María Merino, nutricionista, desmonta los mitos del verano: "La sandía y el melón no engordan ni provocan diabetes"
"Cien gramos de sandía o melón aportan aproximadamente unas 30 calorías".

En esta época del año y con este calor, la sandía y el melón vuelven a convertirse en dos de las frutas protagonistas en la carta de los postres. Sin embargo, junto a su popularidad también regresan numerosos mitos sobre su consumo, especialmente relacionados con la conveniencia de tomarlas por la noche o incluso el aumento de peso o el azúcar.
Ante estas dudas recurrentes, la nutricionista María Merino conocida en redes como @comiendoconmaria ha querido aclarar qué hay de cierto y qué no en muchas de las creencias que rodean a estos alimentos.
Según explica la especialista, tanto la sandía como el melón destacan por ser frutas especialmente hidratantes gracias a su composición. "Más del 90% de estas frutas es agua", señala, destacando que precisamente esta característica las convierte en una opción ideal para combatir el calor y favorecer una correcta hidratación durante los meses de verano.

Pocas calorías y azúcar
Merino recuerda que, pese a su sabor dulce, estas frutas tienen un aporte calórico muy reducido. "Cien gramos de sandía o melón aportan aproximadamente unas 30 calorías", explica. Además, contienen fibra, vitaminas esenciales como la vitamina C y la vitamina A, minerales como el potasio y antioxidantes de gran interés para la salud, como el licopeno presente en la sandía.
Uno de los mitos más extendidos es que estas frutas contienen demasiado azúcar y que su consumo podría favorecer enfermedades como la diabetes. La nutricionista desmiente categóricamente esta idea. "Aportan entre seis y siete gramos de azúcar por cada cien gramos de producto, una cantidad relativamente baja debido a su elevado contenido en agua", afirma. Además, recuerda que se trata de azúcares intrínsecos de la fruta, acompañados de fibra y de una matriz nutricional completa, muy diferente a los azúcares añadidos presentes en productos ultraprocesados.
¿Engorda comer fruta por la noche?
Otra de las falsas creencias más repetidas es que la fruta consumida por la noche engorda o se transforma directamente en grasa abdominal. Para Merino, esta afirmación carece de base científica. "Se ha manipulado mucho la información sobre el azúcar hasta generar la idea de que cualquier alimento dulce acaba convirtiéndose en grasa, pero eso no funciona así", explica.

La experta también aborda otro de los argumentos más habituales: la supuesta fermentación de la fruta en el estómago. "La comida no se pudre ni fermenta en el estómago", subraya. Según detalla, la digestión es un proceso continuo en el que los alimentos se mezclan con los jugos gástricos hasta convertirse en quimo antes de pasar al intestino. La fermentación, aclara, se produce únicamente en el colon gracias a la acción de la microbiota intestinal sobre determinadas fibras no digeribles, un proceso que además resulta beneficioso para la salud.
¿Es malo tomar melón por la noche?
Respecto a quienes aseguran que el melón les sienta mal por la noche, Merino apunta que el problema suele estar relacionado con las cantidades consumidas. "No es el melón lo que provoca molestias, sino comer cantidades excesivas. Si alguien consume medio melón de una sola vez, está introduciendo un gran volumen de alimento y líquido en el estómago", explica.
Por ello, insiste en la importancia de respetar las raciones habituales. Una o dos tajadas son más que suficientes para disfrutar de sus beneficios sin generar molestias digestivas. Lejos de desaconsejar su consumo nocturno, la nutricionista considera que ambas frutas pueden ser excelentes durante la cena. Su contenido en agua ayuda a reponer líquidos, mientras que su aporte de fibra favorece la saciedad. Además, su dulzor natural puede ayudar a reducir el deseo de consumir otros productos más calóricos como helados o dulces.

Eso sí, Merino recomienda no cenar únicamente fruta y mantener una alimentación equilibrada. También aconseja esperar aproximadamente entre una hora y una hora y media después de la cena antes de acostarse para facilitar una correcta digestión.
