"Estamos delirando si esperamos que Zuckerberg regule la tecnología para proteger a nuestros hijos": el médico y profesor universitario que pide abolir los deberes con pantalla
Para él, la adopción masiva de dispositivos digitales constituye “el problema de salud pública más urgente de nuestro tiempo”.

El Dr. Rangan Chatterjee, médico, profesor universitario, autor y podcaster, ha alertado en una entrevista con The Guardian, sobre los riesgos del tiempo excesivo frente a las pantallas y reclama cambios en cómo la sociedad protege a los niños del impacto de la tecnología. Para él, la adopción masiva de dispositivos digitales constituye “el problema de salud pública más urgente de nuestro tiempo”. Además, no solo critica la falta de regulación por parte de las grandes tecnológicas, sino que defiende la prohibición de las redes sociales hasta los 18 años y la eliminación inmediata de las tareas escolares con pantalla.
El médico recuerda un caso que ilustra sus preocupaciones. Un joven de 16 años y su madre acudieron a su consulta tras un intento de autolesión. “Pensé: ‘Un momento, no puedo empezar a recetar antidepresivos a un joven de 16 años’”, explica Chatterjee. Tras hablar con el adolescente sobre su uso de pantallas, que resultó ser elevado, le ayudó a establecer una rutina en la que los dispositivos digitales y las redes sociales se apagaban una hora antes de acostarse, extendiendo gradualmente el periodo sin pantallas durante seis semanas.
Chatterjee sostiene que la falta de regulación está “fallando a una generación de niños”. Nunca fue especialmente político, pero en este tema se muestra apasionado y frustrado: “Creo que los sucesivos gobiernos han sido muy débiles en este aspecto y están fallando a toda una generación de niños. Creo que ya han fallado a una generación de niños”.
El uso de pantallas por parte de los niños ha aumentado drásticamente durante la última década, y Chatterjee asegura que los daños son evidentes: afecta la salud mental, la ansiedad, el sueño, la postura y la visión, aumentando incluso el riesgo de miopía. “Cada hora adicional de tiempo frente a una pantalla aumenta el riesgo de miopía en un 21% y en niños ya diagnosticados con miopía, una hora adicional aumenta el riesgo de progresión en un 54%”.
Además, advierte sobre la exposición temprana a contenidos inapropiados, incluido el porno: “El contenido al que han estado expuestos los niños es realmente alarmante: el 10% de los niños de nueve años ha visto pornografía y el 27% de los de 11 años”.
Chatterjee considera que las empresas tecnológicas no están interesadas en proteger a los menores. “Si esperamos que Elon Musk o Mark Zuckerberg regulen mejor la tecnología para el bienestar de nuestros hijos, nos estamos engañando, francamente. Todo su modelo de negocio busca que más personas usen sus dispositivos durante más tiempo”. Señala que los adultos ya tienen dificultades con el uso de pantallas, pero que los niños no tienen ninguna posibilidad: “Su corteza prefrontal, la parte del cerebro donde tomamos decisiones racionales, no se desarrolla completamente hasta los 25 años”.
En su propia familia, Chatterjee ha aplicado estas ideas de forma estricta. Sus hijos, de 13 y 15 años, tienen teléfonos inteligentes, pero la mayoría de las aplicaciones y el acceso a internet están desactivados. “No juzgo a otros padres, porque entiendo las presiones. En mi caso, como he visto a tantos adolescentes con tendencias suicidas, deprimidos y ansiosos, y pude ver directamente una correlación entre eso y su uso de las pantallas y las redes sociales, pensé que no podía permitir que mis hijos usaran estas plataformas”.
Chatterjee dice que su enfoque no es culpabilizar a los padres: “La gente vive con mucho estrés. Hay muchas familias que tienen dificultades para afrontar el coste de la vida. Las pantallas son una niñera fácil. Y lo digo con compasión, lo entiendo”. Sin embargo, insiste en la necesidad de reformas estructurales: las tareas escolares con pantalla “deberían abolirse de inmediato”, y la edad legal para acceder a las redes sociales debería elevarse a los 18 años, como ocurre con los juegos de azar y la pornografía.
Su perspectiva sobre la salud va más allá de la medicina tradicional. “Estamos en un panorama sanitario donde entre el 80 y el 90 % de lo que ven los médicos está determinado por nuestro estilo de vida moderno colectivo… Ya sea obesidad, diabetes tipo 2, ansiedad, depresión o insomnio, estos problemas son consecuencia de nuestra forma de vida”. Por ello, aboga por un NHS con un enfoque preventivo más fuerte, en el que cada consulta incluya asesores de salud especializados en estilo de vida, y por un plan a largo plazo que se mantenga más allá de los ciclos políticos.
A sus 48 años, afirma que nunca ha sido más feliz. Sin embargo, advierte sobre el efecto de los teléfonos y pantallas en nuestra capacidad de estar presentes: “Me preocupa que empecemos a perder el contacto con nuestras emociones y cómo nos sentimos. Nos distraemos constantemente. Y todo lo bueno en nuestras vidas proviene de nuestra capacidad de estar presentes: nuestras relaciones, cómo nos sentimos con nosotros mismos. Tenemos que ser capaces de estar presentes. Y estos dispositivos están entrenando la distracción”.
Para Chatterjee, la solución no es solo tecnológica, ni individual: es social, educativa y preventiva. “Estamos delirando si esperamos que Zuckerberg regule la tecnología para proteger a nuestros hijos”, concluye. Y es que, para cuidar la salud mental y física de la próxima generación, es necesario un cambio radical en la forma en que vivimos, enseñamos y regulamos la tecnología.
