Cayetano Martínez de Irujo presenta su libro-homenaje a la duquesa de Alba con una ausencia y un momento incómodo: "La vida en un palacio no es fácil"
La presentación de 'La última duquesa' dejó ver que la unidad familiar no es completa, pero que el duque de Arjona tiene esperanzas de reunir a los Alba.
El 28 de marzo de 1926 vino al mundo María del Rosario Cayetana Paloma Alfonsa Victoria Eugenia Fernanda Teresa Francisca de Paula Lourdes Antonia Josefa Fausta Rita Castor Dorotea Santa Esperanza Fitz-James Stuart, más conocida como la duquesa de Alba o simplemente Cayetana.
Murió en 2014 a los 88 años tras una vida intensa marcada por su título (y todos los demás), por su posición y por haber llevado una existencia privilegiada y singular. Y esa biografía inolvidable vuelve al presente con motivo del centenario de su nacimiento, celebrado de varias maneras.
Por un lado el Palacio de las Dueñas de Sevilla acoge una exposición llamada Cayetana: Grande de España, una muestra comisariada por Eugenia Martínez de Irujo que reunió a buena parte de la Casa de Alba en una inauguración que contó con la presencia de Felipe VI.
Por otro, un ciclo de conferencias sobre su figura en la capital andaluza, y también el documental Cayetana, la duquesa de todos, que se estrena en Canal Sur el día en que se cumple un siglo desde el nacimiento de la XVIII duquesa de Alba en el madrileño Palacio de Liria.
Y fue precisamente este lugar el que acogió la presentación de La última duquesa, un libro con el que Cayetano Martínez de Irujo homenajea a su madre a través de un relato íntimo y rigoroso para el que ha contado con la inestimable colaboración de la escritora Ana Fernández Pardo, así como con sus hermanos, sus hijos Luis y Amina y su sobrina Tana Rivera. La obra está editada por La Esfera de los Libros.
Jacobo, el gran ausente en el Palacio de Liria
El salón de baile de Liria fue el escenario en el que casi todos los vástagos de Cayetana se dieron cita en un tarde muy especial en la que se puso de manifiesto que la relación entre los hermanos no es idílica. Sin embargo, Cayetano Martínez de Irujo estaba agradecido y conciliador, y así lo hizo saber a la prensa "Todos han colaborado. Han estado todos y Carlos ha participado muy activamente".
"Esto es un homenaje a nuestra madre por parte de todos mis hijos, de todos mis hermanos, aunque al final se haya personalizado en mí y haya trabajado en ello, estamos implicados todos. Tengo que agradecer realmente el apoyo absoluto de Carlos, que estemos aquí en el Palacio de Liria, de Fernando, de Eugenia, de Alfonso, que está un poquito más atrás".
Porque efectivamente Alfonso Martínez de Irujo, segundo hijo de Cayetana Fitz-James Stuart y de Luis Martínez de Irujo, se sentó hacia la mitad, lejos de su familia. Mientras, Cayetano estaba en la mesa presidencial, y sus hermanos Carlos, Fernando y Eugenia, su cuñado Narcís Rebollo y Alfonso Díez, viudo de la duquesa y con una excelente relación con la familia Alba, estaban colocados en primera fila.
De Jacobo, el tercer hijo, ni rastro. Sí viajó en su momento a Dueñas para la inauguración de la exposición de su madre, pero a Liria prefirió no acudir.
"Para todos nosotros ha sido una gran madre. A mí me está sobrepasando todo porque estamos todos muy contentos y me alegro que estéis prácticamente todos. Siempre falta alguno, pero ahora estamos casi todos, lo cual me hace mucha ilusión", apuntó el duque de Arjona.
Pese al desplante del conde de Siruela siguió siendo conciliador, tratando de no cargar contra sus hermanos como hizo recientemente, y sobre todo dejando atrás el distanciamiento que supuso su anterior libro, De Cayetana a Cayetano, una biografía polémica en la que aireó los trapos sucios de la familia y de la que el duque de Arjona dice que le sirvió de terapia.
Porque en aquel libro el aristócrata sacó a la luz, entre otros muchos asuntos, lo abandonado que se había sentido en su infancia. Pero todo aquello ya pasó, y aunque Cayetana no vio el libro publicado, sí supo que su hijo lo pasó muy mal de niño y adolescente: "Yo ahora no reprocho nada. Ella jamás fue consciente de que Fernando y yo nos quedamos un poquito en medio de ninguna parte. Fernando lo sintió de una manera y yo lo sentí muy gravemente".
"Cuando se lo dije con treinta y tantos en Sebastián se pasó toda la tarde llorando, porque ella no era consciente. Yo creo que ella lo hizo lo mejor que pudo. Y hay un factor determinante que es ella fue hija única, heredó un imperio, reconstruyó un palacio. Sus carencias como madre están entendidas", añadiendo el trauma de perder a su madre tan pronto debido a una tuberculosis que mantuvo a Cayetana alejada de su progenitora en la última etapa de su vida.
