La última obsesión de Trump es un zapato de 130 euros que está regalando a sus asesores y amigos: "Es hilarante porque todo el mundo tiene miedo de no ponérselos"
Algún secretario del gabinete de Trump se ha quejado por tener que quitarse sus zapatos para agradar al líder, que lleva meses siendo el mejor embajador de la marca.
Donald Trump lleva haciendo un regalo idéntico a personalidades (masculinas) de todo tipo que pasan por su Despacho Oval y otras dependencias de la Casa Blanca. Se trata de unos zapatos, a priori nada descabellado hablando de un magnate. Pero es un regalo un tanto envenenado.
Son unos zapatos oxford de la marca Florsheim, puro made in USA, y de unos 145 dólares de precio, al cambio unos 125 euros. La prensa internacional ha echado el ojo a la imagen de numerosos políticos, empresarios y demás figuras sociales luciendo modelos idénticos en presencia del 'jefe' Trump.
The Wall Street Journa detalla que en enero, Trump le regaló otro par de estos zapatos al comunicador Tucker Carlson, figura clave del aparato mediático MAGA. Como él, tantos otros, a los que ha llegado a sacar los zapatos en mitad de conversaciones bastante más relevantes.
"Es divertidísimo porque todos tienen miedo de no usarlos", apunta una funcionaria de la Casa Blanca al citado medio. En ocasiones, el presidente juega a adivinar la talla de sus invitados y le pide a sus asistentes que hagan un pedido a la marca. Cuando llega la caja, Trump a veces la firma o deja una nota adjunta de agradecimiento.
Explica el Journal que el enamoramiento de Trump con la marca Florsheim comenzó a finales del año pasado, en su búsqueda por un zapato cómodo tras todo un día de reuniones, siempre con traje y cuidado vestuario. Entonces descubrió una empresa histórica, con más de un siglo de tradición en el mercado.
Su 'enganche' fue tal que ahora mismo es el gran vendedor de la marca. Es él mismo quien paga los zapatos que regala, como precisó la Casa Blanca ante las preguntas de la prensa. La lista de 'regalados' supera con creces a los miembros de su Gobierno e incluso al círculo más íntimo del movimiento MAGA.
Lo recordaba recientemente el vicepresidente de EEUU, J. D. Vance. Él y el secretario de Estado, Marco Rubio, recibieron sus Florsheims tras una reunión en diciembre. En mitad de la conversación, Trump miró a los pies de ambos y les espetó, a ellos y a un tercer político presente, un muy trumpiano "tienen unos zapatos de mierda". después de una reunión en diciembre en la Oficina Oval. De inmediato sacó un catálogo y empezó a preguntar la talla de cada cual.
El regalo lo agradecen todos, al menos de boquilla, porque también hay quien en su fuero interno maldice el zapato. Algún secretario del gabinete ha lanzado alguna queja amarga por tener que cambiarse sus Louis Vuittons para estrenar los 'zapatos de Trump'.