Un plato de pasta de moda, detrás del expolio de los erizos de mar: 976 ejemplares arrancados del fondo marino en solo 75 minutos
La causa del aumento de la pesca furtiva en la costa de Nápoles.
No todo lo que triunfa en los restaurantes tiene un coste que aparece en la carta. En ocasiones, detrás de algunas recetas de moda también pueden esconderse historias mucho menos apetecibles sobre sobreexplotación, pesca ilegal y un fuerte impacto sobre los ecosistemas. Es el caso de un popular plato de pasta italiano cuyo creciente éxito está poniendo en jaque a una especie clave para el equilibrio del Mediterráneo.
La creciente demanda de los spaghetti ai ricci, una receta gourmet elaborada con el interior de los erizos de mar, está detrás del aumento de la pesca furtiva en la costa de Nápoles. En una de las mayores intervenciones registradas, las autoridades interceptaron a furtivos que habían extraído 976 erizos de mar en apenas 75 minutos, una cifra devastadora que alarma a científicos y gestores de espacios protegidos.
El escenario de este expolio es el Parque Subacuático de Gaiola, un área marina protegida situada al sur de Nápoles. Allí, el director del parque, Maurizio Simeone, detectó durante una vigilancia nocturna a varios buceadores actuando de forma ilegal, una escena que ya nadie considera inusual. “Era medianoche. Ahí estaban de nuevo”, asegura Maurizio en declaraciones recogidas por Mongabay.
Un animal vital en su ecosistema
Los cazadores utilizaban un sistema prohibido para realizar inmersiones prolongadas, formado por un compresor en la embarcación que bombea aire a través de una manguera hasta el buzo, permitiéndole explorar el fondo marino sin tener que salir constantemente a la superficie. Al percatarse de la llegada de la Guardia Costera, intentaron deshacerse tanto de la captura como del equipo para eliminar pruebas.
Los investigadores estiman que los cazadores furtivos podrían llegar a extraer hasta 1.500 ejemplares en solo dos horas, el equivalente a cerca del 17% de la población de erizos de esta pequeña reserva marina. Esto es grave ya no solo por la posible desaparición de una especie apreciada en la gastronomía, sino porque los erizos de mar desempeñan un papel esencial en el equilibrio del ecosistema mediterráneo.
“Si los cazadores furtivos se llevan todos los erizos de mar de las rocas, los peces no tienen razón para quedarse en nuestras aguas”, explica Maurizio. Y es que estos animales controlan el crecimiento de las algas y sirven de alimento para peces como la dorada. Su desaparición altera la cadena trófica, reduce la biodiversidad y perjudica a los pescadores locales, que ven cómo los peces abandonan zonas donde ya no encuentran alimento.
Además, en tierras italianas no existen licencias comerciales para vender erizos de mar frescos, por lo que las autoridades sospechan que gran parte de los ejemplares que llegan a algunos restaurantes proceden del mercado ilegal. En definitiva, la elevada demanda turística y el auge de este plato en los últimos años han convertido a los erizos en un producto muy rentable para las redes de furtivismo.