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Adiós a los radiadores de toda la vida: la solución noruega que no ocupa sitio y calienta las paredes en lugar del aire

Adiós a los radiadores de toda la vida: la solución noruega que no ocupa sitio y calienta las paredes en lugar del aire

Además de ayudarte a ahorrar espacio, también cuenta con la gran ventaja de que permite un gran ahorro energético. 

Un radiador en una imagen de archivo
Un radiador en una imagen de archivoGetty Images

Este invierno en España está dejando temperaturas bajo cero, nevadas y avisos por temperaturas mínimas en varias zonas del país. Y, aunque los radiadores pueden servirnos como herramienta para luchar contra el frío y las bajas temperaturas, también existen otros métodos que pueden ayudarnos en este sentido y que además ocupan mucho menos espacio. 

Un ejemplo, aunque menos conocido, es el suelo radiante hidráulico el cual se instala bajo la superficie de la vivienda y funciona gracias a la canalización de agua caliente (que puede alcanzar los 40º si se quiere calentar la vivienda, o unos 15º o 16º, si lo que se quiere hacer es enfriar) a través de las tuberías. 

Este tipo de calefacción, a pesar de lo que se puede pensar, tiene sus orígenes en el siglo I a.C. cuando el ingeniero romano Cayo Sergio Orata diseño un sistema conocido como el "hipocausto", donde el aire circulaba a través de tuberías por debajo del suelo (lo que podría considerarse como el antepasado de la calefacción central que conocemos hoy en día). 

Algunas de las ventajas del suelo radiante son:

  • Ocupa menos espacio físico y útil que otros métodos, como es el caso de los radiadores. 
  • Ayuda a ahorrar emisiones. Lo que le convierte en una opción más sostenible.
  • Mayor eficiencia energética. Esto se traduce en un mayor ahorro. 
  • Distribución uniforme del calor. 
  • Es silencioso. No hace apenas ruido. 

Una de sus desventajas es que, por lo general, suele tardar más tiempo en comenzar a calentar que otros métodos, aunque también aguanta más tiempo la temperatura una vez se apaga. 

Tipos de suelo radiante

Existen varios tipos de suelo radiante. Los más conocidos son los siguientes: 

  • Suelo radiante hidráulico: Es el sistema que hemos explicado antes. Utiliza tubos de agua bajo el pavimento, emitiendo calor o frío, dependiendo de la temperatura. 
  • Suelo radiante eléctrico: Además del suelo radiante hidráulico, existe también el suelo radiante eléctrico. Este funciona a través de un circuito eléctrico que transforma la energía en calor a través de resistencias calefactoras. Su instalación es un poco más sencilla que la de otros sistemas y además no requiere de mantenimiento. 

Además de estos tipos cabe destacar que la instalación de paneles radiantes puede hacerse tanto por techo o por pared. Puede instalarse en cualquier habitación, desde el dormitorio, hasta la cocina, pasando por el baño o el dormitorio. 

Cómo instalar un suelo radiante

Instalar un suelo radiante es muy sencillo. Tan solo harán falta cuatro pasos. En primer lugar, deberás preparar la superficie donde vas a instalarlo. Deberás limpiar la zona y revisar que sea regular. Es fundamental que la superficie se encuentre nivelada. 

Después, deberás colocar los colectores para conectar las tuberías, colocar los paneles aislantes y colocar las tuberías. Finalmente, deberás llenar la instalación y probar la presión. Eso sí, antes de verter el mortero deberás comprobar que no haya fugas.  Cuando hayas comprobado que todo funciona correctamente, podrás verter el mortero y terminar de colocar el solado. 

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Soy redactora de actualidad en El HuffPost España, donde hablo sobre las noticias de última hora y analizo algunos de los temas que conforman la actualidad.

 

Sobre qué temas escribo

Escribo de todo tipo de temas, desde sucesos hasta política y asuntos internacionales, siempre con una mirada crítica y con la idea de que detrás de cada tema hay una historia que merece ser contada. Siempre con la intención de informar, incomodar cuando toca y aportar una mirada que no se quede solo en la superficie. 

  

Mi trayectoria

Cordobesa de los pies a la cabeza. Nací y crecí en Córdoba, tierra de Julio Romero de Torres y ciudad con más Patrimonios de la Humanidad. Me gradué en Periodismo en la Universidad Rey Juan Carlos, en Fuenlabrada, donde descubrí que escribir no solo es contar cosas, sino también saber cómo hacerlo para que te escuchen.

 

Antes de aterrizar en El HuffPost, hice unas prácticas en el diario AS, que me sirvieron para aprender cómo se trabaja en una redacción, así como para coleccionar alguna que otra anécdota. Llevo ya un año trabajando en HuffPost, un lugar que se ha convertido en mi segunda familia, y actualmente vivo en Madrid. Siempre con ganas de aprender, reírme y contar historias que valgan la pena.

 


 

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