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La Nathy Peluso más 'malportada' y salsera revoluciona Madrid enseñando todas sus caras

La Nathy Peluso más 'malportada' y salsera revoluciona Madrid enseñando todas sus caras

La argentina cerró este martes su gira mundial 'Grasa' en el Movistar Arena.

Nathy Peluso en el Movistar Arena en el cierre de su gira 'Grasa'.
Nathy Peluso en el Movistar Arena en el cierre de su gira 'Grasa'.Mariano Regidor

El encargado de bautizar el género salsa como tal no fue otro que el locutor venezolano Fidias Danilo Escalona, quien le puso este nombre por la riqueza de este condimento y los ritmos enérgicos que fusionaban sonidos afrocaribeños y jazz. Nathy Peluso ha demostrado este martes en el Movistar Arena que ella misma podría acuñar la 'grasa' como su propio género y su capacidad camaleónica de pasar del rap, al jazz, de ahí al trap a la bachata o la salsa. 

La argentina llegó a la capital para poner fin a la gira Grasa que la ha llevado durante más de año y medio a presentar este nuevo disco y su reciente EP Malportada, donde explora el género caribeño por excelencia.

Lo ha hecho, como lleva haciendo desde sus primeros éxitos hace 10 años, con una orquesta al completo: bajo, guitarra, batería, percusión y piano, a los que se sumaron en el último bloque más salsero, un cuarteto de metales.

Un escenario azul, como el charco que separa sus dos orígenes, su Buenos Aires natal y su ciudad de acogida Barcelona, con un minimalista telón blanco y una pantalla en 21:9 cinematográfica a más no poder, esperaban a la artista mientras en las pantallas laterales se proyectaba el mensaje: "Migrar es un actor de coraje", que anunciaba que el show colaboraría con la asociación Ama migrar, de ayuda a los inmigrantes. Porque la revolución antirracista no solo la hace Bad Bunny. 

Pasados cinco minutos de las 21h aparecía la artista, con actitud guerrera para interpretar los primeros sones de Corleone enfundada en un body negro con plumas y botas. Lo hizo eso sí con un sonido algo sucio que saturaba con su potencia vocal, pero que se corrigió en los siguientes temas.

Peluso comenzó entonces su camaleónico repaso a sus distintas variantes, la rapera en temas como Aprendiendo a amar, esta vez sin banda de cornetas y tambores, y que recuerda a ese incipiente Corashe, que la dio a conocer en España y que no entró en el setlist del concierto.

Sin embargo, en algunos de los repasos a los temas más traperos y populares, como es el caso de Business Woman e incluso por instantes la popular Bzrp Music Sessions, Vol. 36, Peluso dejaba los estribillos al público y buena parte de las letras a los pregrabados para desfondarse al puro estilo Tomb Rider peleando con sus bailarines o haciendo sentadillas como si de una clase de kickboxing se tratase.

Nathy Peluso en el Movistar Arena en el cierre de su gira 'Grasa'.
  Nathy Peluso en el Movistar Arena en el cierre de su gira 'Grasa'.Mariano Regidor

Sin embargo, poco tardaba en compensar y desfondarse en temas como la enérgica Sana Sana, donde no dejó un verso sin rapear, Real, donde sacó su lado más sexy o el dramático Delito, con una versión más orquestal que aprovechó cada percusión para un golpe de cadera, no sin que le jugara una mala pasada. "Se me voló la peluca, lo viste", dijo después de que perdiese su gorra ladeada con plumas. 

Pero también hubo momentos para el lucimiento vocal de la argentina, como El día que perdí mi juventud o Envidia, donde no tuvo problemas en cantar prácticamente a capella con un público visiblemente entregado.

"Gracias por permitirme hacer este ritual del amor, de la verdad, de la consciencia cada vez que subo a un escenario, de mi don. Una de las personas que me han dado la oportunidad de cantarles, que se prioricen, que se escuchen", dijo en una suerte de discurso motivacional en su interludio desde un sillón en la pasarela del escenario. "Sin música la vida sería tan aburrida, tan vacía, tan silenciosa", señaló.

No sería el único mensaje que mandaría a los asistentes a este abarrotado —excepto el anillo superior— Movistar Arena, que se entregó a cada uno de los versos de la bachata de Ateo (y la sonada ausencia de C.Tangana que compensó con un ovacionado beso entre sus bailarines), al rap desatado de Todo roto, o la bachata de temas como Malportada (con manos entre grilletes incluida) o A Caballo, en las que se convirtió en un auténtico club de baile.

