Si ves esto en el brócoli, tíralo y evita un problema de salud
Para que te fijes bien en lo que compras.

Es, sin duda, uno de los alimentos más sanos que hay. Lo tiene todo: vitamina A, C y E, aminoácidos, zinc y potasio, hierro... Y es capaz de potenciar las propiedades anticancerígenas.
Pero claro, hay que tener cuidado con el estado en el que lo consumimos, porque no todo vale. Lo primero en lo que tienes que fijarte es en el color: tiene que ser verde, nada de un color amarillento en ninguna de sus zonas. Si tuviera esa tonalidad es mejor que no lo consumas.
Lo mismo sucede con la superficie del brócoli, que tiene que ser suave al tacto, nunca resbaladiza o viscosa. Si se vuelve pegajoso, probablemente sea el momento de desechar el brócoli. Tampoco puede tener un olor intenso o agrio y un último detalle: el tallo debe presentarse sólido y robusto, nunca flácido o suave.
Por último, puede que hayas comprado un brócoli en perfectas condiciones, pero igual de importante es cómo lo conserves: siempre en un lugar fresco, refrigerado, pero huyendo de un exceso de humedad que puede favorecer la aparición de hongos.
