Alex Wibberly, médico de urgencias: "La soledad sube tus marcadores de inflamación y predice mortalidad prematura igual que fumar 15 cigarrillos al día"
"Tener un propósito vital es uno de los factores que mejor predicen la longevidad".

El divulgador y médico de urgencias Alex Wibberly ha advertido en su canal de YouTube @DrAlexWibberley sobre uno de los factores de riesgo más ignorados en la salud. Se trata de la soledad que, según explica, el aislamiento social no es solamente un problema emocional, sino biológico con efectos comparables a hábitos nocivos como fumar.
"La soledad sube tus marcadores de inflación y predice mortalidad prematura igual que fumar 15 cigarrillos al día. No es metáfora es lo que dice la investigación", afirma el especialista basándose en datos de estudios longitudinales, es decir, estudio cuya base es la experiencia de la población a lo largo del tiempo.
Factores que acelera el envejecimiento
El envejecimiento no depende únicamente del paso del tiempo. Según explica Wibberly, a partir de los 40 años, el cuerpo comienza a experimentar una serie de cambios que justifican la pérdida de energía, fuerza y capacidad de recuperación. Entre los principales procesos destacan el deterioro mitocondrial, los cambios hormonales y la inflamación crónica.
Estos factores, combinados con la resistencia a la insulina, aumentan el riesgo de enfermedades cardiovasculares y deterioro cognitivo. Sin embargo, el médico subraya que no todo está determinado por la biología. Existen patrones de estilo de vida que pueden acelerar o incluso frenar estos procesos.
La soledad como factor de riesgo
Uno de los elementos más infravalorados, según Wibberly, es la falta de conexión social. La evidencia científica muestra que el aislamiento además de afectar al estado de ánimo, tiene un impacto directo en el organismo.
Esto se debe a que la soledad aumenta la inflación, altera los niveles de cortisol, que es la hormona del estrés, y además se asocia con un mayor riesgo de mortalidad prematura. De hecho, algunos investigadores han comparado su impacto con el de fumar 15 cigarros al día.
Este efecto tiene una base biológica clara y lógica. Se trata de que las personas con una vida social activa tienden a moverse más, mantener rutinas más estables, alimentarse mejor y dormir con mayor calidad. Al perder esa red de apoyo, también desaparece una capa de protección clave para la salud.
El papel del propósito en la longevidad
Muy ligado a la conexión social está el concepto de propósito vital. Según señala el expertos, existen estudios sobre las llamadas Zonas Azules —lugares donde las personas viven más de 90 o 100 años— muestran que tener una razón para levantarse cada mañana es uno de los factores más determinantes para una vida larga y saludable. De hecho, "tener un propósito vital es uno de los factores que mejor predicen la longevidad", explica Wibberly.
En este sentido, la jubilación puede convertirse en un punto crítico ya que se pierde la rutina de ir al trabajo. Cuando esto supone una pérdida de actividad y participación social, se asocia con un deterioro físico y cognitivo más rápido de lo esperado.
El sedentarismo cotidiano
Además de la soledad, Wibberly señala otro factor clave que es la falta de movimiento diario. Más allá del ejercicio formal, existe lo que se conoce como termogénesis de actividad no asociada al ejercicio (NEAT por sus siglas en inglés), que incluye acciones cotidianas como caminar, subir escaleras o estar de pie.
La diferencia entre una persona activa y una sedentaria puede alcanzar hasta 1.000 calorías diarias en gasto energético. Sin embargo, la vida moderna ha reducido drásticamente este tipo de actividad, favoreciendo el sedentarismo. Incluso quienes hacen ejercicio regularmente pueden estar en riesgo si pasan muchas horas sentados, ya que esto se asocia con un mayor riesgo cardiovascular independiente.
El médico también destaca que el envejecimiento es, en parte, acumulativo. Cada enfermedad, lesión o intervención médica deja una huella en el organismo. Si la recuperación no es completa, esas pérdidas se van sumando con el tiempo. Por ello, mantener una buena condición física y metabólica actúa como una reserva protectora frente a futuros problemas de salud.
