Lo que pasó con Felipe VI fue solo un espejismo: Cayetano Martínez de Irujo aviva la guerra ¿extinta? de los Alba
Cuando la cosa parecía tranquila, el duque de Arjona ha vuelto a la carga con declaraciones que pueden sentar mal a miembros de su familia.
No son los líos de herencias, con juicios incluidos, que tiene la casa de Medinaceli, unas de las dinastías nobiliarias más importantes de España, pero los Alba también tienen lo suyo.
La XVIII duquesa de Alba repartió la herencia en vida antes de su boda con Alfonso Díez para evitar problemas, pero no logró su objetivo completamente. Unos no quedaron contentos, como su hijo Jacobo, y otros lamentaron después de la muerte de su madre que no se les trató bien.
Fallecida la duquesa de Alba, los conflictos surgieron entre su primogénito y heredero, Carlos, y el quinto de sus vástagos, Cayetano Martínez de Irujo. Este último no dudó en cargar contra su hermano mayor por la gestión de la Casa de Alba y por haberle apartado pese a los deseos de su madre.
Quizá olvidó Cayetano que en una casa noble, el peso recae sobre el heredero y luego titular, y no sobre los demás, algo que critica que sea así. De todos modos, el duque de Arjona tuvo mucha responsabilidad por deseo de su madre. Muerta Cayetana de Alba, aquello se acabó y hasta tuvo que abandonar el palacio de Liria por decisión del nuevo duque, de su hermano Carlos.
El distanciamiento fue a más con la biografía De Cayetana a Cayetano con la que el jinete habló de su vida y de la de su familia, y claro, a sus parientes les sentó mal. Ya las cosas no iban bien ni con Carlos, ni con Alfonso, ni con Jacobo, pero perdió también a Eugenia, la que siempre había estado a su lado. Por su parte, Fernando Martínez de Irujo, definido siempre por todos como una gran persona, hizo de puente entre los Alba.
Finalmente lograron acercar posturas y las cosas fueron a mejor. De hecho, cuando Cayetano Martínez de Irujo se casó con Bárbara Mirján en 2025 acudieron casi todos sus hermanos. Faltó Jacobo Fitz-James Stuart, mientras que Alfonso Martínez de Irujo fue solo a la iglesia y evitó el banquete.
El 4 de marzo de 2026 se obró el milagro. Casi todos los hijos y varios nietos de la XVIII duquesa de Alba se reunieron para recibir a Felipe VI en el palacio de las Dueñas de Sevilla con motivo de la inauguración de la exposición Cayetana: Grande de España, una muestra comisariada por Eugenia Martínez de Irujo por el centenario del nacimiento de su madre.
El gran ausente fue precisamente Fernando Martínez de Irujo, el hermano que se lleva bien con todos, pero que lamentablemente tenía un compromiso ineludible y no pudo estar esa tarde en Sevilla.
Pero entonces... ¿todo bien? Pues más o menos, porque Cayetano Martínez de Irujo, conde de Salvatierra y duque de Arjona por decisión de su madre, se ha puesto de promoción con motivo del lanzamiento de un libro llamado La última duquesa, un homenaje a Cayetana de Alba, que se publica el 25 de marzo, tres días antes de que se cumplan 100 años del nacimiento de la aristócrata.
Y como está de promoción ha ido hablando, y no parece que vaya a sentar muy bien a su familia lo que ha contado. Si bien en este libro ha colaborado su hermano Carlos, XIX duque de Alba, el jinete no duda en abrir otra vez la caja de los truenos.
En una entrevista con ¡Hola! comentó que en 2010 se encontró en la casa de Alba con una deuda de unos 12 millones de euros, a la que había que sumar más o menos un millón anual de intereses.
De eso mismo había realizado declaraciones recogidas por Vanitatis en el ciclo Centenario del nacimiento de Cayetana de Alba en Sevilla, donde fue muy claro: "Por eso les he dado los datos: a mí no me da vergüenza; a mis hermanos sí. Es una cuestión de educación. Es lógico hablar de dinero, de todo, pero gracias a Dios me he quitado de eso, he superado ese complejo o esa tara, llámalo como quieras".
Con respecto a esa deuda, confesó habérsela encontrado cuando su madre le encargó la gestión de la casa: "Cuando empecé a gestionar la casa, tuve que ir a mi madre y decirle: 'Se acabó'. A mí, que me ha puesto para llevarla, le digo que se han acabado sus donaciones y repartos y, mientras lo decía, pensaba: 'A lo mejor me destituye nada más llegar'".
Su madre no le creyó, pero él tuvo que explicarle que sí, que la deuda era la que era. Cayetano cerró el grifo a Cayetana, a la que comparó con Santa Claus por cómo repartía, y en año y medio empezó a recuperar la estabilidad financiera.
La pregunta es por qué lo hizo si Cayetano era el quinto hijo y tenía un heredero. Esto viene por una carta que escribió la duquesa a sus hijos en 2009 en la que les anunciaba que el conde de Salvatierra gestionaría las fincas familiares: "No quiero discusiones, la decisión la he tomado porque es mi deseo. Muchas gracias por ayudarme, un beso para todos. Mamá".
Sus problemas con su hermano Carlos
Y aquí vuelven los reproches, porque en una entrevista con El Mundo, el aristócrata señala que si no se cumplió la voluntad de su madre fue porque su hermano "Carlos no quiso y eso que me decía: 'Es alucinante mamá contigo. Ella ha escuchado a mucha gente, pero solamente ha hecho caso a su padre, a nuestro padre, al papa, al rey y a ti'. Yo pregunté al abogado, por qué no se habían puesto sobre la mesa la carta cuando se leyó el testamento. Me dijo que el contenido no era vinculante, no estaba dentro del testamento", apunta Cayetano.
"Un primogénito debe tener generosidad con el resto de sus hermanos. Todos nosotros formamos parte de la Casa de Alba hasta la muerte, yo he vivido 50 años en esos palacios y todos hemos contribuido a que el mayor herede lo que ha heredado", comenta el duque de Arjona, manifestando también que Carlos Fitz-James Stuart "ahora se ha dado cuenta de que todo lo que yo hice con mi madre fue para él".
"Yo he pagado muy caro ser el escogido, el valorado y el reconocido por mi madre, pero ahora todo está en su sitio y mi relación con Carlos y Eugenia se ha recuperado, con Fernando siempre ha sido fantástica", añade. Por cierto, de Alfonso y Jacobo, otros de sus hermanos, nada que decir, al menos en cuanto a su relación.
Su reproche a su hermano Alfonso
Pero sí tiene también algo que reprochar a Alfonso Martínez de Irujo, segundo hijo de Cayetana Fitz-James Stuart y Luis Martínez de Irujo por el asunto del reparto de los títulos de la casa de Alba, que no anda precisamente corta de distinciones nobiliarias.
"Mi madre me decía que yo lo luciría muy bien (el título de Conde Duque de Olivares ) por la gran labor que había hecho por la Casa, pero en un documento firmado por su padre y abuelo mucho antes de que naciéramos todos sus hijos acordaron que los títulos asociados a la Casa de Híjar, a la que pertenecía la familia, irían a parar al segundo hijo de mi madre. No imaginaron que vendrían cuatro más”, comenta Cayetano en su entrevista con El Mundo.
“Mi hermano Alfonso, el segundo, sacó este documento cuando se estaban repartiendo los títulos y yo no quise meter a mi madre en un lío familiar a los 86 años. Ella me dio entonces el ducado de Arjona, que es muy importante, el más antiguo de España, y yo encantado”. Al menos quedó contento con lo que le tocó.