Calienta al instante: el sencillo truco casero que dispara la potencia de tu radiador y casi nadie hace
A muchos se les olvida y puede marcar un antes y un después en las facturas energéticas.

Las gélidas temperaturas, donde en varios puntos de España, de acuerdo a los pronósticos de la AEMET, se verán termómetros por debajo de los 0º, invitan a estar en casa con la calefacción encendida, disfrutando de un buen libro, con la manta echada, junto con una bebida caliente.
De acuerdo al Instituto de la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), una temperatura confortable en el hogar se tendría que situar entre los 19 y los 21º para fomentar el ahorro energético. Y es que son muchos los que les preocuparan las facturas de gas o electricidad al encender los calefactores en jornadas tan frías.
Las soluciones clásicos para ahorrar en calefacción y potenciar el calor en la vivienda pasan por un correcto aislamiento por medio de burletes, cortinas y persianas y alfombras que no dejen escapar el calor, pero hay uno que suele obviarse.
El secreto está en los radiadores
De un año para otro, los radiadores acumulan una gran cantidad de suciedad, la inmensa mayoría en forma de polvo por no haber aplicado una limpieza de humedad. Esas motas impiden la salida de calor, haciendo que el consumo se dispare y, por ende, las facturas energéticas.
Para ello, es fundamental limpiar las rejillas y las aletas del aparato. A continuación exponemos los pasos para realizar la tarea correctamente. Total tranquilidad: muchas de las herramientas que hay que emplear para realizarla correctamente se pueden encontrar en cualquier hogar:
- Retira la rejilla: la mayoría de radiadores disponen de ella, por lo que el primer paso es desatornillarla. Para limpiarla, dadas sus dimensiones, lo recomendable es hacerlo en la ducha o bañera con un paño o un poco de jabón del lavavajillas. Si la suciedad acumulada es abundante, siempre se puede aplicar también un poco de desengrasante.
- Dejar los huecos impolutos: Para limpiar estos espacios, te puedes valer de cepillos de radiadores. De no disponer de los mismos, un secador de pelo con un paño húmedo dejaba para atrapar el polvo también te servirá.
- Adiós a la suciedad más agarrada: para las zonas donde la suciedad ha hecho mella, lo ideal es contar con una limpiadora a vapor. Asimismo, coloca un cartón debajo del radiador para recoger todas las motas que dejes durante el proceso.
- Ojo al exterior del radiador: el paso último se centra en la parte externa del aparato. Una técnica depurada exige que, con una esponja o un cepillo suave, limpies esta zona para después dar el repaso final con un paño húmedo.
