Tania, directora de vestuario de La Promesa: "Diferenciar a un recién nacido por el rosa o el azul, explica, es marketing, y hace un siglo, en los años veinte o treinta, no sucedía"
Según defiende, a comienzos del XX, la practicidad primaba, y los bebés llevaban colores naturales como el crudo o el blanco."

Asignar a los niños el color azul y a las niñas el color rosa no solo es un estereoripo sexista, sino que además se trata de una convención social que se encuentra bastante relacionada con el marketing. De hecho, a inicios del siglo XX, a los bebés se les vestía con ropa de algodón de color blanco o crudo, ya que entre otros motivos era bastante más sencilla de lavar.
Sin embargo, hay una moda en un colegio de Madrid que ha querido romper con estos estereotipos y que se ha vuelto completamente viral. Todo comenzó gracias a Max y Tomás, dos niños de seis años que además de ser amigos van juntos al mismo centro educativo, tal y como cuenta Tania, la directora de vestuario de La Promesa al diario 'El País' y madre de Max.
Ambos se enamoraron de dos chaquetas del HM que eran de color rosa brillante y con lentejuelas cosidas a la espalda y sus madres, que querían cumplir sus deseos, se la compraron. Desde entonces, ninguno ha dejado de llevarla puesta al cole, iniciando una nueva moda que ya ha empezado a extenderse a otras aulas.
Según un censo elaborado por las propias madres del colegio, entre las dos clases de primero de primaria del centro público de su barrio esta primavera se han visto a al menos unos 15 o 16 niños y niña que llevan estas chaquetas rosas.
"Es una bomber que brilla más que el sol, ese patio es la Fabrik ahora mismo", señala la madre de Max, quien se encuentra orgullosa de que tanto como su hijo como el resto de niños sean libres de llevar lo que quieran. "El panorama en la puerta del cole es bastante cómico. Ves un niño mate, dos niños brillo", agrega.
Finalmente, la autora recuerda que esta diferencia de colores por sexo no ha sido siempre igual. "A comienzos del XX, la practicidad primaba, y los bebés llevaban colores naturales como el crudo o el blanco. Diferenciar a un recién nacido por el rosa o el azul, explica, es marketing, y hace un siglo, en los años veinte o treinta, no sucedía", señala la experta. De hecho, según cuenta, "los infantes en la monarquía española llegaron a ir de rojo y rosa como símbolo de fuerza".
