Los biólogos marinos avisan: más de la mitad de los microplásticos que sueltan tus prendas no se liberan al lavarlas, sino mientras las llevas puestas
El problema no es solo cómo lavamos la ropa, sino que la llevamos encima todos los días.
La ropa contamina incluso cuando no está dentro de la lavadora. El aviso llega de investigadores especializados en microplásticos como Richard Thompson, profesor de la Universidad de Plymouth, quien ha podido conversar con el diario The Guardian.
Según explica, los estudios muestran que más de la mitad de las microfibras plásticas que desprenden los tejidos se liberan simplemente mientras llevamos la ropa puesta. "Demostramos que más de la mitad de las emisiones de microplásticos se producen mientras llevamos puesta la ropa", señala Thompson.
La conclusión cambia bastante la imagen clásica del problema. Porque ya no se trata únicamente de lo que ocurre en el tambor de la lavadora, sino también de caminar, sentarse en el sofá, correr para coger el metro o ponerse una sudadera para bajar al supermercado.
Cada roce libera pequeñas fibras invisibles procedentes de materiales sintéticos como poliéster, nailon o acrílico. Y eso importa mucho más de lo que parece. Los expertos calculan que cerca del 70% de la ropa actual contiene textiles derivados del petróleo, especialmente en prendas deportivas y de "fast fashion".
Las microfibras son además el tipo de microplástico más común encontrado en el medio ambiente. Aparecen en océanos, alimentos, agua potable e incluso en tejidos animales y humanos. Algunos estudios indican que los animales marinos llegan a ingerir cantidades enormes de estas partículas microscópicas.
Matter Industries y sus filtros
Mientras tanto, ingenieros y empresas tecnológicas intentan contener parte del problema desde casa. Uno de ellos es Adam Root, fundador de Matter Industries, una compañía que ha desarrollado filtros capaces de capturar microfibras directamente en las lavadoras.
Su sistema, que ya se vende en Europa y Reino Unido, promete atrapar hasta el 97% de las fibras liberadas durante el lavado. El dispositivo recoge una especie de masa gris compuesta por fibras textiles, polvo, pelo y restos microscópicos que normalmente acabarían viajando por las tuberías hasta el mar.
Root cree que estas tecnologías pueden ayudar a reducir parte del daño, aunque reconoce que el problema es mucho más profundo. Porque los filtros frenan lo que sale por el desagüe, pero no lo que ya estamos soltando constantemente al movernos.
Por eso muchos insisten en que la solución pasa por rediseñar la ropa desde el origen. Tejidos que desprendan menos fibras, procesos industriales menos contaminantes y una dependencia menor de materiales sintéticos derivados del petróleo.