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Los horticultores nunca podan los brotes laterales de sus tomates en cualquier momento: el método correcto aumenta la producción y protege la planta

Los horticultores nunca podan los brotes laterales de sus tomates en cualquier momento: el método correcto aumenta la producción y protege la planta

Además de favorecer tomates más grandes, esta práctica mejora la ventilación entre las ramas.

Montaña de tomates en un puesto de un mercado
Montaña de tomates en un puesto de un mercadoGetty Images

Con la llegada del verano, las tomateras entran en una de las etapas más importantes de su desarrollo. Muchos aficionados al huerto aprovechan estos días para cuidar sus plantas y favorecer una producción abundante, pero una práctica muy común puede acabar perjudicando el resultado si no se realiza correctamente.

Los brotes laterales, conocidos popularmente como chupones, suelen eliminarse para que la planta concentre sus recursos en la formación de los tomates. Sin embargo, los expertos en horticultura advierten de que no basta con retirarlos sin más: elegir el momento adecuado es fundamental para evitar problemas.

Aunque muchas personas prefieren trabajar en el jardín a primera hora de la mañana, este hábito no es el más recomendable cuando se trata de podar tomates. La humedad acumulada durante la noche y el rocío que suele permanecer sobre las plantas pueden favorecer la aparición de enfermedades cuando se producen pequeñas heridas en los tallos.

Por este motivo, los horticultores recomiendan esperar a las horas de la tarde, especialmente en jornadas secas y soleadas. Estas condiciones ayudan a que los cortes cicatricen con mayor rapidez y reducen el riesgo de que hongos y otros patógenos entren en la planta.

A partir de finales de junio, cuando el crecimiento de las tomateras se vuelve más intenso, también es aconsejable revisar los ejemplares de forma regular. Una inspección semanal permite eliminar los nuevos brotes antes de que consuman energía que la planta podría destinar al desarrollo de los frutos.

Además de favorecer tomates más grandes y bien desarrollados, esta práctica mejora la ventilación entre las ramas. Una planta más aireada suele soportar mejor la humedad y presenta una mayor resistencia frente a enfermedades tan temidas como el mildiu.

Lejos de requerir productos costosos o tratamientos complejos, el cuidado adecuado de los tomates depende en gran medida de la observación y de una planificación sencilla. Un gesto tan simple como esperar al momento adecuado para podar puede convertirse en una de las claves para disfrutar de una cosecha abundante durante toda la temporada.

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