Javier Gómez-Ambrosi, investigador: "El IMC puede infraestimar el riesgo en personas con peso normal pero alta adiposidad, lo que llamamos obesidad oculta"
El experto cree que este fenómeno pasa muchas veces desapercibido en consulta.
El índice de masa corporal (IMC), utilizado durante décadas como referencia para evaluar el peso, podría quedarse corto a la hora de detectar riesgos reales para la salud. Así lo advierten investigadores de la Clínica Universidad de Navarra, que apuntan al porcentaje de grasa corporal como un indicador más preciso.
Uno de los especialistas implicados, el investigador Javier Gómez-Ambrosi, explica al diario Medscape en español que dos personas con el mismo IMC pueden presentar situaciones muy diferentes. "El IMC puede infraestimar el riesgo en personas con peso normal pero alta adiposidad, lo que llamamos obesidad oculta", señala, subrayando que este fenómeno pasa muchas veces desapercibido en consulta.
Para mejorar esta evaluación, el equipo ha desarrollado una herramienta llamada CUN-BAE, una fórmula que permite estimar el porcentaje de grasa corporal a partir de datos básicos como la edad, el sexo, el peso y la altura. Su objetivo es ofrecer una visión más fiel del estado metabólico sin recurrir a pruebas complejas.
Según los expertos, este sistema no solo ayuda a identificar mejor los casos de exceso de grasa, sino que también permite anticipar enfermedades. Distintos estudios han demostrado que el aumento de la adiposidad está relacionado con un mayor riesgo de problemas como prediabetes, hígado graso o trastornos cardiovasculares.
Además, la investigación ha encontrado vínculos con la salud mental. En concreto, se ha observado que a medida que aumenta el porcentaje de grasa corporal también lo hace la probabilidad de sufrir depresión, lo que refuerza la idea de que la grasa no es solo un almacén de energía, sino un tejido con efectos en todo el organismo.
Los especialistas destacan que detectar a tiempo estos riesgos puede marcar la diferencia.De hecho, identificar la adiposidad antes de que aparezcan síntomas permite intervenir con cambios en el estilo de vida e incluso tratamientos, reduciendo la probabilidad de que las patologías avancen.
Aunque el IMC sigue siendo útil a nivel general, los investigadores consideran que herramientas como CUN-BAE pueden complementar —e incluso en algunos casos sustituir— este indicador en la práctica clínica diaria. El objetivo final es avanzar hacia una medicina más personalizada, centrada no solo en el peso, sino en la composición real del cuerpo.