Teresa Pérez, cirujana plástica del Hospital de La Princesa: "Veo gente muy joven sometiéndose a tratamientos estéticos demasiado pronto: veo mucha exageración y poca naturalidad"
Cada rostro es único e intentar copiar modelos estéticos puede llevar a resultados artificiales y a una pérdida de identidad.
La creciente popularidad y demanda de los tratamientos estéticos entre los más jóvenes empieza a generar preocupación en el ámbito médico. Así lo advierte Teresa Pérez de la Fuente, especialista del Hospital de La Princesa, quien observa un cambio profundo en la relación de las nuevas generaciones con su imagen.
Los datos respaldan esta preocupación. Según la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética, casi un 30% de quienes se someten a procedimientos estéticos en España tienen entre 18 y 29 años. Una cifra que refleja el creciente interés de este grupo de edad por modificar su apariencia.
Durante una intervención en el programa A vivir que son dos días, la cirujana explicó que cada vez es más habitual ver a personas muy jóvenes recurriendo a tratamientos estéticos de forma prematura.
"Veo gente muy joven que se está sometiendo, a lo mejor no tanto a cirugías, pero sí a tratamientos estéticos demasiado pronto", señaló. Su diagnóstico es claro: "Veo mucha exageración, o sea, veo poca naturalidad", comentó en la Cadena Ser.
Las redes y estándares irreales
Según Pérez de la Fuente, este fenómeno no responde tanto a necesidades médicas como a una presión estética creciente, alimentada por el entorno digital. Filtros, imágenes retocadas y rostros idealizados en redes sociales están moldeando expectativas difíciles —y en muchos casos imposibles— de alcanzar.
Cada vez más pacientes acuden a consulta con fotografías de celebridades o influencers, pidiendo reproducir exactamente esos rasgos. Sin embargo, la especialista insiste en que cada rostro es único y está condicionado por factores como la genética, la edad o las proporciones faciales. Intentar copiar modelos estéticos estandarizados puede llevar a resultados artificiales y a una pérdida de identidad.
El riesgo de perder la naturalidad
Para la cirujana, el principal problema no está en el uso de la medicina estética en sí, sino el abuso y la falta de criterio. Defiende que estos tratamientos pueden ser positivos si se utilizan con moderación y con objetivos realistas, pero alerta de una tendencia hacia la uniformización.
"Creo que nos hemos ido a un extremo y tenemos que volver otra vez a aceptar nuestra naturaleza humana; aceptarla con ayudas, pero de forma elegante", afirmó. Esa "elegancia", explica, implica respetar la individualidad de cada paciente y evitar resultados exagerados que desdibujen los rasgos naturales.
Una especialidad clave en la sanidad pública
Pérez de la Fuente también quiso recordar que la cirugía plástica va mucho más allá de los retoques estéticos. En su trabajo diario en la sanidad pública, participa en intervenciones complejas, desde la reconstrucción tras tumores hasta la atención a pacientes con quemaduras o daños en tejidos y nervios.
Se trata de una especialidad "transversal", que da apoyo a otras áreas médicas cuando surgen complicaciones. Lo que hacemos es, 'tapar agujeros que dejan otras especialidades'", explicó, destacando incluso intervenciones tan complejas como la reconstrucción completa de un esófago.