La duquesa, de madre estricta a abuela consentidora
El duque de Arjona recuerda a su madre como muy estricta. "Y luego yo me peleaba mucho con ella de adolescente. Porque nadie la discutía y yo sí la discutía. Solo porque quería saber por qué teníamos que vivir de una forma tan prusiana. Vivíamos de una forma más estricta que la propia familia real sin ser nosotros la familia real. Esa pregunta se la hacíamos continuamente".
"Iba detrás de ella por los pasillos, se daba la vuelta y decía: 'No me discutas, que tú siempre quieres discutir'. 'No, te estoy preguntando', 'pero es que a mí no se me pregunta, yo ordeno', señala Cayetano sobre aquellas peleas con la jefa de la dinastía ducal.
Pero todo eso es ya otra historia. Aquí estamos ante un homenaje a la XVIII duquesa de Alba, no ante una biografía. Nos encontramos con una parte dedicada a su faceta como hija, como esposa, como madre, como monárquica, como católica y también como abuela.
Si como madre tuvo muchos fallos, los compensó de algún modo con sus nietos, sobre todo con los tres pequeños, que disfrutaron de una permisividad de Cayetana con la que sus hijos alucinaban. Recuerda el jinete que una vez se encontró a sus hijos y a su sobrina saltando en las camas. Cuando fue a reñirles, la duquesa de Alba le espetó: "¡Cállate y déjales tranquilos que tú eres un maltratador!"
Otra anécdota que contó fue lo generosa que era con los nietos. Rememora que cuando a su hijo Luis se le caía un diente, le dejaba cinco euros de parte del Ratoncito Pérez. Pero una vez al niño se le cayó uno durante unas vacaciones con su abuela y el Ratoncito Pérez fue más generoso que de costumbre: "En Ibiza se le cayó un diente y le puso 100 euros. O 50, no me acuerdo. Claro, el niño ya era del Ratón Pérez de Ibiza".
Anécdotas aparte, el conde de Salvatierra expresó que "la vida en un palacio no es fácil, hay que tener una disciplina y una mentalidad especial", y que no puede olvidar cuando la reina Victoria Eugenia se alojó en Liria al visitar España por primera y única vez desde su exilio para acudir al bautizo de su bisnieto y ahijado Felipe VI.
"Bajaba al salón Zuloaga y al ver el gran desayuno que le ponían iba desayunar con ella. Y entonces me sentaba ahí con ella y charlaba y compartíamos su desayuno. Y tengo un cuadro, 'una foto para mi amigo Cayetano. Victoria Eugenia'. Un recuerdo increíble", asegura sobre Ena.
De eso se acuerda, pero no de otras cosas que no vivió o no recordaba, y para ello han aportado mucho sus hermanos, a los que da las gracias por contar "anécdotas y haber aprendido de ellos. Eso es lo bonito que yo quería y que queremos todos sus hijos que quede de ella. No los últimos 20 años de su vida. Gracias a la exposición, al documental y a este libro, va a quedar para siempre lo que fue ella a lo largo de toda su vida".
Alfonso Martínez de Irujo, alejado de la familia
"Fue una mujer irrepetible. Ha sido el personaje femenino más importante de este país. Tenía mucha intuición y una inteligencia natural. No fallaba nunca, tenía razón un 99% de las veces", añadió Cayetano, ante lo que su hermana Eugenia apuntó que no siempre acertaba.
Fue entonces cuando se produjo un momento un poco tenso debido a que el jinete se acordó de que su hermano Alfonso estaba allí, un poco alejado, y le pidió que les contara alguna anécdota. Pero el conde de Aranda no estaba por la labor y dijo: "Yo vengo a escuchar". Que estuviera alejado y que no haya querido decir nada muestra que estaba allí para honrar a su madre, pero ni quiere foco, ni parece que su vínculo fraternal sea demasiado fuerte.
Cayetano se tomó bien este momento incómodo y aprovechó para realizar una petición a todos sus hermanos en referencia a las conferencias sevillanas sobre la duquesa: "Aprovechando que está Alfonso aquí, que me da mucha alegría, la última charla en Sevilla es sobre la familia y me encantaría que estuvieran todos los hermanos. Me encantaría que estuviéramos todos contando anécdotas y hablando. La última charla es Cayetana y su familia, que somos sus hijos. Te pido que trabajes en ello, Eugenia".
Se lo pidió porque la pequeña y única chica es también muy unificadora junto a Fernando. Eso sí, ella soltó un: "No, no", por lo que no parece muy interesada en tener que ser ella la que convenza a los hermanos, o mejor dicho, a Jacobo, para que se reúnan todos bajo el mismo techo. Aunque viendo que casi lo consiguen con la exposición en Dueñas, no se puede dar todo por perdido.
Y para finalizar habló el duque de Alba, Carlos Fitz-James Stuart, que quiso ser breve para despedir la presentación: "Me honra clausurar este emotivo acto y quiero agradecer a mi hermano Cayetano todo el esfuerzo realizado. El nombre de mi madre quedará siempre grabado en la memoria de España".