Blanca Paloma: "Para componer una banda sonora me pongo al servicio de los demás, como cuando hacía escenografías"
La representante de España en Eurovisión en 2023 está nominada al premio Goya a Mejor canción original por 'Caminar el tiempo' de la película 'Parecido a un asesinato'.
Del EaEa de Eurovisión a estar nominada al Goya a Mejor canción original por Caminar el tiempo, de la cinta Parecido a Un Asesinato. La trayectoria de Blanca Paloma ha dado un salto en los últimos tres años. La de Elche, que labró buena parte de su trayectoria entre bambalinas, escenografías y vestuario, asegura sentir un vínculo especial por ese "engranaje" que supone el cine.
"Todo se compone de engranajes que hacen que todo funcione, que todo brille y creo que esa experiencia de haber trabajado detrás me sirve para conocer el funcionamiento. Pero sí que es verdad que cuando vas a componer tienes que conectar sobre todo con lo que quieres contar", asegura.
Para ella, a la hora de componer una canción que forme parte de una banda sonora, quiere tener "en cuenta esa información que te transmiten los personajes" y "dejar a un lado tu proyecto". "Me olvido de Blanca Paloma y me pongo al servicio, como cuando hacía escenografías", asegura.
Por si oyese su nombre al abrir el sobre este sábado, la ilicitana tiene ya preparado un discurso. Eso sí, de un minuto para no exceder los límites marcados por la Academia de cine. "No te puedes exceder porque ya sabemos que luego empiezan a subir la música y a echarte, a barrerte", bromea. Sin embargo, asegura que cualquiera de los nominados puede hacerse con el reconocimiento y se alegraría por ella, especialmente por su "ídola" Silvia Pérez Cruz nominada por Flores para Antonio junto a Alba Flores o por Víctor Manuel para el que, al igual que ella, sería su primer Goya.
¿Cómo llevas el estar nominada a Mejor Canción Original?
Como no me lo esperaba, es como un regalo que dura hasta el día 28 y que ojalá se transforme en otra cosa muy deseada. Obviamente, es muy difícil, pero sí que es un deseo que estoy manifestando porque creo que es algo que puede impulsar muchísimo mi carrera y me hace mucha ilusión. La verdad, que es un premio.
La cultura siempre ha sido uno de mis pilares, de mis principios a lo largo de mi vida y de mi carrera porque vengo de estudiar Bellas Artes y siempre ha sido, como te digo, un pilar que sostiene cada paso que doy.
Además, que te has dedicado también a la escenografía, a esa parte teatral, que está más vinculada al cine. Ya habías hecho la banda sonora de la docuserie Lucía y la telaraña. ¿Cómo es plantear una canción para una ficción audiovisual?
Pues mira, tiene mucho que ver con escenarios, como escenógrafa y vestuarista, porque ahí es donde se aprende a trabajar en equipo, en horizontal. Además, he podido trabajar y hacer algunos pinitos en algún corto. Todo se compone de engranajes que hacen que todo funcione, que todo brille y creo que esa experiencia de haber trabajado detrás me sirve para conocer el funcionamiento. Pero sí que es verdad que cuando vas a componer tienes que conectar sobre todo con lo que quieres contar.
Me refiero a tener en cuenta esa información que te transmiten los personajes, que te transmiten las imágenes y ser una capa más, como dejar a un lado tu persona, tu proyecto. Me olvido de Blanca Paloma y me pongo al servicio, como cuando hacía escenografías.
Entonces, era mano de obra para que cada puntada o cada construcción fuera a favor de lo que el director o la obra, quería contar. Y, como he estado tanto tiempo trabajando al servicio de las historias de otros, es algo que me sale solo, que es mucho más natural y más fácil para mí que contar algo propio y exponerme. Al final, lo creas o no, te pone en un lugar más expuesto, más vulnerable, al menos a mí. Creo que contar historias que están fuera de ti pero con las que conectas es clave, poner ahí tu esencia, tu granito de arena.
¿Qué se te viene a la cabeza si el sábado al leer el sobre dicen Caminar el tiempo, Goya a Mejor canción original? ¿Tienes preparado un discurso?
