Una técnica en nutrición no envuelve los bocadillos de sus hijos con papel de aluminio por una razón
Esta experta resalta que, para una seguridad alimentaria a largo plazo, el papel de plata presenta un inconveniente invisible pero real: la migración de metales.
En muchas familias, el gesto más automático del mundo es preparar el bocadillo para el recreo, cortar un trozo de papel de plata y envolverlo. "Sin embargo, en mi casa, ese rollo de papel de aluminio apenas se usa. Como técnica en nutrición, mi prioridad es la seguridad alimentaria a largo plazo, y el aluminio presenta un inconveniente invisible pero real: la migración de metales", afirma la técnica superior en Nutrición y Dietética Ana Luzón.
La primera cuestión a tener en cuenta, dice esta experta, es que "el aluminio es un metal neurotóxico que nuestro cuerpo no necesita": "Aunque el organismo es capaz de eliminar pequeñas cantidades, el problema es la exposición acumulativa. Así que "cuando el papel de aluminio entra en contacto directo con los alimentos, se produce una transferencia de partículas, especialmente en ciertas condiciones que se dan a menudo en los almuerzos escolares". advierte.
Con los alimentos ácidos, explica Luzón, por ejemplo, "si el bocadillo lleva tomate, rodajas de kiwi, o algún aderezo con vinagre o limón, la acidez 'disuelve' microscópicamente el aluminio, acelerando su paso al alimento". En cuanto a los alimentos calientes, señala: "Si envuelves un sándwich recién hecho o una tortilla que aún desprende calor, la temperatura aumenta drásticamente la migración del metal". Y, en respecto a los alimentos salados, resalta Luzón que "la sal actúa como un catalizador que también favorece este proceso".
Esta cuestión preocupa a esta experta especialmente en el caso de los niños y explica el porqué: "Los niños están en pleno desarrollo cognitivo y su barrera hematoencefálica es más permeable que la de los adultos. Como profesional, mi objetivo es reducir su carga tóxica diaria. Si sumamos el aluminio del envoltorio, el de algunos utensilios de cocina y el presente de forma natural en ciertos alimentos, podemos superar los límites semanales recomendados por organismos como la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA)".
Así que la mejor opción es buscar "alternativas más seguras (y sostenibles)","no se trata de complicarse la vida, sino de cambiar el hábito", sugiere Luzón. Y señala las opciones que ella suele utilizar en lugar del alumnio. En primer lugar, "los envoltorios de cera de abeja (Beeswrap), son transpirables, reutilizables y totalmente naturales, e ideales para bocadillos fríos".
Una segunda opción son las bolsas de silicona o tela plastificada, "son libres de BPA y ftalatos, fáciles de lavar y duran años", resalta la técnica en dietética. Y otra son las fiambreras de acero inoxidable, "ya que se trata de un material más inerte y seguro que existe para transportar comida, no retiene olores ni traslada partículas al alimento". Finalmente, también propone el uso de papel de horno para esta función. "Si necesitas algo desechable, el papel de grado alimentario es una opción mucho más neutra que el metal", afirma esta experta.
"No es necesario entrar en pánico si usas el papel de aluminio de vez en cuando, pero evitar el contacto directo del aluminio con alimentos ácidos o calientes es una de las decisiones de higiene alimentaria más sencillas y efectivas que puedes tomar por la salud de tus hijos", concluye Ana Luzón.
*Ana Luzón es técnica en nutrición y defensora de una alimentación realista, alejada de dogmas y dietas restrictivas. Su enfoque se centra en ayudar a las personas a reconectar con sus señales de hambre y saciedad, integrando la salud física con el bienestar emocional y el contexto de la vida actual. Más información en www.analuzonsalud.es y en Instagram @analuzonsalud.