La agencial de la casa imperial japonesa se rebela contra los planes del gobierno ultraconservador sobre la sucesión que apartan a la princesa Aiko de Japón
La institución ha expresado su malestar con las modificaciones de la Ley de la Casa Imperial.

La tensión en Japón está lejos de terminar. La revisión de la Ley de la Casa Imperial de 1947 para tratar de salvar a la monarquía no está suscitando consenso, ni demasiados apoyos en la población, donde las encuestas señalan un claro apoyo a que una emperatriz, y más concretamente a la princesa Aiko, la única hija del emperador Naruhito.
Además, ha provocado disgusto y sorpresa también en la Agencia de la Casa Imperial, organismo que administra los asuntos de la familia imperial. En un primer momento, miembros de esta entidad elogiaron el proyecto de ley, pero no tardó en llegar la confusión.

La prensa japonesa señala que el Gobierno que lidera la ultraconservadora Sanae Takaichi no consultó con ellos los detalles del proyecto, lo que les ha llevado a afirmar que "algunos asuntos fueron una completa sorpresa".
Por si fuera poco, un alto funcionario de la institución cuya identidad no ha sido revelada, comentó que la situación le resultaba frustrante y que hay muchas cosas que no entendía. Otra persona del organismo, que se enteró de los planes por la prensa, expresó su desconcierto.

Este plan tiene dos ejes principales. El primero es que las mujeres de la familia imperial que contraigan matrimonio con un hombre que no pertenece a la realeza no tendrán que abandonar el servicio a la corona, perder su estatus y convertirse en ciudadanas normales y corrientes, salvo que quisieran dejar su vida anterior.
Con esta medida se garantiza que la dinastía cuente con princesas para representar a la corona japonesa. Sin embargo, el sistema no sería especialmente amable con las mujeres... una vez más. Porque se habla de que las princesas y sus familias no aparecerían en el registro de la familia imperial, sino el de residentes, como si fueran ciudadanos comunes. Además, sus maridos e hijos no tendrían posición en la dinastía imperial y por supuesto esos descendientes no contarían para la sucesión.

Es decir, el ejecutivo ultra no contempla bajo ningún concepto no solo que una mujer pueda reinar, sino que los descendientes de una princesa puedan ocupar el trono del crisantemo.
¿Qué opina la agencia imperial? Un asesor cercano ha indicado a este respecto que "el sistema es defectuoso y algunos miembros de la familia imperial podrían dudar en casarse". Sin embargo, al menos valoran que haya un avance, aunque pequeña, para las mujeres de la dinastía.

"Si tan solo consideramos que se ha marcado cierta dirección con respecto al trato de las mujeres miembros de la familia imperial, entonces es un pequeño paso adelante", ha señalado.
Pero hay más. Porque el otro eje, el más controvertido, es la gran solución de los ultras japoneses para garantizar la supervivencia de la monarquía: adoptar a varones mayores de 15 años solteros y sin hijos que pertenecen a ramas de la familia imperial que perdieron su estatus tras la Ley de la Casa Imperial de 1947.

Esto permitiría que hombres de esas once ramas se ennoblecieran y los hijos varones que tuvieran derechos sucesorios, lo que podría llevar a que la corona acabara en manos de una de estas personas en lugar de en la descendencia del emperador Akihito. Esto tiene en pie de guerra a la oposición, a muchos ciudadanos y tampoco gusta a la Agencia Imperial. En ese sentido, uno de sus altos funcionarios declaró que "es frustrante que no podamos expresar nuestra opinión".
El senador Hirofumi Nakasone, contra la princesa Aiko
Si finalmente estas medidas salen adelante, no habría cambios para la querida princesa Aiko, única hija de los emperadores Naruhito y Masako, que cumple con su agenda oficial con dedicación. No sabemos si ella quería ser emperatriz o no, pero sí sabemos que el gobernante Partido Liberal Democrático no tiene interés en apoyar la sucesión femenina o matrilineal.
Tanto es así que han caído en descalificaciones. El senador Hirofumi Nakasone, figura de prestigio dentro del Partido Liberal Demócrata y que dirige el área encargada de la reforma sobre la familia imperial, es un firme partidario de la sucesión masculina y patrilineal, y para demostrarlo, no dudó en mencionar a la princesa Aiko directamente.

Además de señalar que es imposible que la hija del emperador le suceda en el trono, añadió que Aiko "no tendría con quién casarse. Sería prácticamente imposible". Se refería a que según él, ningún hombre aceptaría la presión de casarse con ella como emperatriz. Añadió que "existiría una enorme presión para que diera a luz a un hijo", como si esto no ocurriera con todos el resto de los miembros de la dinastía.
Pero hay más, porque al ser preguntado por el cariño que la población nipona siente por la hija del emperador, expresó que "esto no es un concurso de popularidad. Se trata de un debate sobre cómo gestionar la sucesión al trono, que determina al emperador de la nación, y debemos debatirlo con serenidad y de acuerdo con la ley. Primero, debemos asegurarnos de que la ciudadanía conozca bien la ley, de lo contrario, el debate se desviará".

Sus palabras provocaron tanto revuelo y críticas que Nakasone no tardó en pedir disculpas: "Lo lamento. Hay grandes expectativas por parte del público, y yo simplemente expresaba mis inquietudes personales. Por supuesto, le deseo a la princesa Aiko una vida feliz".
Un perdón, sí, pero de trono, nada de nada. "A menos que se modifique fundamentalmente la Ley de la Casa Imperial, y según lo estipulado en la Ley de la Casa Imperial vigente y los debates en la Dieta -el parlamento japonés-, la princesa Aiko no se convertirá en emperatriz".
