María Muñoz, médico digestiva: "Si bebes cerveza de la lata anulas el olfato, que es el sentido más importante del sabor, y te hinchas más por el CO2 acumulado"
Así es cómo se disfruta de la bebida alcohólica más popular de España.

Se podría decir que la cerveza forma parte del estilo de vida en España. Es casi imposible entrar en un bar y no ver varias mesas donde se esté consumiendo esta bebida. Es un componente esencial de la vida social, el tapeo y la gastronomía del país.
Según un estudio es la bebida alcohólica más popular en España. Da igual la marca o el sabor, es la bebida preferida por más del 75% de la población frente al vino o los destilados. De hecho, los españoles mayores de edad consumen aproximadamente 52,8 litros por persona al año.
Pero su popularidad no se queda en España. A nivel mundial es la bebida alcohólica más consumida, llegando a superar los 194.000 millones de litros anuales. En el ranking de consumo global, España se queda en puesto 10º y China lo lidera con un 21% del total, seguido por Estados Unidos y Brasil. Sin embargo, muy poca gente sabe cómo disfrutarla de verdad.
Cómo no beber la cerveza
Beber directamente de la lata puede parecer práctico, pero no se disfruta de verdad. Así es como lo explica la médico digestiva, María Muñoz en un vídeo publicado en su cuenta de Instagram @dramariamunoz. Según cuenta para saborear la experiencia al completo lo mejor es servirla en un vaso.
La cerveza cuenta con una gran variedad de estilos, texturas, colores, aromas y sabores. Además, existen muchos tipos de cerveza que se pueden probar y disfrutar gracias a la fusión de lo que se percibe con los cinco sentidos, pero sobre todo con el olfato.
Cuando se bebe de la lata se está anulando el olfato, que es uno de los sentidos más importantes de la percepción del sabor ya que gran parte de lo que se percibe como sabor es en realidad aroma.
La influencia del olfato en la experiencia de la cerveza
Disfrutar de una buena cerveza no es una experiencia que debamos reducir solo a beberla. Generalmente, se cree que el gusto hace toda la función de percibir los sabores, pero en realidad lo que marca la diferencia es un trabajo en equipo junto al olfato.
Como según apunta la Escuela Superior de Cerveza y Malta si no existieran los olores, no podríamos percibir sino sabores planos: dulce, salado, amargo, ácido. El olfato es el responsable de afectar directamente la percepción del sabor y enriquece los sabores que somos capaces de percibir.
Para la doctora Muñoz la lata es la peor opción ya que si no se permite que la cerveza entre en contacto con el aire, no se liberan los compuestos volátiles que el olfato detecta, completando así su sabor. Esto se conoce como la reacción ortonasal que es la que se produce al inhalar. Por su parte, la reacción retronasal es la que ocurre donde se encuentran la boca y la nariz.
Por qué en un vaso y no en lata
Como explica María Muñoz, "al servirla en un vaso se libera el dióxido de carbono, se forma espuma, una capa protectora que retiene aromas y evita que se oxide tan rápido". Además, cuando echas cerveza en un vaso, al liberar el dióxido de carbono, se reduces su acumulación en el estómago y no produce tanta hinchazón.
La cerveza en lata da más eructos, sensación de pesadez e hinchazón abdominal. Además, hay que tener en cuenta que las latas también tienen el sabor del metal. "Por muy limpia que esté la lata, siempre hay algún leve rastro metálico", explica. Por último, también influye la temperatura, el vaso permite ver el color, la turbidez y sentir mejor la evolución de la temperatura, por eso la médico recomienda: cerveza fresca y en vaso frío.
