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José Abellán, cardiólogo: "Caminar más de 7.000 pasos al día durante 8 meses tras un infarto reduce el tamaño de las placas de colesterol en las arterias"

José Abellán, cardiólogo: "Caminar más de 7.000 pasos al día durante 8 meses tras un infarto reduce el tamaño de las placas de colesterol en las arterias"

El ejercicio físico previene enfermedades cardiovasculares y puede ayudar a modificar su evolución.

José Abellán, cardiólogo.
José Abellán, cardiólogo.

Caminar a diario es una de las recomendaciones más repetidas por los especialistas en salud cardiovascular. Sin embargo, nuevas evidencias científicas apuntan a que este hábito no solo previene enfermedades, sino que podría incluso ayudar a revertir el daño ya existente. 

Así lo explica el cardiólogo José Abellán, reconocido por su labor divulgativa en redes sociales sobre salud cardiovascular y prevención de infartos, quien destaca que "caminar más de 7.000 pasos al día durante 8 meses tras un infarto reduce el tamaño de las placas de colesterol en las arterias".

La caminata regular ya estaba asociada a beneficios como la mejora de la sensibilidad a la insulina, la reducción del colesterol o la disminución de la inflamación. No obstante, investigaciones recientes han dado un paso más al demostrar que también puede influir sobre las placas de ateroma ya formadas, uno de los principales factores de riesgo cardiovascular.

La clave de los 7.000 pasos diarios

Según explica Abellán en su canal de YouTube, un estudio analizó a pacientes durante los ocho meses posteriores a haber sufrido un infarto. Los resultados mostraron que quienes caminaban más de 7.000 pasos diarios presentaban una mayor reducción del volumen de placa de colesterol en las arterias cuando se evaluaba mediante ultrasonidos, en comparación con quienes caminaban menos.

Estos hallazgos refuerzan la idea de que el ejercicio, además de prevenir la enfermedad cardiovascular, puede ayudar a modificar su evolución. De hecho, otras investigaciones publicadas en revistas médicas han demostrado que la actividad física se asocia con una reducción de la carga de placas de ateroma en las arterias del corazón, mejorando así la salud cardiovascular global.

La intensidad del ejercicio también importa

Algunos estudios comparan distintos tipos de entrenamiento tras un evento cardíaco. En uno de ellos, pacientes con enfermedad coronaria se dividieron en dos grupos: uno realizó entrenamiento por intervalos de alta intensidad y el otro siguió las recomendaciones clásicas tras un infarto.

El resultado demostró que el grupo que entrenó con mayor intensidad logró disminuir tanto la cantidad como el tamaño de las placas de ateroma, mientras que el grupo con ejercicio más suave no obtuvo los mismos beneficios. Según el especialista, esto sugiere que el ejercicio aeróbico moderado o de alta intensidad, realizado al menos tres días por semana, puede ser clave para mejorar la salud arterial.

En términos prácticos, esto equivale a sesiones en las que se alcance aproximadamente el 70% de la frecuencia cardíaca máxima para ejercicio moderado o el 90% en entrenamientos de alta intensidad, siempre bajo supervisión médica en pacientes con antecedentes cardíacos.

La alimentación, el otro pilar para reducir placas

El cardiólogo también subraya el papel de la alimentación en la evolución de la enfermedad cardiovascular. Una dieta basada en plantas o un patrón mediterráneo rico en verduras, frutas, cereales integrales, pescado y aceite de oliva se asocia con una reducción del tamaño de las placas de ateroma.

Un estudio observó que quienes seguían una dieta mediterránea experimentaban una disminución del tamaño de las placas en las arterias carótidas, junto con una reducción del 30% del riesgo de infarto u otros eventos cardiovasculares. Otra investigación sobre la dieta DASH, basada principalmente en alimentos vegetales y baja en grasas saturadas, también encontró una reducción de la carga y tamaño de las placas en arterias coronarias.

Esperanza para pacientes cardíacos

Caminar, mejorar la alimentación y realizar ejercicio regular forman parte de un cambio de paradigma en cardiología. Para Abellán, estos hábitos pueden no solo frenar la progresión de la enfermedad, sino incluso revertir parte del daño.

“Es un mensaje muy potente para quienes creen que, tras tener enfermedad de corazón, ya no hay nada que hacer”, destaca el cardiólogo. Aunque los fármacos siguen siendo esenciales, especialmente después de un infarto, el especialista insiste en que la optimización del estilo de vida es el elemento clave.

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Redactora en El HuffPost España, donde aborda actualidad y estilo de vida. Graduada en Periodismo por la Universidad CEU San Pablo, inició su carrera como becaria en este mismo medio, que ha sido su verdadera escuela. Madrileña con raíces manchegas, escribe sobre una amplia variedad de temas como: sociedad, cultura, viajes, salud y consumo. Siempre con el objetivo de informar, orientar y despertar la curiosidad del lector.

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