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El macabro ritual de El Escorial: esto es lo que se hace con los cadáveres de los reyes españoles

El macabro ritual de El Escorial: esto es lo que se hace con los cadáveres de los reyes españoles 

Se les deja en un "pudridero" durante cuarenta años y se les rompe los huesos para que quepan en cofres de un metro de largo. "No suena muy atractivo, pero así es la tradición", señala al respecto Juan Carlos I en sus memorias. 

El panteón de los reyes de El Escorial
El panteón de los reyes de El EscorialNavia

En Reino Unido, cuando un rey o reina fallece, existe un protocolo muy exacto que debe cumplirse en lo relativo a su anuncio, velatorio, funeral y entierro. Nada se deja al azar o a la iniciativa misma. En España, sin embargo, ese proceso no está reglado en ningún lugar y queda abierto a múltiples escenarios. Lo que genera una gran incertidumbre en lo relativo a qué ocurrirá cuando el rey Juan Carlos fallezca. 

Puede parecer una pregunta algo inapropiada o desafortunada, teniendo en cuenta que el rey emérito acaba de cumplir 88 años junto a parte de su familia en Abu Dabi y gozando, teóricamente, de buena salud. Pero todos los reyes y reinas de España están destinados a que sus cadáveres pasen por un proceso muy peculiar (y algunos dirán que tétrico).

El "Panteón Real" de El Escorial

  Monasterio de El Escorial, en MadridGetty Images

El Real Monasterio de El Escorial, situado en el norte de Madrid, se edificó con la idea de servir de sepulcro para los reyes y familiares de la dinastía Habsburgo. En 1573, Felipe II hizo trasladar al templo los restos de su padre, Carlos I y así comenzó la tradición de enterrar a los reyes de España en el denominado Panteón Real.

En él descansan Carlos V, Felipe II, Felipe III, Felipe IV, Carlos II, Luis I, Carlos III, Carlos IV, Fernando VII, Isabel II, Alfonso XII y Alfonso XIII, así como las Reinas que fueron madre de Rey y el Rey consorte Francisco de Asís, marido de Isabel II. Están ausentes sólo los cuerpos de Felipe V y de su hijo Fernando VI, así como sus esposas, pues desearon ser enterrados en sus respectivas fundaciones de La Granja de San Ildefonso y del Monasterio de las Salesas Reales en Madrid.

El Panteón de Reyes es una cámara circular cubierta con media naranja y cuya circunferencia se segmenta en ocho tramos. Los últimos restos depositados en el panteón han sido los del rey Alfonso XIII y su esposa, la reina Victoria Eugenia. 

Ahora, en la sala, sólo quedan dos huecos, asignados a Juan de Borbón y a su esposa, María de las Mercedes de Borbón, condes de Barcelona y padres del rey Juan Carlos I. Aunque no llegaron a reinar, dado que llegó la II República y Franco designó sucesor a Juan Carlos y no a Juan de Borbón, se les reservó un lugar por expreso deseo de su hijo.

El rey Juan Carlos en el Premio FONDENA 2017
  El rey Juan Carlos en el Premio FONDENA 2017.Carlos Alvarez

¿Qué ocurrirá con Juan Carlos I?

Juan de Borbón murió en 1993 y María de las Mercedes de Borbón en el año 2000. Pero sus restos no están todavía en el panteón, sino en lo que se conoce como "pudridero". En esta estancia, de unos 16 metros cuadrados y también ubicada en el Monasterio de El Escorial, reposan durante 25 o 30 años los restos de los reyes con el objetivo de que se descompongan de forma natural y reducir el tamaño de sus cuerpos para que se adapten a los minúsculos cofres de plomo que, en el caso de los Reyes, ocupan apenas un metro de largo y 40 centímetros de ancho.

Sólo los miembros de la comunidad de los Agustinos que custodian el monasterio desde 1885 tienen acceso a este habitáculo, y son los encargados de todo el proceso ceremonial de depositar los cadáveres en esta zona, protegerlos y trasladarlos una vez ha terminado el proceso de descomposición y ya no desprenden olor. 

Junto a este pudridero principal existe otro de menor tamaño, el llamado pudridero de infantes, destinado a los príncipes y familiares directos del rey que no tienen derecho a ser enterrados en el panteón real.

"Los monjes del monasterio rompen los huesos"

En sus memorias publicadas recientemente, el rey Juan Carlos ha hecho mención a esta tradición "familiar", asegurando que no le resulta "atractiva". En el libro, el rey emérito describe que los cuerpos suelen pasar al menos 25 años en el pudridero y después, en presencia del jefe de la Casa Real, los monjes del monasterio rompen los huesos del cuerpo. "A continuación, estos huesos se colocan en una especie de cofre sellado que sale de la bóveda de espera para instalarse en la necrópolis real", señala Juan Carlos.

Sin embargo, no hay sitio para él en el Panteón de los Reyes salvo que se haga una obra y se amplíe la cámara. De ahí que el rey manifieste en el libro que no conoce ni cómo será su funeral ni dónde acabarán reposando sus restos. Pero, a renglón seguido, señala que le da igual este aspecto y que sus únicas aspiraciones en vida son "tener una jubilación tranquila", "una relación armoniosa" con su hijo Felipe y volver a España, "mi casa".