José López Barneo, catedrático de Fisiología y pionero en la investigación de las células madre: "Si todos viviéramos 120 o 130 años, acabaríamos con alzhéimer y Parkinson. El cerebro no puede regenerarse"
"Lo importante es que lo que se viva se haga en estado de salud".

El catedrático de Fisiología José López Barneo, uno de los grandes pioneros en la investigación biomédica en España y figura clave en el estudio de las células madre y enfermedades neurodegenerativas, ha tratado el tema de la longevidad en una entrevista concedida a Diario de Sevilla.
Según cuenta, "si todos viviéramos 120 o 130 años, acabaríamos con alzhéimer y Parkinson. El cerebro no puede regenerarse". Para el investigador, el aumento de la esperanza de vida no elimina el riesgo de enfermedades neurodegenerativas, sino que lo incrementa.
Un órgano estable, pero vulnerable
López Barneo explica que el envejecimiento es un proceso inevitable ligado al deterioro progresivo de las células, especialmente las neuronales. A diferencia de otros tejidos del cuerpo, el cerebro tiene una capacidad de regeneración muy limitada.
"El cerebro no puede regenerarse porque es nuestra personalidad", señala. Según el científico, la estabilidad de las redes neuronales es esencial para mantener la identidad individual. Alterarlas supondría perder la continuidad biográfica, lo que está relacionado con trastornos como la esquizofrenia o ciertas psicosis.
Este equilibrio entre plasticidad y estabilidad convierte al cerebro en un órgano especialmente vulnerable al paso del tiempo. Con los años, el daño acumulado en las neuronas favorece la aparición de patologías como el Alzhéimer o el Parkinson.
Vivir más no significa vivir mejor
El experto subraya que el principal factor de riesgo para desarrollar estas enfermedades es, precisamente, la edad. Por ello, alcanzar el límite biológico estimado de la especie humana —entre 120 y 130 años— implicaría, según su visión, que prácticamente toda la población acabaría padeciendo algún tipo de deterioro neurodegenerativo.
"Con medicamentos y estilo de vida se puede ralentizar ese proceso, pero en absoluto evitarlo", afirma. En este sentido, rechaza las teorías que apuntan a una posible "inmortalidad" o rejuvenecimiento completo del organismo.
Aunque reconoce que el campo del rejuvenecimiento celular —conocido como “rejuvenation”— es una de las áreas más activas de investigación, considera muy difícil superar esos límites biológicos.
Avances científicos y esperanza en las terapias
A pesar de este escenario, López Barneo se muestra optimista respecto al futuro de la medicina. Está convencido de que enfermedades como el Parkinson acabarán teniendo cura, aunque evita poner fechas.
"La ciencia no avanza de forma uniforme. A veces da grandes saltos y otras se ralentiza", explica. En su opinión, estas patologías son multifactoriales ya que combinan factores genéticos con elementos ambientales y de estilo de vida.
Más del 80% de los casos de Parkinson, por ejemplo, no tienen un origen genético claro, lo que complica su estudio pero también abre la puerta a múltiples líneas de investigación.
Para el científico, el objetivo no debe ser únicamente vivir más años, sino hacerlo en buenas condiciones. "Lo importante es que lo que se viva se haga con salud", concluye el catedrático José López Barneo.
