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Un juez anula el despido de una empleada que faltó para sacrificar a su perro: "Sería inmoral prolongar su agonía"

Un juez anula el despido de una empleada que faltó para sacrificar a su perro: "Sería inmoral prolongar su agonía"

La sentencia, pionera, supone un espaldarazo fundamental para los trabajadores con animales a su cargo a los que tengan que llevar de urgencia al veterinario. 

Una mujer y su perro, en el veterinario
Una mujer y su perro, en el veterinarioMaskot vía getty images

Lo ha dicho la Justicia. Llevar al veterinario a tu mascota por una urgencia no es ningún capricho y, de hecho, se debe interpretar como una ausencia laboral justificada. Así lo ha dictaminado el Juzgado de lo social nº 25 de Barcelona, que ha dado un espaldarazo a una trabajadora que había sido despedida por este motivo.

La sentencia del juzgado barcelonés marca un hito en la Justicia por ser pionera en la protección de los derechos de una persona trabajadora en relación a una atención veterinaria urgente.

En el caso de la afectada, fue despedida por reiteración de ausencias 'no justificadas' a juicio de la empresa, la última de ellas al tener que llevar a su perro al veterinario para practicarle la eutanasia. 

El diario Levante EMV detalla que la empresa es Majorel, una entidad especializada en contact centers y responsable de la moderación de contenidos en plataformas como Tiktok. La compañía alegó como motivo la acumulación de ausencias, en total cuatro en el plazo de dos meses, todas por motivos de cuidado de su mascota.

En opinión del magistrado, la ley de bienestar animal impone obligaciones a los dueños de las mascotas, no meras recomendaciones, por lo que deben imperar sobre algunas cuestiones laborales o sociales. En su sentencia, el titular del Juzgado de lo social nº 25 alega la existencia de un criterio de proporcionalidad, por lo que considera procedente la ausencia de la trabajadora.

Especialmente, añade el fallo, al recibir la trabajadora la llamada de la veterinaria en la que le informó del agravamiento terminal de su perro, razón por la que le recomendaba la eutanasia para evitar más dolor. 

"No puede concebirse como una ausencia por capricho de la trabajadora, sino que la misma descansa en razones sobrevenidas, imprevisibles, humanitarias y éticas, pues resultaría inmoral que el animal hubiera tenido que prolongar la agonía hasta que la trabajadora terminase su jornada más allá de las 16:00 horas para que volviera a su domicilio, llevara la perra hasta la clínica veterinaria y se procediera a eutanasiarla", destaca la sentencia.