La cita de Aiko de Japón con un joven que ha hecho crecer los rumores y que desmontaría la idea 'Downton Abbey' para que sea 'emperatriz'
La hija de Naruhito y Masako de Japón ha sido fotografiada muy cómplice con un chico al que conoce bien. Mientras, sus esperanzas de reinar se desvanecen.
La familia imperial japonesa está siendo objeto de polémica en su país, como suele ser habitual, pero también en el resto del mundo. El motivo es la reforma de la Ley de la Casa Imperial, aprobada por el parlamento nipón el 17 de julio de 2026, y que se ha modificado para afrontar la disminución de miembros en la dinastía imperial.
Esta reforma tiene dos medidas principales. La primera de ellas es que la familia imperial pueda adoptar a miembros varones solteros de las once ramas antiguas de la dinastía que perdieron su estatus en 1947.
Estos hombres no podrían heredar al trono, pero sí sus hijos varones, por lo que la corona podría acabar en manos de parientes lejanos si el príncipe Hisahito, sobrino carnal del emperador Naruhito, no tuviera descendencia masculina.
El otro punto es que las princesas podrán seguir formando parte de la casa real y seguir cumpliendo con actos oficiales después de casarse con un hombre que no proceda de la realeza. Hasta el momento, las princesas perdían su título y su estatus al hacerlo, lo que sumado a la escasez de varones, ponía en un brete a la menguante dinastía imperial.
Sin embargo, la reforma añade que los hipotéticos cónyuges e hijos no formarían parte de la familia imperial, y, por supuesto esta descendencia no entraría en la línea sucesoria. Al mismo tiempo, se mantiene el veto en el acceso al trono a las mujeres.
Es decir, para el gobierno de Sanae Takaichi y sus acólitos, antes que sea emperador el descendiente de un hombre adoptivo cuya familia fue apartada de la dinastía hace décadas, que la princesa Aiko, única hija de los emperadores Naruhito y Masako y que goza de enormes simpatías entre la población de su país.
De hecho, la princesa Toshi gusta, es carismática, se destaca su gran labor oficial pese a su juventud y las encuestas señalan que la ciudadanía nipona apoya entre un 70 y un 90 por ciento que una mujer pueda sentarse en el trono del Crisantemo. Pero sus líderes no lo ven... o no quieren verlo...
Mientras tanto, Aiko de Japón sigue con una vida marcada por el deber, pero también con momentos de ocio y disfrute. Junto a sus padres, los emperadores, se desplazó a la Villa Imperial de Nasu, su residencia de verano, para pasar unas vacaciones. Entre los planes estuvo una salida a un centro de animales. Y fue allí donde se tomaron unas imágenes que han causado sorpresa, pero también alegría al ver feliz a la princesa.
Porque la revista Josei Jishin ha publicado unas imágenes de esa salida en la que se puede ver a Aiko muy sonriente y feliz. El motivo es que se encontraba con un joven de su edad al que han pixelado el rostro para preservar su identidad y su intimidad.
Lo que sí han desvelado es que se trata de un amigo de la infancia, de sus tiempos en la escuela Gakushuin. También que su nombre empieza por H, que tiene 25 años, mide 1,85, trabaja en banca y es hijo de un trabajador de alto nivel en la industria naval japonesa.
Se sabe también que goza de la confianza de los emperadores, que estaban en el mismo recinto, pero les dejaron un rato solos para que pudieran estar a su aire. En otros momentos, estuvieron también con sus padres y otros acompañantes.
Ambas familias parecen muy cercanas, y, desde luego, Aiko y H lo son. Eso sí, la revista les muestra muy cómplices, pero no hay muestras de cariño que indiquen explícitamente que entre ellos haya un romance.
Esto sirve además para contestar al senador Hirofumi Nakasone, del Partido Liberal Demócrata -el mismo al que pertenece la primera ministra-, que expresó públicamente que Aiko "no tendría con quién casarse. Sería prácticamente imposible", y que ningún hombre aceptaría la presión de casarse con ella siendo emperatriz.
Como si las mujeres no tuvieran presión al casarse con el emperador o como si su idea de adoptar a varones de ramas antiguas de la familia no arrojara estrés sobre hombres que son normales y corrientes y que tendrían que cambiar su vida de arriba a abajo.
Una solución al 'estilo Downton Abbey'
Aparte de esto, desbarataría las teorías surgidas sobre un arreglo al estilo Downton Abbey. Hay voces que han comentado que hay otra posibilidad de que Aiko pudiera ser madre del emperador, y por tanto que los nietos de Naruhito pudieran ostentar la corona nipona.
La idea sería que se adoptara a un varón mayor de 15 años miembro de una de las 11 familias destronadas desde 1947, y que la princesa Toshi se casara con él. Así, aunque ella no podría ser emperatriz porque su marido no estaría calificado para ser jefe del Estado, llegado el caso, sus hijos sí podrían heredar el trono, y así la línea seguiría.
De este modo se trataría de un arreglo como en Downton Abbey, serie ambientada en Reino Unido a principios del siglo XX en la que la hija y heredera de un conde -que solo ha tenido hijas-, va a casarse con su primo, heredero del título y la propiedad.
Como las mujeres no pueden heredar los títulos, se buscaba que Lady Mary se casara con el sucesor de su padre, para que así, todo quedara en familia. Es lo mismo -salvando las distancias- que se ha planteado para Aiko. Todo antes de permitir que reine una mujer.
Los emperadores quieren que su hija se case por amor
Esta solución, que suena a otro tiempo, tampoco gusta a la familia imperial. Así lo refleja Daily Shincho, que ha difundido la opinión de la Agencia de la Casa Imperial: "Sus Majestades siguen comprometidos con el respeto a los sentimientos de su hija, la princesa Aiko. Entiendo que preferirían que se casara con alguien de quien se enamorara en una relación natural".
"Hay muchos dentro de la Agencia de la Casa Imperial que están disgustados con la idea de que alguien que podría ser adoptado por la familia imperial sea el esposo de la princesa Aiko, lo cual contraviene este principio", añadió la Agencia de la Casa Imperial.
De momento, las certezas son que Naruhito sigue siendo el emperador, que le sucederá su hermano Fumihito y después su sobrino Hisahito, y que la princesa Aiko puede estar enamorada o no, pero que, lamentablemente, mucho tienen que cambiar las cosas para que le permita suceder a su padre. Ella, de momento, cumple con sus obligaciones y disfruta de su vida como puede.