También quiso mandar un mensaje de amor, a pesar del amor tóxico de canciones como Ideas radicales o No es otra canción romántica. "Siempre crean en el amor, aunque duela, aunque te rompa", dijo antes de cantar la ovacionada versión de Camilo Sesto Vivir así es morir de amor, poco antes de cerrar el recital.

Una actitud arrasadora con una narrativa entre el 'thriller' y la telenovela

A la actitud arrasadora de la argentina, que no dejó ni un momento de descanso, la acompañó su peculiar telenovela (o, más bien varias). Ese "secreto de la Milanesa" que se extendió cual thriller de mafiosos en cada uno de los tres actos y que intercalaba entre sus visuales y la interpretación de ella misma con sus bailarines. 

Pasó de revolucionaria con la bandera de "Grasa" encumbrada como una suerte de Libertad guiando al pueblo por sus tres bailarines a integrarse con el público que no dejaba de gritarle "guapa y reina" en Todo roto a montar una auténtica rave que hizo temblar el Madrid Arena con una versión más orgánica.de Emergencia.

Pero si hubo dos momentos en los que el Movistar Arena se rindió ante la argentina fueron con esos Mafiosa y Veneno, que interpretó en este bloque de salsa ataviada con body rojo, guantes celestes y otra gorra idéntica a la negra de los primeros actos, pero en color blanco y que acabó con un auténtico drama policiaco con una valla instalada a mitad del escenario.

Nathy Peluso en su concierto de este martes en el Movistar Arena.
  Nathy Peluso en su concierto de este martes en el Movistar Arena.Mariano Regidor

En este bloque salsero, donde incluyó también canciones como Que lluevan flores, pero también otras más soul como Buenos Aires, con la que invitó a los asistentes a imaginarse el lugar y la persona que más les hiciera felices y les transportara a "un lugar de calma", Peluso dejó claro que es mucho más que una artista urbana o latina. 

Quienes la conocieron con ese "I'm nasty girl fantastic, este culo es natural no plastic" de la canción de Bizarrap se sorprenderían de la de caras que puede llegar a tener Peluso y de su capacidad para rapear como una MC sin perder el ritmo, desfondarse bailando, dar un recital de salsa envidiable o sacar su vena más pop melancólica. 

Ella misma ha dicho que la llamaban La mafiosa, La malportada... Pero queda ver en qué se va a convertir Nathy Peluso en su próxima telenovela. Lo que sí está claro es que después de esta gira le quedan música y géneros para rato.

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Soy redactora de LIFE en El HuffPost España y mi misión es acercarte la última hora del mundo de la cultura, la música y el entretenimiento.

 

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Escribo principalmente de música, cultura, cine, series y entretenimiento porque, aunque sirva para desconectar, bailar o echar un rato entre palomitas, la cultura esconde mucho más. Evitando el elitismo, trato de tender la mano a las nuevas tendencias de la industria musical o del audiovisual a través de entrevistas con artistas emergentes —que pronto dejarán de serlo— y compaginarlo con el análisis de lo más mainstream como Taylor Swift o Bad Bunny.


En estos ocho años he cubierto los Goya, los Oscar, el Benidorm Fest o Eurovisión. Sí, soy la responsable de los memes que han inundado la cuenta de X de El HuffPost en Eurovisión. Siempre buscando un contenido cercano, sin perder el rigor, contando más allá de lo que se pueda ver en la pantalla.
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Nací en Málaga, donde estudié Periodismo por vocación en la Universidad de Málaga, entre playlists de Spotify, discos y conciertos. Antes de incorporarme a El HuffPost en 2017, colaboré diversas revistas culturales y de entretenimiento. En 2016 trabajé en el departamento de comunicación de UPHO Festival, un festival de fotografía contemporánea urbana parte del proyecto europeo Urban Layers. Y, aunque sigo echando de menos Andalucía, me trasladé a Madrid para estudiar el Máster en Periodismo Cultural en la Universidad CEU San Pablo. En 2018, compaginé mi trabajo en El HuffPost con la coordinación de proyecto de la Bienal de Arte Contemporáneo de Fundación ONCE celebrada en CentroCentro. Desde 2017 trabajo en El HuffPost España, donde he logrado una nominación a los premios GLAAD y ser finalista de los Premios Papageno en 2022.

 


 

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