Un aeropuerto europeo se vuelca desde hace días en una misión casi imposible: encontrar al dueño de un loro perdido
El personal no dudó en movilizarse para poner a salvo al animal.

Entre anuncios por megafonía, prisas de última hora y el ir y venir constante de pasajeros, los aeropuertos suelen ser escenarios de caos organizado donde todo ocurre a gran velocidad. Sin embargo, de vez en cuando, entre ese ruido incesante, surgen historias inesperadas que detienen el ritmo por un instante, como la de un loro perdido que ha logrado captar la atención de todo un aeropuerto en Dublín.
Durante la jornada del Domingo de Pascua, una cotorra desorientada apareció apoyada en un cubo de basura en las instalaciones cercanas a la Terminal 1, alterando por un momento la rutina habitual del recinto. Lo que en un principio parecía una simple anécdota se transformó rápidamente en una movilización del personal, que no dudó en implicarse para poner a salvo al animal y tratar de localizar a su dueño.
Uno de los agentes logró atraer al ave con comida, la cual se mostró tranquila, incluso posándose en su mano y en su hombro. Fue entonces cuando bautizaron “Troy” al pájaro en homenaje al futbolista irlandés Troy Parrot. Más tarde fue trasladado a una patrulla, donde recibió un alojamiento improvisado con agua, fruta y algunos juguetes, hasta que se localizó a su dueño y pudo producirse el reencuentro, según recoge la BBC.
Una aventura con final feliz
Aquel domingo se puso en marcha una búsqueda casi contrarreloj para dar con su propietario, mientras el animal era atendido y mantenido a salvo por el personal del aeropuerto. Tras un examen veterinario, se confirmó que se trataba de una hembra de cotorra alejandrina, lo que ayudó a avanzar en su identificación. Finalmente, y tras varios días de incertidumbre, el aeropuerto logró resolver el caso.
La cotorra, cuyo verdadero nombre es Lola, pudo reunirse con su dueño, Gheorghe Sava, poniendo así un final feliz a esta inesperada historia. El reencuentro, celebrado por los trabajadores que habían seguido el caso desde el primer momento, puso el broche a varios días de incertidumbre y convirtió este episodio en una de esas pequeñas historias que, por un instante, logran humanizar el ajetreo impersonal de un gran aeropuerto.
Esta no es la primera vez que Dublín se veía envuelto en una búsqueda así. En 2019, otro pájaro perdido, un loro gris africano llamado Hugo, fue encontrado en el aeropuerto y acabó reunido con su dueño después de una apelación pública. En aquel caso, la identificación se resolvió gracias a una grabación de voz en eslovaco que reconoció el animal. Esta vez, como entonces, la historia volvió a tener un final feliz.
