Sonia, madre de un niño de 13 años con oído absoluto: "La profesora se quedó atónita. Llegó a la escuela y tocó de memoria una melodía que prácticamente no había oído nunca"
Gracias a la educación inclusiva y el papel de los profesores, se pueden detectar y desarrollar talentos que muchas veces pasan desapercibidos.
Cuando el colegio llamó a Sonia, pensó que algo malo había ocurrido. Nunca imaginó que aquella conversación cambiaría la forma en la que veía a su hijo. Los profesores acababan de descubrir que Kevin Montebello, de 13 años, poseía una habilidad extraordinaria: oído absoluto, una capacidad que le permite identificar cualquier nota musical sin necesidad de una referencia previa y que solo poseen muy pocas personas.
Lo más llamativo es que este talento convive con una discapacidad intelectual catalogada como moderada-grave. Pese a ello, Kevin ya toca el piano, la guitarra, el bajo y la batería, su instrumento favorito, y ha conseguido sorprender incluso a músicos y docentes especializados.
Un profesor descubrió un talento que nadie había visto
La historia comenzó en el colegio Sibilla Aleramo, en Turín. Fue la profesora de música Ester Siciliano quien percibió que aquel alumno tenía una capacidad muy poco común para reconocer las notas musicales.
Sonia recuerda perfectamente aquel momento. "Al principio, ni siquiera sabía qué significaba ese don; luego me quedé sin palabras de la emoción", explica al Corriere della Sera.
Hasta entonces, la familia desconocía que Kevin poseía una habilidad tan excepcional. El adolescente era capaz de distinguir notas musicales incluso antes de aprender a leer, aunque nadie había relacionado ese comportamiento con el oído absoluto.
Posteriormente, otros docentes y especialistas confirmaron el diagnóstico, lo que permitió adaptar su formación musical para desarrollar todo su potencial.
El día que dejó sin palabras a su profesora
Uno de los episodios que más recuerda su madre ocurrió cuando Kevin pidió una flauta dulce después de ver tocar a sus compañeros. Sonia confiesa que, debido a las dificultades que afronta su hijo, nunca imaginó que pudiera desenvolverse con soltura en un instrumento musical.
Sin embargo, ocurrió justo lo contrario. "Vio a los demás tocar y me pidió uno. Cuando llegó a la escuela, tocó de memoria una melodía que prácticamente nunca había escuchado. Incluso el profesor de música se sorprendió, así que me llamaron", relata.
Aquella interpretación confirmó que el adolescente poseía una capacidad fuera de lo común. Con el tiempo fue ampliando su repertorio de instrumentos hasta dominar el piano, la guitarra, el bajo y, especialmente, la batería.
Una pasión que superó todas las dificultades
El oído absoluto es una capacidad extremadamente poco frecuente y los especialistas señalan que su presencia resulta todavía más excepcional en personas con discapacidad intelectual.
Pese a ello, Kevin ha seguido desarrollando su talento gracias al trabajo conjunto entre la familia y el colegio. Tras pasar por las clases de Ester Siciliano, continuó su aprendizaje con el profesor Lino Mei, quien siguió potenciando sus capacidades musicales.
En el instituto Cavour de Turín pudo acceder al programa de música después de superar el correspondiente proceso de selección y cursar un itinerario adaptado a sus necesidades. Su madre asegura que el apoyo recibido por parte del profesorado ha sido decisivo. "Nunca habíamos tenido la suerte de encontrar a alguien que realmente lo comprendiera", afirma.
"Los padres también tenemos la tarea de ayudarles a encontrar su pasión"
Más allá del talento de Kevin, Sonia considera que su historia demuestra la importancia de la colaboración entre las familias y los centros educativos.
Madre de tres hijos y con experiencia como representante escolar, asegura haber visto cómo muchos alumnos terminan perdiendo la motivación cuando la enseñanza no se adapta a sus necesidades.
Por eso defiende una educación más personalizada. "Nosotros, los padres, también tenemos la importante tarea de apoyar a nuestros hijos en la búsqueda de sus pasiones. Trabajar con los profesores es un poco como trabajar en equipo", explica.
Está convencida de que esa colaboración fue clave para que Kevin pudiera superar con éxito la prueba de acceso al instituto musical, donde incluso interpretó obras de Johann Sebastian Bach y Ludwig van Beethoven, compositores cuyas piezas exigen un elevado nivel técnico.
Para Sonia, el mayor orgullo no es únicamente el extraordinario oído de su hijo, sino haber encontrado personas capaces de descubrir un talento que permanecía oculto y darle la oportunidad de crecer a través de la música.