Alba Guijarro, psicóloga: "Esta es la razón por la que te bloqueas en los conflictos y lo que tienes que hacer"
"Que sepas que hacer todo esto puede ser muchísimo más útil".

En medio de una discusión alguien eleva el tono de voz o aparece una situación tensa o surge un conflicto y, de repente, la mente parece quedarse en blanco. No llegan las palabras, las ideas coherentes desaparecen y el cuerpo se queda inmóvil, como si el cerebro se apagase.
Esta situación puede parecer desde fuera que a quien le ocurre le falta carácter o siente indiferencia ante los hechos, pero en realidad nada es lo que parece. Así lo ha explicado la psicóloga y divulgadora Alba Guijarro en uno de sus últimos vídeos de su perfil @talcualtia.
La experta asegura que este fenómeno no suele estar relacionado con una incapacidad para comunicarse, sino con una reacción automática del sistema nervioso ante una situación percibida como amenazante.
El cerebro activa el modo congelación
Cuando una persona siente que está en peligro, el cerebro pone en marcha mecanismos de supervivencia. Los más conocidos son la lucha o la huida, sin embargo, existe una tercera que aunque no sea muy popular es la mas frecuente.
Se trata de la congelación y según Guijarro consisten en que "las personas se bloquean y se quedan en blanco cuando están en una situación tensa, en un conflicto o en una discusión". Además, deja claro que "esto no tiene que ver siempre con no saber comunicarse".
Según la especialista, cuando el cuerpo detecta amenaza, aunque sea durante una conversación con alguien cercano, el sistema nervioso puede activarse automáticamente y desencadenar este estado de bloqueo. En ese momento, las emociones, los pensamientos y las palabras parecen detenerse.
La sensación se asemeja a la de un ordenador saturado que deja de responder. El cerebro continúa funcionando, pero procesa tanta información emocional al mismo tiempo que termina “colgándose”. La persona escucha lo que ocurre, pero no logra reaccionar ni expresarse.
No es debilidad
Uno de los mayores errores es interpretar este silencio como debilidad, desinterés o conformidad. Guijarro insiste en que el bloqueo no es una decisión consciente, sino una respuesta automática del organismo para protegerse. "Este bloqueo para nada es una debilidad, sino que es un mecanismo de protección", afirma.
En algunos casos, esta reacción puede estar vinculada con experiencias pasadas en las que expresar emociones, defenderse o hablar generaba consecuencias negativas. El cuerpo aprende entonces que callar o paralizarse es la forma más segura de afrontar situaciones tensas.
La conversación continúa en la cabeza
Para muchas personas, lo peor no ocurre durante el conflicto, sino después. Cuando el sistema nervioso se calma y el cerebro "se descongela", empiezan a aparecer todas las respuestas que no pudieron decirse en el momento.
Entonces llega el conocido diálogo interno: pensar una y otra vez qué se debería haber contestado, recrear la escena mentalmente o imaginar versiones mejores de uno mismo respondiendo con seguridad y claridad.
Este fenómeno puede prolongarse durante horas e incluso aparecer de madrugada, cuando la mente revive una conversación ya terminada buscando respuestas perfectas que no llegaron a tiempo.
Cómo salir del estado de alerta
La psicóloga explica que intentar obligarse a responder mientras el cuerpo está en máxima activación suele ser contraproducente. En ese estado, el acceso a las palabras y la claridad mental disminuyen notablemente. Por ello, recomienda aprender a identificar cuándo el cuerpo ha entrado en modo alerta y aplicar herramientas sencillas de regulación emocional.
"Hacer una pausa, respirar de forma consciente e incluso decir ‘necesito un momento’ puede ser muchísimo más útil que forzarse a responder", señala. La especialista añade que, con el tiempo, es posible trabajar tanto la regulación emocional como las habilidades de comunicación para reducir este tipo de bloqueos.
