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Un fósil de 518 millones de años revela que un pariente humano lejano tenía cuatro ojos

Un fósil de 518 millones de años revela que un pariente humano lejano tenía cuatro ojos

Mucha atención pero demasiada energía.

Una imagen de archivo de un ojo humanoGetty Images

¿En qué parte del cuerpo colocarías dos ojos más si pudieras conseguir unos? Esta curiosa pregunta que parece parte de un juego existencialista se ha vuelto más realista que nunca gracias a un nuevo descubrimiento científico. Y es que parece que eso de tener cuatro ojos es una posibilidad que realmente existió en algún momento de la historia, según ha afirmado un artículo de investigación publicado por la prestigiosa revista científica Nature.

Todo viene del impactante descubrimiento realizado por un equipo internacional de investigadores, quienes han encontrado y analizado un fósil realmente sorprendente en China. Este fósil, que tiene 518 millones de años y que se conservó en el sur de China, concretamente en la provincia de Yunnan, revela que algunos de nuestros ancestros lejanos, los primeros vertebrados, tenían más ojos que los mamíferos modernos.

Un pez primitivo

Según los investigadores, el animal fosilizado, una especie que se asemejaba a un pez primitivo, corresponde al género Myllokunmingia, el cual pertenece a los primeros vertebrados. Esta relación confirma que este animal está mucho más relacionado con el desarrollo humano que la mayoría de los demás animales de ese período geológico, conocido como período Cámbrico.

Y, aunque los miembros del género Myllokunmingia no son ancestros directos de los humanos modernos, sí que son precursores de los humanos, ya que representan el grupo de animales del que evolucionaron los peces, los anfibios, los reptiles, las aves y los mamíferos.

El funcionamiento de la evolución

Por lo general, los órganos visuales no se petrifican hasta el punto de convertirse en partes fácilmente distinguibles del fósil. Sin embargo, en esta ocasión, cuando el fósil de Myllokunmingia fue examinado en el laboratorio, los ojos no pudieron pasar desapercibidos. Los investigadores determinaron rápidamente que el animal tenía dos pares de ojos en lugar de uno, y que los órganos visuales estaban ubicados a los lados y al centro de la cabeza.

Asimismo, los pigmentos oculares se estudiaron mediante diversos métodos analíticos, como la espectroscopia, un método que se basa en analizar la radiación recibida del objeto de estudio. Durante este análisis, el espectro proporciona información sobre la composición y, en este caso, reveló la presencia de melanina, un pigmento natural producido por células llamadas melanocitos que también está presente en los ojos de los animales modernos.

Por tanto, este descubrimiento sugiere que los dos pares de ojos de este animal percibían la luz y le permitían cierta forma de percepción visual, lo que, según creen los científicos encargados del caso, hacían que le resultase más fácil percibir su entorno y detectar más amenazas, como por ejemplo los depredadores.

Su eliminación

Quizá el motivo por el que la evolución eliminó este rasgo durante el desarrollo de los vertebrados fue porque dos pares de ojos consumían mucha energía, que resultasen más dañinos que útiles,

Curiosamente, los humanos aún tenemos un pequeño remanente, ya que se considera probable que la glándula pineal, una pequeña estructura endocrina ubicada en el cerebro, se originara en el ojo. Esta pequeña glándula, que se encuentra en la profundidad entre los hemisferios cerebrales, tiene como principal función la regulación de los ritmos circadianos mediante la producción de melatonina, una hormona que influye en el ciclo de sueño-vigilia.

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Soy madrileña, pero con raíces en Castilla-La Mancha. Estudié Periodismo en la Universidad Ceu San Pablo, aunque siempre digo que mi verdadera escuela ha sido El HuffPost, el lugar donde escribí mis primeras líneas como periodista. Empecé como becaria y ahora colaboro en este medio que me ha visto crecer.


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