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Robert, granjero, siguió trabajando tras sufrir un ataque al corazón y condujo él mismo hasta el hospital: "Lo más fácil es ignorar las señales"

Robert, granjero, siguió trabajando tras sufrir un ataque al corazón y condujo él mismo hasta el hospital: "Lo más fácil es ignorar las señales"

“Simplemente pasas de la normalidad y la rutina a un 'bang'”, asegura.

Un anciano sosteniendo su mano sobre su corazón con una una mueca de dolor
Un anciano con cara de dolor mientras sostiene su mano sobre el corazón.Getty Images

Los infartos siguen siendo una de las principales causas de muerte en Europa y, sin embargo, muchos comienzan con síntomas que se minimizan o se soportan en silencio. En entornos donde la rutina y la responsabilidad pesan más que la propia salud, reconocer a tiempo esas alertas puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. A veces cuesta admitir que algo no va bien, pero parar y escucharse puede ser la decisión más importante del día.

Eso fue exactamente lo que no hizo Robert Nevin durante una madrugada de febrero de 2024, cuando un dolor persistente en el pecho lo despertó en plena noche y él decidió restarle importancia y atribuirlo a una indigestión. A la mañana siguiente desayunó y, como de costumbre, pasó varias horas ordeñando y alimentando al ganado en la granja familiar, a pesar de seguir con el dolor.

Fue al volver a casa al mediodía cuando su mujer, que es enfermera, notó que algo iba mal y le llevó al hospital, aunque él insistió en conducir hasta allí pese a que los dolores en el pecho se intensificaron. Tras realizar varias pruebas en el centro sanitario, le informaron que había sufrido un infarto: “Fue un shock”, comentó Robert en declaraciones a la BBC. "Todos los días anteriores no había tenido síntomas previos a esto que ignorara. Simplemente pasas de la normalidad y la rutina a un 'bang'", relata.

“Cuiden su salud”

Robert, que se recuperó y recibió el alta unas semanas después, admite que, en el mundo agrícola, la cultura de "seguir adelante" pesa mucho. "Lo más fácil para nosotros es simplemente ignorar las señales o sensaciones en nuestro cuerpo", explica con intención de que su historia pueda ayudar a otros ganaderos. Tras la recuperación vendió la cabaña lechera y adaptó su vida laboral para reducir la carga física.

Su historia ahora forma parte de una campaña divulgativa impulsada por la British Heart Foundation, que ha colocado un banco rojo conmemorativo en la costa para visibilizar relatos de supervivientes y promover la prevención. “Mantenemos nuestros coches y tractores, pero ¿no sería bueno que pudiéramos revisarnos de vez en cuando? Cuiden su salud y no ignoren las señales”, aconseja Robert también volcado con la causa.

Los servicios de salud señalan que el síntoma más típico de un infarto es un dolor intenso y opresivo en la zona central del pecho, que puede irradiarse hacia los brazos, la mandíbula, el cuello, la parte superior del abdomen o la espalda. En algunos casos el dolor puede ser leve o incluso ausente, y predominar debilidad, sudoración o malestar general. Frente a cualquiera de estas señales, las autoridades sanitarias insisten en pedir ayuda de inmediato.

Cuando se trata de problemas de salud el mensaje de Robert es sencillo y urgente: ante la duda, llamar y dejar que los profesionales evalúen. "Cuídense de la presión arterial y el colesterol, acudan a un centro de salud para que se los tomen y, al menos, así podrán ser proactivos", añadió. Su historia refleja un patrón habitual en las zonas rurales, donde el aislamiento y la costumbre de “aguantar” retrasan la búsqueda de ayuda, un riesgo que puede salir muy caro. 

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Soy redactora en El HuffPost España, especializada en publicar artículos y reportajes de interés social: un periodismo cercano que explica y conecta.

 

Sobre qué temas escribo

Me centro en temas sociales y redacto artículos que ponen el foco en la vida cotidiana, los viajes, el consumo y las historias que conectan con la gente. A través de testimonios y observación trato de convertir experiencias personales en relatos que expliquen realidades más amplias y lleguen al lector. Por ejemplo, el reportaje con el que se dio a conocer la iniciativa de Javier Cascón: “Tiene 26 años, tres casas en Madrid que da a los sintecho y es de valorar la forma con la que ha conseguido el dinero”; un joven que ha convertido su vida en un ejemplo a seguir.

 

En general, escribo sobre vivencias personales y lugares que suelen pasar desapercibidos, por lo que siempre encontrarás sitios de interés con los que deleitarte en mis artículos.

 

Mi trayectoria

Nací en Madrid en 2001, estudié un doble grado de Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad Rey Juan Carlos y me estrené como becaria en el Diario AS, donde me recibieron con los brazos abiertos y aprendí muchísimo. Desde el verano de 2024 formo parte del equipo de El HuffPost España, donde sigo creciendo profesionalmente y disfruto contando a diario historias que le importan a la gente. Entre mis mayores intereses que me llevaron al mundo del periodismo destacan los temas culturales, sociales y deportivos, pero me encanta aprender sobre otras áreas. En lo personal, soy una gran apasionada de contar historias y trasladar la información a todas las pantallas y los hogares, pero también del cine y de la postproducción audiovisual.

 


 

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