Pues hay que prepararse porque nos han puesto unas normas que me parece muy bien para que la gala sea lo más soportable posible, y que consisten en prepararte un discurso de un minuto, no te puedes exceder porque ya sabemos que luego empiezan a subir la música y a echarte, a barrerte. Entonces como no te quieres dejar a nadie fuera, es imposible poner a todo el mundo, pero sí que tanto en lo personal como el equipo tienen un peso importante.
En lo personal siempre es algo a lo que quieres llegar y poner todo tu cariño sin olvidarte de todas esas personas que han hecho que tú estés ahí: desde el compositor de la banda sonora que me propuso participar en el proceso, el director que dio el ok a la canción, todos los técnicos que han grabado para que suene así. Yo soy una pieza más del engranaje, que es verdad que da la cara, pero detrás o al lado, en horizontal, está todo el equipo.
Vamos a cruzar los dedos, pero pase lo que pase vamos a celebrar. La verdad que cualquiera que se lo lleve va a ser muy merecido porque está también ahí Silvia Pérez Cruz que es mi gran ídola. Pero te digo Víctor Manuel y yo somos los únicos que no tenemos ningún cabezón así que si es el primero para alguno de los dos, mejor que mejor.
Hace poco has publicado otro sencillo Lo Fugaz, que podría hablar precisamente de cómo vivimos hoy en día, ¿cómo te sientes tú en este mundo del streaming y de continuamente estar produciendo?
¡Guau! Yo siento que las cosas requieren su temporalidad y su espacialidad. Y sí que es verdad que es algo con lo que no he conectado tanto en la industria, hasta tal punto de que ya voy por mi tercera discográfica.
Ha sido todo un aprendizaje, ha sido un máster conocer la industria desde dentro, desde la más grande a la más pequeña. Al final es una empresa y, cuando tú vienes de algo que para mí la música ha significado siempre como un espacio de libertad, de juego, en el que yo me he sentido libre de expresarme, llegas a la industria y te encuentras que es una fábrica.
Me ha costado encajarlo porque para mí la música ha sido ese espacio de recreo y ahora es lo que me da de comer. Que es un privilegio poder vivir de lo que amas, pero también dialogando mucho con los límites, hasta dónde te adaptas en la industria.
También estaría bien que la industria se adaptara un poco más a los artistas, a los procesos reales que requiere un trabajo. Al menos de mi forma de crear, que hay muchas maneras. Hay gente que tiene el don, que tiene una capacidad creativa compulsiva y muy rápida, en mi caso no es así.
Pero Lo Fugaz, aparte de hablar de todo esta sobreestimulación, es un nombre que puede englobar muchas cosas, pero yo lo focalicé en esos instantes fugaces a los que a veces no prestamos tanta atención y que al final son la esencia: los dejamos pasar y hay que estar en el presente para poderlos sentir como tal. Porque son esos instantes fugaces los que componen la felicidad. Habla también de la nostalgia, de cosas que han pasado fugazmente pero que han dejado ahí su huella.
Te vimos hace un par de semanas en el Benidorm Fest, ¿qué significa para ti el festival y cómo lo has vivido este año?
Lo he vivido como un cierre de ciclo, una etapa que me ha permitido avalarme a mí misma en la música, porque la música siempre ha sido algo que me ha acompañado durante toda mi vida. Me he dedicado a otras cosas, a la escenografía y al vestuario y la música siempre ha estado presente pero nunca había estado en el centro. El haberme puesto en ese lugar, en ese escenario, o esos escenarios, porque cuento también el de Eurovisión, han sido como una prueba que me ha demostrado que es un espacio en el que me siento cómoda, en el que quiero estar. Creo que de todas las expresiones artísticas es donde yo más me expando.
No sé cómo decirlo. El Benidorm Fest y Eurovisión han sido como un título. Siempre pensaba que, como nunca había estudiado una carrera de música, pero la música ha sido desde mi infancia clave porque en casa de mis padres teníamos un cuarto de música con vinilos y casettes, es algo que ha formado parte de mi ser, ponerlo en el centro está siendo un cambio vital muy importante.
