Cámaras hiperbáricas, yoga Bikram y kickboxing a bordo: lo que los millonarios obsesionados con la longevidad piden ahora en sus superyates, según sus diseñadores
La forma de diseñarlos ha cambiado por completo.
Los superyates ya no son solo sinónimo de piscinas infinitas, jacuzzis o salones de lujo. La nueva obsesión de los grandes patrimonios por vivir más y mejor está transformando por completo el diseño de estas embarcaciones, donde cada vez ganan más espacio los gimnasios de alto rendimiento, los estudios de yoga Bikram e incluso las cámaras hiperbáricas.
Así lo explican Bart Bouwhuis y Marnix Hoekstra, codirectores creativos de Vripack, uno de los estudios internacionales especializados en arquitectura naval e interiores que diseña embarcaciones para multimillonarios y miembros de familias reales.
Espacios de bienestar de última generación
Según los diseñadores, las prioridades de los propietarios han cambiado de forma radical en los últimos años. Atrás quedaron los pequeños gimnasios sin ventanas con unas pocas máquinas. Ahora los clientes solicitan espacios diseñados específicamente para entrenar, con zonas para practicar kickboxing, estudios de yoga caliente al estilo Bikram o instalaciones para realizar terapia con oxígeno mediante cámaras hiperbáricas, uno de los tratamientos más populares entre quienes buscan retrasar el envejecimiento.
"En un barco no se camina mucho", explica Hoekstra a Business Insider, que considera imprescindible incorporar cintas de correr, bicicletas estáticas y otras máquinas para mantener la actividad física durante las largas travesías.
El superyate con gimnasio y oficinas
Convertir un superyate en un centro de bienestar no resulta sencillo. Los arquitectos explican que deben resolver problemas como la altura de los techos para instalar determinados equipos, reforzar las estructuras para soportar el peso de las máquinas y garantizar una climatización adecuada en espacios donde el ejercicio genera calor y humedad. Todo ello sin perder superficie destinada al ocio o al alojamiento de los invitados.
Otro de los grandes cambios detectados por los diseñadores tiene que ver con la forma de trabajar. Con el teletrabajo mucha gente ha visto la ventaja de poner la alarma más pegada a la hora de cuando empieza la jornada laboral o la ventaja de trabajar desde la comodidad de tu casa, en pijama y sin tener que coger el transporte público o estar en un atasco.
Sin embargo, hay quienes han llevado el trabajo online a otro nivel y utilizan sus embarcaciones como oficinas flotantes donde trabajar y a su vez relajarse. En el sector ya hablan incluso del concepto trabajar desde el yate que originalmente es Work From Yacht (WFY), una evolución del "Work From Home" (trabajar desde casa).
Algunos proyectos recientes incorporan despachos independientes, con conexiones preparadas para mantener videollamadas o reuniones desde cualquier punto del océano. ¿Y cómo es esto posible si en alta mar no hay cobertura? Bueno pues es gracias a la llegada de servicios de internet por satélite como Starlink que ha facilitado que trabajar desde alta mar sea cada vez más habitual.
El confort sigue siendo una prioridad
Aunque muchas de las mejoras pasan desapercibidas para los pasajeros, los diseñadores aseguran que gran parte del trabajo se centra en aumentar el confort durante la navegación. Por ejemplo, los sistemas estabilizadores, que reducen el movimiento del barco y ayudan a prevenir el mareo, son cada vez más sofisticados.
Además, el diseño de los camarotes principales y la ubicación de las camas también se estudian cuidadosamente para minimizar la sensación de balanceo. Los avances informáticos permiten incluso simular el comportamiento del yate en diferentes condiciones de navegación antes de comenzar su construcción.