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Ismael Galancho, nutricionista: "La inflamación es silenciosa: tú no puedes saber si un alimento te inflama sin hacerte una analítica y mirar los marcadores"

Ismael Galancho, nutricionista: "La inflamación es silenciosa: tú no puedes saber si un alimento te inflama sin hacerte una analítica y mirar los marcadores"

Así lo ha explicado el nutricionista de Leo Messi.

Ismael Galancho en el vídeo de @doctorabellan
Ismael Galancho en el pódcast de @doctorabellan

En los últimos años, el concepto de “alimentos inflamatorios” se ha popularizado en redes sociales y en muchos contenidos sobre nutrición. Sin embargo, para el nutricionista de Leo Messi y otros deportistas de élite, Ismael Galancho, la mayoría de estos mensajes parten de una confusión muy generalizada, a la vez que importante, sobre lo que realmente significa la inflamación en el organismo.

El especialista explica que muchas personas creen que un alimento “inflama” simplemente porque después de comerlo sienten la barriga hinchada o tienen gases. Pero esta sensación, advierte, no tiene nada que ver con la inflamación que preocupa a la medicina.

“La inflamación es silenciosa. Tú no puedes saber si un alimento te inflama sin hacerte una analítica y mirar los marcadores”, señala Galancho en el canal de YouTube @doctorabellan del cardiólogo y divulgador José Abellán. Para detectarla, sería necesario analizar indicadores específicos en sangre, como las citoquinas proinflamatorias o la proteína C reactiva, que permiten medir si el organismo está activando una respuesta inflamatoria real.

La inflamación no siempre es mala

Galancho, autor de libros como "Equilibra tu glucosa" y docente en másteres universitarios, recuerda que la inflamación no es, en sí misma, un proceso negativo. De hecho, es un mecanismo fundamental de supervivencia del cuerpo humano.

Cuando el organismo sufre una lesión o una infección, se activa una inflamación aguda que permite reparar tejidos y defenderse de amenazas externas. Este tipo de inflamación aparece, cumple su función y después desaparece. “Sin inflamación no estaríamos vivos”, explica el nutricionista.

El problema aparece cuando ese proceso se mantiene en el tiempo y se vuelve crónico. En ese caso se habla de inflamación crónica de bajo grado, una condición persistente que afecta a todo el organismo y que está relacionada con muchas enfermedades modernas.

El “asesino silencioso” de las enfermedades del siglo XXI

La inflamación crónica de bajo grado ha sido descrita por algunos expertos como uno de los grandes problemas de salud del siglo XXI. No produce síntomas evidentes y puede mantenerse durante años sin que la persona sea consciente. Este fenómeno ha sido señalado como uno de los factores implicados en patologías como enfermedades cardiovasculares, trastornos metabólicos o diabetes. 

Según Galancho, uno de los principales desencadenantes de esta inflamación sostenida es el exceso de grasa corporal, especialmente la grasa visceral que se acumula alrededor de los órganos. También influyen otros factores propios del estilo de vida moderno, como el estrés crónico, una alimentación poco equilibrada o ciertos problemas intestinales.

Barriga hinchada no significa inflamación

Uno de los errores más comunes es confundir la inflamación con la distensión abdominal. Sentirse hinchado después de comer no implica necesariamente que el organismo esté sufriendo un proceso inflamatorio. Esa sensación suele estar relacionada con problemas digestivos, intolerancias alimentarias o trastornos como el síndrome del intestino irritable.

Por ejemplo, algunas personas pueden experimentar hinchazón tras consumir alimentos saludables como frutas, frutos secos o lácteos si tienen intolerancia a la lactosa, sensibilidad a la fructosa o dificultades digestivas. En estos casos, el problema está en la digestión o en la fermentación de ciertos compuestos en el intestino, no en una inflamación sistémica del organismo.

El papel del intestino en la inflamación

Aunque la distensión abdominal y la inflamación no son lo mismo, sí existe un vínculo entre el intestino y los procesos inflamatorios. Uno de los factores que puede contribuir a la inflamación crónica es el aumento de la permeabilidad intestinal. 

Cuando esta barrera se altera, algunas sustancias como los lipopolisacáridos —componentes de ciertas bacterias— pueden pasar al torrente sanguíneo y activar respuestas inflamatorias. Aun así, Galancho insiste en que el fenómeno es complejo y no puede reducirse a la idea simplificada de que determinados alimentos “inflaman” por sí mismos. 

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