Estoy muy agradecida también porque me está trayendo muchas alegrías como es este Goya. Nunca he sido una gran defensora de los premios porque pensaba que hay tanta gente que se merece premios que me parece muy injusto reducirlo a nombres tan concretos. Creo que el verdadero premio está en el proceso, en el día a día. Se construye día a día con la preparación previa y creo que ahí reside el éxito para que cuando tú llegues a un escenario puedas disfrutar. Para mí ese es el premio, que yo baje del escenario diciendo que me da igual todo. Me da igual ganar, me da igual perder porque yo he disfrutado y he hecho lo que quería hacer.
Solo se llega a ese estado con la preparación y no solamente técnica como requiere la voz, el cuerpo... Es también mental de llegar a ese espacio y soltarlo todo y lanzarte al abismo sabiendo que estás preparado.
En los últimos años muchos artistas han puesto sobre la mesa la salud mental, la última ha sido Valeria Castro, ¿cómo se gestiona todo ese proceso?
Es super importante que artistas como Valeria, también Alejandro Sanz que ha puesto sobre la mesa el tema, o también Amaia (Montero) son referentes para todos porque nos permiten también vernos en un espejo y compartir algo que nos inquieta a todos, que es este ritmo acelerado y cómo nos lleva a situaciones que no son orgánicas para el ser humano y que creo que pertenece mucho más a un sistema capitalista, que está continuamente queriendo generar estímulos, y eso es algo que no es orgánico al ser humano. Estoy segura de que si se trabaja y de que si hay un buen acompañamiento psicológico ayuda, pero también creo que habría que hacer, como se está haciendo, un llamamiento al público, una educación o un llamamiento.
También que sepan que no somos inteligencia artificial, somos seres humanos a los que nos atraviesan muchas cosas y que nuestro instrumento está integrado en nuestro cuerpo y este se ve directamente afectado por la emoción. Entonces, es algo que se está visibilizando y que apoyo y a lo que también me sumo a la visibilidad. Me di cuenta justo cuando volví de Eurovisión, que es algo muy expuesto es algo en lo que te dejas el alma y que me tomé como una misión personal y colectiva, porque la gente me había votado quería que ganase y yo recogí el deseo de la gente porque pues quieres te sumas a esa misión.
Pero es verdad que es un desgaste muy grande porque, en ese empeño de hacerlo lo mejor posible, te agotas y después de Eurovisión te queda una resaca emocional que tienes que gestionar. Ha sido desde 2023 a 2026 un proceso de ir digiriendo todo eso porque, durante el proceso, es todo tan rápido que no te da tiempo asimilarlo. Incluso tuve algunos lapsus de memoria, como estás tan anclada en el presente y en lo que te está pasando, luego tienes que volver, colocar y recordar quien eras antes de Eurovisión porque hay algo como que te arrasa y te conviertes en el personaje de tu canción, de tu misión, y luego es como “wow”.
¿Cómo recibiste la noticia de que este año no participaríamos en Eurovisión?
Para mí es muy buena noticia, la he apoyado desde el principio y hasta el final de las consecuencias. También estoy muy orgullosa de los eurofans porque, para ellos Eurovisión es el hito de sus vidas. Es como para los futboleros que llegue la Copa o lo que sea y ellos son los que tienen el verdadero compromiso con los derechos humanos porque renuncian a algo que es muy importante para ellos, que es este festival, pero saben que el hueso del certamen tiene que ser la unión porque es lo que da sentido, que se respete los derechos humanos.
Entonces estoy muy orgullosa del posicionamiento de España, de los países que también se han manifestado y de que España siga mandando comunicados a la UER para que se cambien los estatutos e igual que Rusia se excluyó del festival porque no estaba cumpliendo las normas, que de la misma forma se pueda tratar a Israel. Ya solamente intentarlo es una manifestación de intenciones y de lucha, de resistencia.
Me da pena que sean los eurofans los que lo paguen con su mayor evento del año, pero creo que también eso pone en valor a Benidorm Fest como un festival nacional que ofrece una plataforma de descubrir a artistas a los grandes públicos que a lo mejor no habían llegado, como es mi caso.