripción. Describes la realidad para decir la verdad. ¿Es verdad que cuando un periodista dice en España que ha caído el índice de la bolsa la economía corre peligro? ¡En absoluto! No corre peligro la economía, sino esta economía que en los últimos años ha dejado de ser productiva y se ha convertido en parasitaria, la economía especulativa. Algunos se hacen ricos especulando cuándo va a empobrecerse España y cuándo Grecia va a empezar a comer de la basura. El papel del periodista no es la recepción de la verdad de tales argumentaciones, sino señalar la verdad que necesita la sociedad.

Suelo decir que no existe la objetividad en el periodismo. La objetividad es el grado aceptable de nuestra subjetividad ¿Cuánto hay de aceptable, de profesional y de sincero en la subjetividad que expresamos? Cada uno tiene sus puntos de vista, su origen, su cultura. Todo esto condiciona su postura, es hipócrita creer que el periodista deja al margen quién es, como si se quitara una camisa, más bien tiene que decir la verdad junto con el echo de ser quien es. No esconder sucesos por conveniencia, no presentar como sucesos cosas que no lo son.

No creo en un periodismo que contemplamos como a una momia en un mausoleo, creo en el periodismo que es enérgico y social. No creo en el periodismo de la conveniencia hipócrita, sino en la conveniencia que tiene la verdad por sí misma.

El premio que me dais hoy, como el premio que me dieron en Londres hace 10 días, es para mí un gran honor. No me refiero sólo al reconocimiento que me dais, sino al significado que tiene.

Hace algunas décadas, durante los años de la dictadura en Grecia, los griegos escuchaban cadenas de radio del exterior para saber qué ocurría en su país. En la Grecia del 2013, por desgracia, ocurre lo mismo, los griegos supieron de mi detención y juicio a causa de la publicación de la lista Lagarde, por los medios de comunicación extranjeros, ningún medio de comunicación en Grecia dijo lo más mínimo, mientras que la CNN y la BBC interrumpían la programación para informar de lo que estaba ocurriendo. La corrupción en Grecia se asienta en una compleja red de intereses de empresarios, políticos y periodistas. Lo ilegal se convierte en legal a través de las leyes y los periodistas callan.

Chipre ha quebrado estos últimos días, dos bancos la han utilizado como depósito de capitales y a continuación los han canalizado hacia personas de su entorno con préstamos que ya no pueden pagar. Si abrís la prensa griega y chipriota veréis diferentes teorías sobre la quiebra, historias acerca de funcionarios públicos vagos y malos, pero no esta verdad. En lugar de reportajes acerca del papel que han jugado los bancos veréis enormes anuncios a toda página, carísimos, de esos mismos bancos.

Estos tres últimos años de crisis en Grecia han llevado a las personas al límite. La triste imagen de personas bien vestidas que comen de la basura es diaria, al mismo tiempo que los depositarios de millones de presunto dinero negro en bancos suizos se sienten seguros con este gobierno. Tres años, dos ministros, tres gobiernos no han tenido en cuenta la lista Lagarde con 2062 depositantes en un banco suizo, han utilizado los argumentos más irrisorios para decir por qué no lo hicieron, perdieron la lista, el CD y a continuación la copia. Me han acusado y apresado a mí porque revelé los nombres: en realidad su problema no eran los nombres, sino qué salía a la luz a partir de la lista. Allí había editores, políticos, sus amigos, sus compañeros, el doble sistema que gobierna el país.

La pregunta era si la publicaría y la decisión fue que sí, como hemos publicado en el número de la revista Hot Doc que ahora está en los quioscos, el papel de un gran banquero en el drama de Chipre. Sabemos bien que lo van a encubrir los políticos y el banco central de Grecia, el intervenido: como decimos en mi país, el cuervo no saca el ojo del cuervo, sin embargo el papel del periodista es revelar lo que otros quieren ocultar.

El papel del periodista no es la neutralidad servil o las relaciones públicas, es la verdad. La verdad cueste lo que cueste, sería como si preguntáramos a Julio si iba a ir a la guerra sabiendo que existía peligro de muerte. Julio dio su propia respuesta, esa debe ser la respuesta del periodista. Hace seis meses, cinco personas entraron en mi casa y la registraron. La policía no le dio importancia y lo consideró intento de robo. Hoy tenemos las pruebas de lo que fue porque las buscamos, ellos no buscaban objetos de valor. Después de una gran revelación acerca de escándalos de los bancos, el mismo día en que se publicó la revista, blogs anónimos publicaron documentos, claramente manipulados, que me presentaban como asalariado de servicios secretos.

Durante años han intentado matar al periodismo y la revelación, intentan matar el perfil de personas que luchan por la verdad, los reducen, los presionan psicológicamente y algunas veces físicamente. ¿Qué hace el periodista? Tiene que hacer sencillamente su trabajo. Tenemos que redescubrir el periodismo junto con todos los mecanismos de la sociedad. Tenemos que huir de ser rehenes de la nada que lleva trajes caros y comercia con las vidas como si fueran participaciones y las uniforma. Quieren un periodismo débil que produzca informaciones tipo y brillantes promesas. Quieren un periodismo de compadreo y frente a la sociedad. Quieren un periodismo que sustituya el polvo de la calle por el brillo del estudio. En nuestro equipo periodístico, queremos un periodismo que diga la verdad, y la verdad en estos difíciles días no es una descripción neutral, sino un apoyo de la sociedad y de los débiles.

Perdonadme pero estoy con Julio, sólo puedo estar con él, porque si no estás preparado todavía para morir por las cosas que merecen la pena tal vez no merece la pena vivirlas.

Gracias.

Discurso de Kostas Vaxevanis al recibir en Córdoba el domingo 7 de abril el VII Premio Internacional de Periodismo Julio Anguita Parrado, que concede el Sindicato de Periodistas Andaluces en memoria del periodista cordobés muerto en 2003 cuando cubría la guerra de Irak para El Mundo. El SPA concedió el galardón a Vaxevanis por "su lucha valiente e independiente contra la corrupción en el corazón de Europa".

Traducido por Lourdes Arroyo Serrano

e-mail: lurarroyo@gmail.com

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