Gonzalo Pin, experto en sueño: "Que los adolescentes se duerman tarde no es por las pantallas. En siglo XIX también pasaba, su reloj biológico se retrasa"
Este experto recomienda consultar el decálogo de la Alianza por el Sueño para adaptar los horarios de los niños y adolescentes a lo que realmente necesitan.

"Uno de cada dos españoles tienen problemas con el sueño y padecen insomnio cuatro millones de españoles", afirma el médico Gonzalo Pin, pediatra y especialista en Medicina del Sueño. "Y eso no representa sólo que esas personas tengan un problema personal de rendimiento y de malestar, sino que tiene una repercusiones en la salud pública y en la economía, en todas las áreas", ha advertido este experto en el programa La Aventura del Saber, de RTVE.
España pierde el 0,82% de su Producto Interior Bruto (PIB) por temas relacionados con el sueño. El Banco de Sueño lo ideó la Alianza por el Sueño para analizar estas dos variables, según explica este experto. Miembro de este organismo, Gonzalo Pin, cuenta que han realizado un décalogo sobre cómo deberían ser los horarios de los niños y adolescentes para respetar los relojes biológicos de las distintas etapas de la infancia y de la juventud.
Y es que los horarios académicos están hechos a imagen y semejanza de los horarios de los adultos, cuando no tienen nada que ver, afirma este experto: "Por ejemplo, los adolescentes tienden biológicamente a dormirse más tarde y a levantarse tarde, porque su reloj biológico se retrasa. No son las pantallas, esto es así, el adolescente del siglo XIX también se retrasaba. Y, sin embargo, les hacemos entrar en los institutos antes", reflexiona Pin.
"Los adolescentes están fantásticos a las ocho de la mañana en clase y su cerebro sigue durmiendo, tu entras en una clase a esa hora en un instituto y hay un silencio estupendo", ironiza este pediatra, "mientras a las once de la mañana esa misma clase es un follón". Así que el decálogo que han realizado estos expertos lo que intenta es "adecuar los horarios de alimentación, de actividad física en cada etapa de la vida". Hacerlo mejora el rendimiento y la conducta y actividad dentro del aula, por lo que a los niños les afecta igual.
Sobre la tecnología, dice Gonzalo bien que "no hay que ser antipantallas", que lo importante es "saber cuándo se usa, cómo se usa". Y con los niños es importante que las usen en compañía de un adulto, afirma este pediatra. "Porque el problema de las pantallas es que cuando tú pasas de un juego a otro, o de página, avanzas y tienes un chute de una sustancia, que es la dopamina, que es la que te activa. Entonces estamos acostumbrando a los niños a recibir chutes de dopamina continuos lo que hace que tengan poca resistencia a la frustración, necesitan eso aquí y ahora, no pueden aguantar.
Además, Gonzalo Pin resalta el efecto que tiene la luz de las pantallas sobre el cerebro: "La luz blanca de las pantallas le dice al cerebro 'hay una luz blanca, es de mediodía, no te toca dormir', y entonces el cerebro reduce la producción de melatonina, que es la sustancia que nos hace dormir, por lo que me cuesta más dormirme y mi sueño es de peor calidad".
