Dani García, chef: "Para hacer bien una tortilla de patata hay cuatro ingredientes: sal, aceite de oliva, patata y huevo"
"A partir de ahí es adulterarla", afirmó rotundamente.
Pocas elaboraciones despiertan tanta pasión en España como la tortilla de patatas. Convertida, casi sin darnos cuenta, en un emblema de nuestra cocina de todos los días, su aparente sencillez ha dado pie a infinitas versiones a lo largo de los últimos años. Aclamada en bares, celebraciones familiares y restaurantes de alta cocina, la tortilla se mantiene como uno de los platos más venerados y discutidos de la cocina española.
En este contexto, el chef malagueño Dani García ha vuelto a poner sobre la mesa uno de los mayores debates gastronómicos nacionales: ¿lleva cebolla la tortilla de patata? Durante su visita al programa ‘El Hormiguero’ para presentar su libro Cocina en Casa como Dani, el cocinero zanjó la discusión con rotundidad: “para hacer bien una tortilla de patata hay cuatro ingredientes: sal, aceite de oliva, patata y huevo”, y cualquier otra cosa, dijo, es “adulterarla”.
Lejos de zanjar esta interminable polémica, el chef de tres estrellas Michelin explicó también su método para lograr una tortilla jugosa y con sabor puro. Su truco no es añadir cebolla ni otros rellenos, sino incorporar una cucharada o dos de mayonesa elaborada únicamente con aceite de oliva e incorporarlo a la mezcla de patata y huevo. La propia mayonesa refuerza la textura sin introducir un ingrediente ajeno al conjunto.
La tortilla perfecta
El chef malagueño atribuye la idea a una inspiración en platos valencianos que usan alioli para dar cremosidad, aunque él evita el ajo y opta por una emulsión suave de aceite de oliva, según contó en El Español. De este modo, consigue potenciar el sabor del aceite sin restar protagonismo a la patata y el huevo, logrando una textura más jugosa sin alterar los cuatro ingredientes que, según defiende, deben definir la auténtica tortilla de patatas.
Otro detalle que Dani García repite es su preferencia por una tortilla de color más amarillento que tostado. Para lograrlo aconseja cuajar en sartén con una pequeña cantidad de mantequilla, lo que aporta un punto de jugosidad al interior y evita que la superficie adquiera un tono demasiado dorado. Así, la tortilla mantiene una apariencia más pálida y apetecible, con el centro meloso y lleno de sabor, fiel a su idea de respetar el producto sin sobrecocinarlo.
La intervención del chef ha vuelto a alimentar la conversación sobre la tradición y la reinterpretación de los clásicos. En sus palabras se percibe una defensa del respeto al producto y a la simplicidad, unos principios que, según él, deben primar en cualquier casa o restaurante. En cualquier caso, la discusión sigue abierta en mesas y redes sociales: hay quienes abrazan la cebolla, el chorizo o incluso la hierba aromática, y quienes prefieren la versión minimalista de García.