Pablo Ojeda, nutricionista: "La parte del pollo que casi todo el mundo tira puede ser una de las más interesantes para tu salud"
Este tipo de alimentos a partir de los 40 años cobra aún más relevancia.
El pollo es uno de los alimentos más consumidos en todo el mundo. De hecho, se ha convertido en un básico en millones de hogares debido a su bajo contenido en grasa, su alto aporte proteico y su versatilidad en la cocina.
Sin embargo, según el nutricionista Pablo Ojeda, la mayoría de las personas está desaprovechando precisamente la parte más interesante desde el punto de vista nutricional.
Se trata de las carcasa y las patas, que suelen acabar en la basura. Sin embargo, según explica el experto: "La parte del pollo que todo el mundo tira es la mejor para regenerar tu intestino, tus articulaciones y tu energía".
El error más común
En la alimentación actual, muchas personas optan casi exclusivamente por la pechuga de pollo. Es magra, fácil de cocinar y encaja bien en dietas saludables. Sin embargo, esta elección deja fuera un de los componentes fundamentales que es el colágeno.
Según explica Ojeda, la pechuga apenas contiene esta proteína, mientras que sí está presente en abundancia en partes menos valoradas como huesos, piel o cartílagos. "El problema es que solo comemos pechuga, y ahí no está lo más interesante", insiste.
El secreto está en el caldo
La clave para aprovechar estos nutrientes está en el tradicional caldo de pollo. Al cocinar durante tiempo prolongado partes como la carcasa o las patas, se liberan compuestos como colágeno, glicina, prolina y minerales esenciales.
Estos elementos tienen un papel importante en el organismo. El colágeno, por ejemplo, está relacionado con la salud de las articulaciones, la piel y los tejidos conectivos. Además, puede contribuir a mejorar la salud intestinal y reducir la inflamación.
Además, el nutricionista subraya que este tipo de alimentos cobra aún más relevancia con la edad. A partir de los 40 años, muchas personas comienzan a notar cambios como digestiones más lentas, molestias articulares o menor energía. "En gran parte se debe a la pérdida de colágeno y a una peor salud intestinal", explica Ojeda.
Un alimento completo y accesible
El pollo es un alimento muy completo. Es rico en fósforo, contribuye a mantener huesos y dientes fuertes, ayuda al metabolismo energético y aporta vitaminas esenciales como la A, clave para la salud visual.
Además, es fácil de digerir, lo que lo convierte en una opción adecuada para personas con problemas digestivos, niños o mujeres embarazadas. En palabras de Ojeda, se trata de "uno de los alimentos más terapéuticos que existen y, además, el más barato".