La sobrepoblación de jabalíes en Cáceres obliga a la captura urgente de ejemplares mediante arqueros
"Hay un programa muy amplio, que tiene que afrontarse desde múltiples perspectivas".
El gran aumento de la población de jabalíes es un hecho que preocupa en municipios como Mijas o ciudades como Cáceres donde se ha convertido en una de las principales preocupaciones de salud pública y convivencia para el Ayuntamiento y sobre todo para los vecinos de varias zonas de la ciudad.
La presencia cada vez más frecuente de estos animales en espacios urbanos ha llevado al consistorio a adoptar medidas urgentes de control, entre ellas el uso de arqueros profesionales para capturar y abatir ejemplares que acceden a parques y áreas residenciales.
El alcalde de Cáceres, Luis Salaya, defendió en el pleno municipal la necesidad de recurrir a este sistema al considerar que "solo se va a solucionar con arqueros". El regidor aseguró que el problema no es nuevo y que se ha visto agravado desde la pandemia debido a la reducción de la actividad cinegética durante el confinamiento y los meses posteriores.
"Después del confinamiento detectamos que lo que era anecdótico pasó a ser sistemático", explicó Salaya. Según detalló, antes era habitual que algunos jabalíes descendieran ocasionalmente a zonas próximas a la ciudad durante el verano, pero ahora las incursiones son constantes y cada vez más visibles para la ciudadanía.
El escenario de la última actuación
La situación alcanzó uno de sus momentos más llamativos la pasada semana, cuando varios jabalíes accedieron al Parque del Príncipe, uno de los espacios verdes más transitados de Cáceres. Ante el riesgo que suponía la presencia de los animales en una zona frecuentada por familias y deportistas, el parque tuvo que ser precintado temporalmente.
Durante la actuación, arqueros profesionales abatieron a dos ejemplares pertenecientes a una misma familia de jabalíes. La intervención generó una intensa reacción social y política, especialmente por tratarse de un método poco habitual en entornos urbanos.
El Ayuntamiento sostiene que estas actuaciones forman parte de un plan más amplio de control poblacional que también incluye el incremento de permisos de caza en los cotos situados alrededor de la ciudad. Sin embargo, el alcalde reconoció que dichas medidas "no fueron suficientes" para evitar que los animales continuaran acercándose al casco urbano.
Debate político por la gestión del problema
La utilización de arqueros ha provocado un duro enfrentamiento político en el pleno municipal. El Grupo Popular cuestionó al equipo de gobierno por haber rechazado hace un año una propuesta similar impulsada por la Federación Extremeña de Caza y defenderla ahora como solución necesaria.
El portavoz popular, Rafael Mateos, criticó que PSOE, Ciudadanos y Podemos votaran en contra de una moción presentada en julio de 2021 para implantar este sistema de control. Según afirmó, esa decisión habría supuesto un gasto adicional de unos 100.000 euros por retrasar las medidas propuestas por su grupo.
Salaya negó rotundamente que exista tal sobrecoste y defendió la actuación del consistorio. "Lo que hay es un programa muy amplio, que tiene que afrontarse desde múltiples perspectivas", señaló el alcalde.
Además, justificó el rechazo inicial a la propuesta del PP argumentando que en aquel momento la postura presentada respondía más a una cuestión estética que a una planificación técnica y científica. "En su día nos manifestamos en contra de la postura del PP porque la respuesta a esto debe ser científica, motivada y a largo plazo”, insistió el regidor.
Pacma estudia posibles irregularidades
El partido animalista Pacma anunció que ha trasladado el caso del abatimiento de jabalíes en el Parque del Príncipe a su equipo jurídico para estudiar posibles irregularidades en la actuación llevada a cabo por los arqueros profesionales.
Desde la organización animalista consideran que este tipo de intervenciones deben analizarse con detalle, especialmente al haberse desarrollado en un entorno urbano y público. Mientras tanto, el Ayuntamiento mantiene su postura y considera imprescindible actuar con rapidez para evitar que la sobrepoblación de jabalíes siga aumentando y genere nuevos problemas de seguridad y convivencia en la ciudad.